domingo, 1 de febrero de 2009

Notas sobre Teodoro Petkoff



e Teodoro Petkof, dirigente social y politico, intelectual, periodista, economista, defensor de las libertades democraticas y de la justicia social, actualmente es Director del Vespertino TALCUAL. El pais le reconoce sus aportes a la democracia venezolana
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Familia [editar]Nacido en Bobures, (estado Zulia), el 3 de enero de 1932. Hijo de Petko Petkoff e Ida Maleç (o Malek), inmigrantes búlgaro y judeo-polaca respectivamente. Tuvo dos hermanos: los gemelos Luben Petkoff y Mirko Petkoff, siendo el primero comandante guerrillero.Primeros años de actividad política [editar]Graduado de Economista (Cum Laude) en la Universidad Central de Venezuela (UCV), de cuyo Centro de Estudiantes fue presidente en 1960. Ingresó en el Partido Comunista de Venezuela (PCV) en 1949, en él alcanzó posiciones de dirección en el Buró Político. Actuó en la resistencia estudiantil contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. En este periodo fue detenido, por breve tiempo, en tres ocasiones.
Fue guerrillero, como Comisario Político, en el comando de Douglas Bravo, en contra del gobierno de Rómulo Betancourt. Durante el periodo de la lucha armada fue detenido en tres ocasiones, la primera vez el 19 de Marzo del 1963, fugándose el 29 de Agosto del mismo año, descolgándose del séptimo piso del Hospital Militar, adonde había sido trasladado después de fingir enfermedad, ingiriendo, para la treta, medio litro de sangre humana. Luego, del 15 de Junio de 1964 al 7 de Febrero de 1967, fecha en la que, junto a Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce, se fuga del Cuartel San Carlos por medio de un túnel que había sido construido de afuera hacia adentro. La tercera y última fue en Marzo del 69: Cuarenta días después es liberado bajo la política de pacificación de Rafael Caldera. Durante la época de las guerrillas utilizó los seudónimos "Roberto" y "Teódulo Perdomo". Dejó el Partido Comunista de Venezuela (PCV) junto con varios disidentes para fundar en 1971, el Movimiento al Socialismo (MAS) de tendencia socialdemócrata, siendo uno de los miembros más influyentes del mismo.
Fue diputado en varias legislaturas por este partido, además, candidato presidencial en las elecciones de 1983 por su partido el MAS y apoyado por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR obteniendo el 4,17% de los votos, quedando en tercer lugar. Lo volvió intentar con el apoyo de los mismo partidos en la campaña de 1988: en esta ocasión volvió a quedar en tercer lugar recabando 2,17% de las papeletas.[1] Decidió postularse a la alcaldía de Caracas en los comicios municipales de 1992, pero fue derrotado por Aristóbulo Istúriz. En las elecciones presidenciales de 1993 no se presentó, en su lugar apoyó al ex presidente social cristiano Rafael Caldera que había abandonado su partido Copei y fundado otro denominado Convergencia, y quien también contaba con el apoyo de muchos partidos de izquierda, incluyendo al propio Movimiento al Socialismo. Caldera resultó vencedor e integró, en 1996, a Petkoff a su gabinete.Ministro en el gobierno de Caldera [editar]Petkoff ocupó la dirección de Cordiplan (Oficina Central de Coordinación y Planificación), en ella dirigió la Agenda Venezuela, Faceta como periodista y escritor [editar]En 1998 se separó del MAS por estar en desacuerdo[2] con la línea de ese partido de apoyar la candidatura de Hugo Chávez, y dejó la militancia partidista para involucrarse en el periodismo, trabajando primero como director del periódico El Mundo, para después fundar su propio periódico, Tal Cual, cuya política editorial ha sido de crítica al presidente Chávez.
