jueves, 9 de julio de 2009

Robert K. Merton



Robert King Merton, sociólogo estadounidense nacido en Filadelfia el 5 de julio de 1910, y muerto en Nueva York el 23 de febrero de 2003. Es el padre de Robert C. Merton, reconocido financista.
Padre de la teoría de las funciones manifiestas y latentes, y autor de obras como El análisis estructural en la Sociología (1975), Merton es uno de los clásicos de la escuela estadounidense de esta disciplina. También fue importante su labor en el campo de la sociología de la Ciencia. Muchas frases acuñadas por él son hoy utilizadas diariamente, dentro y fuera de la sociología.
//

Biografía [editar]
Nacido en el seno de una familia judía emigrada del este de Europa, su nombre de nacimiento fue Meyer Schkolnickzó. Realizó su doctorado en la Universidad Harvard, del que se recibió en 1939, y en 1941, comenzó a enseñar en la Universidad Columbia de Nueva York.
Allí, junto a Talcott Parsons, desarrolló la teoría sociológica estructural-funcionalista, que privilegia un análisis microscópico de la sociedad, analizando las partes que la integran y la relación entre ellas. Permanecería enseñando en la Universidad de Columbia hasta 1979.
Murió en Nueva York, a los 92 años, en 2003.

Teoría sociológica [editar]

Teoría funcional-estructuralista [editar]
Es uno de los padres de la escuela estructural-funcionalista. Para Merton, la sociedad es un sistema que está constituido por una estructura que permanece en el tiempo, siendo un sistema un conjunto de elementos interdependientes, en equilibrio y que tienen la posibilidad de crecer. Por este motivo, a la teoría se la ha denominado sistémica. Eso es tomado de la Teoria parsoniana
Los elementos que integran el sistema son subsistemas interdependientes, que cumplen funciones sociales necesarias para el funcionamiento, regularidad y estabilidad de todo el sistema. Cada subsistema cumple una función. Si cumple con sus objetivos se le denomina funcional, y, en caso contrario, disfuncional.
Merton considera a la estructura como un sistema de relaciones relativamente estables entre las partes de un conjunto, y la estabilidad deriva de la permanencia de los actos sociales más allá de las personas.

Tipos de funciones [editar]

Funciones manifiestas [editar]
Las funciones manifiestas son aquellas que presentan consecuencias objetivas para la sociedad (o cualquiera de sus partes), reconocibles y deseadas por las personas o grupos implicados. Son aquellas funciones o efectos que se producen en la sociedad y que son en primer lugar positivas, en segundo lugar dichos fines son explicitados por los edictores de las normas y, en tercer lugar, reconocidos por los edictores de las normas (se reconoce que la norma es útil para dicho fin).

Funciones latentes [editar]
Las funciones latentes son aquellas que contribuyen a la adaptación social o a otros objetivos pero, simultáneamente, no son deseadas o reconocidas por la sociedad o el grupo.
Un gran ejemplo de función latente es el proceso de socialización llevado a cabo en el colegio. Aparte de los conceptos básicos que enseñan (función manifiesta) aprendes a comportarte.

Bibliografía [editar]
Merton, Robert K. (1980). Ambivalencia sociológica y otros ensayos. Espasa-Calpe. ISBN 978-84-239-2519-3.
Merton, Robert K. (1984). Ciencia, tecnología y sociedad en la Inglaterra del siglo XVII. Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-2408-2.
Merton, Robert K. (1990). A hombros de gigantes. Edicions 62. ISBN 978-84-297-3021-0.
Merton, Robert K. (1977). Sociología de la ciencia. Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-2985-8.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_K._Merton"
Categorías: Nacidos en 1910 Fallecidos en 2003 Futurólogos National Medal of Science Sociólogos de Estados Unidos




De Wikipedia, la enciclopedia libre




Teoría y estructura social

Sobre la historia y sistemática de la teoría sociológica.
El sociólogo Robert K. Merton propone una distinción entre historiadores de la ciencia y sociólogos propiamente dichos. Achaca a algunos de estos una estrechez de miras que les lleva a ver la historia sociológica como la mera suma de grandes teorías clásicas sin analizar cómo estas se van interconectando, ni cómo la sociedad y la historia han influido en ellas ni el desarrollo de la sociología como ciencia a través del tiempo.