Petkoff ha escrito varios libros de política, entre los que destacan: "Checoslovaquia: El Socialismo como problema" (primera edición: Editorial Domingo Fuentes, 1969), "Socialismo para Venezuela", "Proceso a la Izquierda" (Editorial Planeta, 1976), "Por qué hago lo que hago" (Alfadil Ediciones, 1997), "Chávez: Una segunda opinión" y su más reciente publicación, "Dos Izquierdas",(Alfa Grupo Editorial, 2005), en el que analiza el resurgimiento de los gobiernos de izquierda en América Latina. En su análisis marca una diferencia entre los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva, Tabaré Vázquez y Ricardo Lagos de políticas socialdemócratas o capitalistas con rostro humano, por ejemplo, en contraposición con los gobiernos de Chávez y Fidel Castro de tendencia comunista o socialista. Las ideas principales están plasmadas en un artículo publicado en la revista Nueva Sociedad.[3] También han sido publicadas en forma de libros extensas entrevista que concedió a los periodista Ramón Hernández ("Teodoro Petkoff: Viaje al fondo de si mismo". Editorial Fuentes, Caracas 1983) y Alonso Moleiro ("Sólo los estúpidos no cambian de opinión". Libros Marcados, 2006).
ENTREVISTA SOBRE LA IZQUIERDA
Izquierdas americanas.
Entrevista con Teododo Petkoffpor Alberto Barrera Tyszka e Ibsen Martínez
Para combatir el chavismo, Teodoro Petkoff no ha tenido que renunciar a la inteligencia ni a sus convicciones izquierdistas. Por el contrario: mediante un periodismo agudo y vehemente ha logrado desnudar el autoritarismo de Hugo Chávez. En esta conversación, exclusiva para Letras Libres, apunta más lejos: contra la izquierda autoritaria y a favor de la izquierda democrática en América.En febrero de 1967, Teodoro Petkoff Malec tenía 36 años y era un importante dirigente del Partido Comunista de Venezuela. Por aquellos días, el legendario comandante guerrillero que ya era Petkoff escapó espectacularmente, junto con otros dos importantes jefes comunistas, a través de un túnel que los sacó de la prisión militar de San Carlos, un viejo cuartel caraqueño cuya construcción se remonta al siglo IV.
No fue esta su única fuga ni la más desconcertante para sus captores. En 1969, Petkoff todavía se hallaba prófugo cuando el presidente Rafael Caldera propició un proceso político de pacificación que, en breve tiempo, llevó a muchos jefes guerrilleros de entonces a incorporarse al juego electoral propio de la vida democrática.Petkoff es hijo de un químico búlgaro y de una médico polaca, de origen judío; tras conocerse en Checoslovaquia a fines de los años veinte, y desencantados ambos de las políticas del Comintern, decidieron emigrar a Venezuela. Ambos fueron a trabajar a una central azucarera, en una todavía remota región al sur del Lago de Maracaibo: su padre, como químico de la central, y su madre, como la primera mujer médico que ejerció en Venezuela. Allí, en Bobures, pueblito habitado por descendientes de esclavos, nació el “catire” (entre venezolanos, el “güero”) Petkoff.
Debía transcurrir un lustro todavía para que la muerte pusiera fin a la oprobiosa dictadura del general Juan Vicente Gómez.Graduado con honores como economista en la Universidad Central de Venezuela (UCV), alcanzó desde muy joven posiciones de dirección en el Buró Político del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Actuó en la resistencia estudiantil contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.Ya desde sus primeros carcelazos, Petkoff comenzó a disentir de la estrategia revolucionaria “tricontinental” propugnada por La Habana. Así, desde mediados de los años sesenta, Teodoro –como es conocido en toda Venezuela– construyó, en artículos y documentos del partido, un discurso sumamente crítico del modo en que muchos movimientos de izquierda latinoamericanos buscaron repetir la exitosa experiencia insurreccional cubana. Esto, desde luego, le valió la excomunión por parte de Fidel Castro.
La irrupción de fuerzas del pacto de Varsovia en Checoslovaquia, a fines de 1968, lo hizo no sólo tomar partido por la así abortada “primavera de Praga”, sino también escribir un libro sumamente polémico, Checoslovaquia. El socialismo como problema (1969), que trascendió las fronteras de su país y alcanzó la distinción de que Leonid Brézhnev incluyera a su autor en la lista de enemigos de la URSS.En 1971, junto con otros muchos dirigentes del PCV, Petkoff fundó el Movimiento al Socialismo, de tendencia moderada. Veintisiete años más tarde, en 1998, se separó del MAS por estar en desacuerdo con la línea de ese partido, en el sentido de apoyar la candidatura de Hugo Chávez.
Como independiente, abrazó entonces el periodismo político, primero como director del vespertino El Mundo, y más tarde fundando su propio periódico, Tal Cual [http://www.talcualdigital.com/], cuya política editorial ha sido de indoblegable crítica al presidente Chávez.Su libro Dos izquierdas (Alfa Grupo Editorial, 2005) aborda las recientes oleadas populistas y el resurgimiento de los gobiernos “de izquierda” en América Latina.Se lo tiene en Venezuela por hombre ríspido, pero casi siempre atinado en sus juicios, al punto de que aun sus adversarios más enconados en el gobierno rinden respeto a su independencia intelectual, a su valor personal y a su larga experiencia en el duro oficio de estar siempre en lúcida minoría.
En el curso de esta “década de Chávez”, Teodoro Petkoff ha perseverado como vocero de una grave advertencia que preferimos poner en sus propias palabras: “Existe hoy la manifiesta voluntad del gobierno de Chávez de controlar nuestros actos y hasta nuestro pensamiento. Se trata de tendencias que todavía podemos detener, pero a condición de que tomemos conciencia de la gravedad de la situación y actuemos en consecuencia.” ~Has manejado los conceptos de izquierda borbónica e izquierda no borbónica para referirte a lo que Álvaro Vargas Llosa llama izquierda vegetariana e izquierda carnívora. ¿Qué izquierda crees que va a prevalecer?Creo que ambas son, por decirlo de alguna manera, inmortales.
En algunos países prevalecerá o continuará prevaleciendo la izquierda democrática, moderna, y en otros, la izquierda más atrasada. Tenemos que hablar de casos nacionales. En términos generales, en los países más grandes y modernos del continente, en los institucionalmente más desarrollados, el espacio político está abierto para la izquierda democrática; en cambio, en países menos estructurados, con instituciones más frágiles y con grados menores de desarrollo económico, la prédica ultra podría encontrar, como en efecto lo ha hecho, terreno apropiado.
Pero si queremos echar una mirada en conjunto, desde mi perspectiva el desenvolvimiento histórico del continente apunta a la afirmación creciente de una izquierda democrática.¿Cómo encaja el proyecto de Venezuela ahí? Estamos ante un discurso de izquierda radical, pero con mucho dinero.El caso de Venezuela es atípico. Aquí hay una izquierda –si es que queremos seguir llamándola así, aunque yo creo muy inapropiada la utilización del término para calificar al chavismo– que está en el poder y que no es fruto de procesos semejantes a los ocurridos en los demás países de América Latina.
Tanto en Ecuador como en Bolivia y Nicaragua, los movimientos izquierdistas son fruto de décadas de lucha y de fuerzas de izquierda “clásicas”, con toda esa mezcolanza de marxismo, leninismo, trotskismo, peronismo y fidelismo. Ese no es el caso venezolano. Aquí Chávez accedió al poder por medio de una conspiración militar fracasada. Aprovechando el halo de bravura que suele rodear a los conspiradores militares y el anchísimo vacío institucional partidista que existía en Venezuela, este hombre ganó las elecciones, pero no a la cabeza de las fuerzas de izquierda. Ganó las elecciones acompañado de los sectores dominantes de Venezuela; llegó cabalgando la ola mediática que le proporcionaron los más importantes medios de televisión del país.
En los días iniciales de su gobierno se agolpaban todos los grandes empresarios del país en Miraflores, y allí comenzaron a percibir que estaban ante un animal político diferente. Una vez Chávez los reunió a todos y les dijo que no les debía nada, cuando en realidad les debía todo: el apoyo mediático y financiero, los aviones y automóviles que le habían prestado, los recursos logísticos... Esto sólo podía ocurrir en Venezuela, es decir, en las circunstancias históricas de un país dominado durante décadas por dos gigantescos partidos populistas, democráticos, uno un poquito a la izquierda del centro, y otro un poquitito a la derecha, Acción Democrática y el Partido Social Cristiano, dos máquinas políticas que no tenían equivalente en América Latina; ni siquiera el PRI, creo yo, se podía comparar con la maquinaría política que era Acción Democrática. Cuando las instituciones fueron capturadas por los sectores más corruptos de estos partidos y fueron envilecidas, cuando comenzó a degradarse la economía venezolana, se creó ese ambiente específico donde se cocinan los líderes carismáticos, los líderes providenciales, y surgen ese tipo de movimientos que levantan el légamo de la sociedad.
Son olas de fondo que mueven a una parte muy grande de la sociedad, en Venezuela no tanto a las clases medias empobrecidas –como en la Alemania de Hitler–, sino a los pobres más empobrecidos.Lula, por el contrario, es producto de veinticinco años de trabajo tesonero en la clase obrera, de un partido no comunista surgido de la clase trabajadora. Si hay un partido en el mundo que puede clasificarse como un partido de la clase obrera, aparte del francés y el italiano, es el de Lula, que surge del movimiento sindical, que va avanzando poco a poco en la sociedad, que gana alcaldías, consejos municipales, gobernaciones; que participa en procesos electorales, que elude las trampas de la violencia.
Hay un sustrato democrático que deriva de la práctica democrática del petismo brasileño. Ellos hacen suya la democracia: no la perciben como un instrumento útil mientras se es oposición, y olvidable cuando se llega al poder; les es consustancial porque nacieron luchando por ella.El caso del Frente Amplio Uruguayo es incluso más paradigmático, porque los partidos que lo componen son partidos centenarios. Ahí están el Partido Socialista y el Partido Comunista más viejos de América Latina. Son movimientos muy vinculados a la clase obrera. Es un siglo de luchas sociales lo que está detrás del gobierno de Tabaré Vázquez; y ni hablar del socialismo chileno y de la larguísima tradición de un partido que nace prácticamente con la Segunda Internacional... Esa es un poco la historia del continente, pero no la de Chávez.
Chávez no es un luchador social ni un líder formado en la lucha social o en el estudio. Chávez es un conspirador afortunado, simplemente un hombre de gran audacia y, es verdad, de mucho instinto político. Para nuestra desgracia, llega al poder sin saber qué hacer con él: sin un programa, sin formación, sin un conocimiento del país y sus problemas. Después, cuando comienza a tantear soluciones, va apareciendo un utopista, un utopista por fortuna no sanguinario, al menos hasta ahora. Un utopista que no considera necesario cortarle los dedos de los pies a la muchacha para que le calcen las zapatillas de la Cenicienta, sino que aplica sus ideas –que van fracasando casi todas– sin meter presos a sus adversarios. Ahora, ¿por qué podemos tener nosotros un utopista no sanguinario? Porque “tiene la plata que jode”. Este utopista no sanguinario puede permitirse estos experimentos en Venezuela porque tiene un dinero que no tiene nadie. Somos un país de veintisiete millones de habitantes que va a recibir este año setenta mil millones de dólares provenientes de sus exportaciones petroleras. ¡Hombre, qué país en el mundo se puede dar ese lujo! Chávez no halla qué hacer con el dinero: puede alimentar todas sus fantasías.
Dices que Chávez es un utopista no sanguinario, pero en su régimen el funcionariado está lleno de militares, presidido por un militar con un discurso belicista...Ese es otro rasgo que diferencia el caso venezolano de los demás. La izquierda democrática de América Latina, e incluso la no democrática, no es militarista: es civilista y no le debe nada a los militares. El eje articulador del poder en Venezuela son las fuerzas armadas, no un partido político. Han pasado nueve años y a lo largo de ellos Chávez ha emprendido distintos experimentos organizativos de su partido, pero sólo para hacer de él una máquina para los procesos electorales.Se calcula que hay quinientos militares en activo repartidos en cargos de alto nivel.Sí, esa cifra puede estar bastante próxima a la verdad, si no es que se queda corta.
Pero el número no es tan importante como la concepción que tiene Chávez del rol de las fuerzas armadas en la sociedad venezolana, concepción que por cierto está muy bien plasmada no sólo en la reforma constitucional derrotada, sino en el proyecto de currículo educativo. A lo largo de los cinco años de bachillerato, el único tema que se repite sistemáticamente es el de las fuerzas armadas. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con la gran tradición del socialismo mundial ni con la tradición de las izquierdas latinoamericanas.
Hay que hacer aquí un pequeño paréntesis. De un tiempo para acá, desde el gobierno de Néstor Kirchner, el peronismo comenzó a recibir el baño lustral de la definición izquierdista. Yo creo que el peronismo no tiene nada que ver ni con la izquierda ni con la derecha; es un fenómeno argentino, y con esto quiero decir que ya es una definición por sí mismo. Hay semejanzas y diferencias entre el chavismo y el peronismo. Una primera gran semejanza es la dependencia que tienen estos movimientos del liderazgo carismático. Claro que Chávez no tiene una Evita al lado que complemente su liderazgo carismático. Una segunda semejanza es esta: si bien las raíces fascistas del pensamiento de Perón son muy claras, en el caso de Chávez no hay un comportamiento motivado ideológicamente por el fascismo; muchas de sus acciones, sin embargo, entran en el cuadro de lo que Umberto Eco llama urfascismo, es decir, el fascismo cotidiano que segregan las sociedades.
En Chávez es muy prominente el culto a la tradición, a los héroes, a la violencia, el tono bélico, la mitología belicista... y todo eso forma parte del urfascismo. Si antes dije que es un utopista no sanguinario, esto no significa que no sea represivo.Tiene presos y hace una utilización política y casi personal del sistema judicial...Sí, el uso de la violencia del Estado y la manipulación de las instituciones en su provecho personal son rasgos muy visibles en Chávez. Este es un segundo elemento que lo asemeja con Perón. Pero también hay diferencias: el peronismo organizó a la clase obrera y Chávez no ha podido con la clase obrera de Venezuela, que se ha mostrado refractaria al chavismo. A diferencia de Perón, que tenía el apoyo de una clase obrera grandísima, Chávez logró otra suerte de milagro: organizar a un sector que parecía imposible de organizar: la pobreza urbana, por llamarla de alguna manera.
Desempleados crónicos, amas de casa de hogares pobrísimos, trabajadores informales, vendedores callejeros, incluso gente que llevan vidas más o menos delictivas... El discurso chavista, animado por una cierta resonancia redentora, logró organizar a este sector y allí han surgido una miríada de organizaciones populares de distinto tipo que han creado centros de poder populares.Para cambiar un poco los tercios, hablemos del antiamericanismo. En Estados Unidos muchos analistas creen que la política exterior de este país hacia Cuba, pasado el periodo fidelista, está por cambiar. ¿Qué consecuencias podría traer esto para la izquierda de América Latina y, en particular, para Chávez?
Creo que van a ocurrir cosas muy interesantes en las relaciones cubanonorteamericanas, sea quien sea el próximo presidente de Estados Unidos. Los analistas del Departamento de Estado, aunque miopes, no son ciegos y no pueden dejar de ver los cambios que están ocurriendo en Cuba. Puede resultarnos hasta divertido saber que un cubano ya puede comprar un celular, pero eso significa que Cuba está entrando en el siglo xxi, que está comenzando a salir tímidamente a la modernidad. El fidelismo aisló a Cuba –no en el sentido político, porque Cuba estuvo engranada con muchas corrientes históricas y políticas del resto del mundo– y Raúl, que sabe que tiene que legitimar su gobierno puesto que no fue elegido, ha comenzado a dosificar cambios que son enormes, yo me atrevería a decir que casi copernicanos.
Los analistas norteamericanos están tomando nota de esto, aunque también saben que Raúl Castro no va a impulsar grandes cambios en las instituciones. La garra del Partido Comunista seguirá allí, y Raúl no se puede permitir audacias como las chinas o vietnamitas porque Cuba está demasiado cerca de la fuerza gravitacional de Estados Unidos. Pero ciertamente se están produciendo cambios en lo político y cultural.
Todo esto causará, por supuesto, cambios en la imagen que se tiene de Cuba en América Latina. Sin Fidel, este icono de la izquierda no democrática, de la izquierda anacrónica, dejará de ser lo que fue a lo largo de medio siglo. Y esas botas no las puede calzar Hugo Chávez. Fidel Castro llenaba esas botas con el peso de su personalidad, de su genio político, y no con dólares. Nuestro caudillo es otra cosa: un hombre al que tú le quitas los dólares y lo dejas desnudo. Por otra parte, los cambios que se vayan produciendo en Cuba irán alimentado las tendencias democráticas de izquierda en América Latina.A veces uno tiene la impresión de que Correa y Evo han seguido un guión más o menos ligado al proceso chavista, pero eso no quiere decir que se vaya a producir el mismo fenómeno que en Venezuela.
Creo que los países andinos están en una crisis terrible. Uno de los aspectos de esa crisis es la demolición del Estado y sus instituciones. Los Estados de los países andinos están desportillados, son casi ficticios. Por lo mismo, el que en Bolivia o en Ecuador se haya planteado una Constituyente no significa que se esté siguiendo el guión chavista. Yo veo esto como un recurso democrático para intentar reconstruir el Estado.Nunca he creído en esa supuesta influencia desbordante de Hugo Chávez en América Latina. Eso es sobre todo un producto de los medios norteamericanos y de la miopía de su Departamento de Estado. No considero que Chávez haya sido nunca una amenaza para las empresas del imperio, ni que tenga la fuerza que le atribuyen los estadounidenses.
Políticamente hablando, Chávez es un fenómeno marginal. El chavismo rebota con fuerza en los sectores ultra de la izquierda continental, pero en el mainstream, entre las grandes fuerzas de izquierda, en los países más grandes del continente, es un fenómeno completamente marginal, y esto más aún a medida que pasa el tiempo. La agenda política de Lula no tiene nada que ver con la de Chávez, ni tampoco la de Tabaré Vázquez o la de Bachelet, y ni siquiera la de los Kirchner... Hay una izquierda que no he mencionado, la izquierda democrática colombiana, que tampoco se identifica con Chávez, salvo algunos de sus personajes.
Por otra parte, las farc están muy desacreditadas políticamente; ya no es un movimiento político sino de narcotraficantes y secuestradores.Por último: hace cuarenta años hubo dos asesinatos en Estados Unidos, uno de un precandidato y uno de un exitoso promotor de los derechos civiles americanos. Hoy uno de los candidatos a la presidencia de aquel país es negro y otro es mujer. ¿Qué piensas de esto?Si yo fuera norteamericano votaría por Obama con los ojos cerrados. Obama representa un fenómeno que no se puede dejar de subrayar: la condición revolucionaria de la sociedad norteamericana.
No hay ninguna sociedad en el mundo que tenga la capacidad de la sociedad estadounidense para cambiar. Lo que está ocurriendo en Estados Unidos es impensable en cualquier país europeo, y más todavía en los países no desarrollados, que son sociedades aún más conservadoras. Hace todavía cuarenta años los negros tenían que sentarse en los sitios traseros de los autobuses y beber en bebederos públicos hechos sólo para ellos, y hoy esa misma Norteamérica podría elegir tranquilamente un presidente negro.Estados Unidos es el país que más temor inspira en el mundo; es una sociedad violenta –tan violenta como se expresa en la película No es país para viejos; es una sociedad racista y machista; es la sociedad de John Wayne; y su política exterior, sobre todo en el periodo de Bush, ha expresado toda esa Ugly America. Pero también hay que decir, en honor a la verdad, que la esperanza de que todo eso cambie nos viene también de Estados Unidos. Si va a haber un cambio en la política norteamericana, será porque los estadounidenses votarán por ello. De esta sociedad vienen muchos de los miedos del mundo, pero también las esperanzas. Es la única sociedad que ha derrotado al fascismo pacífica y democráticamente.
Es un pueblo crédulo, pero cuando deja de creer, “no masca”, como decimos en Venezuela, con la misma determinación con que de pronto dicen: “Hay que ir a Iraq a matar a esos moros”, dicen después que hay que salir de Iraq porque no hay nada que hacer ahí. Creo, pues, que esta campaña electoral norteamericana va a marcar un antes y un después. Estados Unidos será distinto después de las elecciones, incluso si ganara McCain. ~
Diciembre 18, TAL CUAL...
Teodoro Petkoff en el editorial de Tal Cual, describe cómo la popularidad del Presidente desde el 2006, cuando alcanzó el mayor nivel popularidad, ha ido decayendo por sus acciones, lo que define como un período de “serios reveses políticos”.Este es editorial completo:Su Alteza Real Chacumbele alcanzó el pináculo de su poderío político y electoral en diciembre de 2006, cuando fue reelegido con 7,3 millones de votos, 63% del total. De allí en adelante entró en la parte descendente de la curva y lenta pero perceptible e irreversiblemente viene cuesta abajo en la rodada. Su última cifra electoral, en el “plebiscito” del 23N, a duras penas alcanzó los 5,5 millones de votos, 53% del total. Simultáneamente, las fuerzas políticas de oposición viene lenta pero perceptiblemente e irreversiblemente, subiendo la cuesta que conduce hacia una nueva mayoría. Contra 37% en la elección presidencial de 2006, el 23N, la oposición , más las distintas disidencias, llegaron al 47% del total de votos válidos.
En diciembre de 2006, cuando fue reelegido con 7,3 millones de votos, 63% del total. De allí en adelante entró en la parte descendente de la curva y lenta pero perceptible e irreversiblemente viene cuesta abajo en la rodadaSu Alteza querrá borrar de su memoria los dos últimos años. Fue un período de serios reveses políticos. En 2007, después del cierre de RCTV, que no fue propiamente un éxito, terminó el año con la espectacular derrota de su proposición de reforma constitucional. Abrió el 2008 con lo que apuntaba hacia un éxito político internacional, el rescate de rehenes en poder de las FARC, y terminó siendo un autogol de bandera con sus proposiciones de conceder status de fuerza beligerante a la guerrilla colombiana y con las parlanchinas computadoras de Raúl Reyes. De allí en adelante debió sacar de circulación la reforma del currículo académico y la Ley sapo, subir y bajar las tarifas de transporte en Caracas, en una palmaria demostración de incoherencia.
El malhadado desempeño oficialista concluyó con sus reveses electorales en tres de los cuatros principales centros políticos del país el 23N. El coletazo del escándalo del maletín de Antonini también hizo lo suyo , como lo hará la reciente confesión de Siemens sobre sobornos pagados a jerarcas del gobierno.En 2007, después del cierre de RCTV, que no fue propiamente un éxito, terminó el año con la espectacular derrota de su proposición de reforma constitucionalEn el lado opuesto, a las organizaciones políticas ya tradicionales que enfrenta al gobierno y que cada día que pasa se hace más y más vigorosas, deben sumarse los desprendimientos que con variada fortuna se produjeron del cuerpo principal del oficialismo.Este proceso de deterioro no ha llegado a su fin y habla elocuentemente de las profundas contradicciones que desgarran al PSUV. El humor político del país viene cambiando sin prisa pero sin pausa, en un desenvolvimiento no exento de contradicciones, pero en elocuente demostración de la creciente frustración que se expande tanto en las filas populares del chavismo como entre sus sectores políticos e intelectuales.
El año próximo, que luce económicamente sombrío, anuncia vientos en contra para una administración que no se caracteriza propiamente por su eficacia ni su probidad.El año próximo, que luce económicamente sombrío, anuncia vientos en contra para una administración que no se caracteriza propiamente por su eficacia ni su probidad.
Cierra el año con los primeros pasos del gobierno hacia la enmienda y entraremos en 2009 embalados hacia el referéndum en el cual la pretensión continuista de Chacumbele será inexorablemente derrotada. La línea descendente del chavismo y las ascendentes de las fuerzas de distinto signo que lo adversan se van a cruzar antes de las fechas de la consulta electoral.Una vez más vamos a ganar. Tal perspectiva nos permite asumir a plenitud, con la alegría propia de la época, la Navidad y Año Nuevo de 2008. Su Alteza el Grinch no ha podido sabotear este tiempo que todo el mundo desea saborear en paz. Yo No olvido al año viejo
De: Simon BocanegraPara:Venezuela