El autor encuentra escasas las explicaciones que se ofrecen de los pasos metodológicos recorridos hasta alcanzar los resultados finales; ya que se tiende a presentar las teorías como el resultado de un pulcro proceso metodológico, cuando es sabido que en la ciencia, la obtención de resultados se debe también a errores, intuiciones, casualidades y otros hechos ajenos al método. Esto conduce a una disgregación entre la sistemática y la "verdadera historia científica".
Por otra parte, Merton razona sobre al cuestión de la continuidad y discontinuidad de las teorías científicas y de la sociología en particular. En este sentido el historiador puede equivocarse en ambos sentidos, encontrando, en palabras de Merton: "continuidad de pensamiento donde no existe y no identificando la realidad donde si existe". Normalmente , se considera que la ciencia es acumulativa, por lo tanto se tiende a adoptar un modelo que implica continuidad, siendo así es lógico que varios inestigadores puedan realizar el mismo descubrimiento de modo independiente, ya que todos partirían del mismo conocimiento acumulado.
En el marco de la búsqueda de ideas que hayan influido en descubrimientos posteriores se ofrecen varias cuestiones:Redescubrimiento y predecubrimiento. Los descubrimientos independientes son aquellos que realizan dos o más científicos que desconocen los trabajos de sus colegas sobre el mismo tema. Cuando los descubrimientos se realizan espaciados en periodos de tiempo más largos, se puede hablar de los últimos como de redescubrimientos, y de los anteriores como de predescubrimientos.




Hay casos en los que es difícil hallar las identidades entre un descubrimiento y su predecesor, dificultad que se acentúa en las ciencias sociales. Pese a lo decepcionante que resulta para un investigador descubrir que otros se le han adelantado, no es escaso el número de científicos que informan de hallazgos anteriores a sus ideas, aunque también se dan casos de investigadores que ocultan estas informaciones, que solo llegan a ser conocidas por ellos o algunos colaboradores. También encontrar un predescubrimiento ha obligado a más de un científico a abandonar su línea de trabajo.
Anticipaciones y revelaciones parciales.El autor comenta la distinción que hace Kuhn entre "ciencia normal" y "revoluciones científicas". Entre dos revoluciones, la mayoría del trabajo científico se desarrolla en el marco de la ciencia normal, que aumenta su caudal de conocimiento mediante la acumulación. Ante las nuevas ideas que van surgiendo se necesitan expresiones para designar los nuevos conceptos; el lenguaje utilizado puede ser polisémico,. pudiendo llevar a una interpretación errónea de dos ideas distintas como idénticas.




En este caso, se podría tomar la idea más antigua como predecesora de la nueva sin que tengan ambas una relación estricta; se trataría entonces de una anticipación parcial. Las revelaciones son aún más ambiguas al ser simples ideas generales que no tienen el desarrollo teórico co de las ideas posteriores. La atención de ciertos historiadores de la ciencia a estos "barruntos" llevan a anunciar como predescubrimientos a oscuras formulaciones del pasado. En las ciencias sociales, la exposición de los trabajos suele adoptar el formato de ensayo, a diferencia de las ciencias naturales, en las que se opta por el artículo, modo este que se esta empezando autilizar en sociología en los últimos años.




En cualquier caso, falta en estas exposiciones información metodológica y una definición rigurosa de los conceptos y las ideas; la falta de claridad puede empujar al historiador a encontrar similitudes entre teorías presentes y pasadas en parecidos que carecen de importancia. Un análisis riguroso llevaría a estos a discriminar entre aproximaciones insustanciales y predescubrimientos que influyen en científicos posteriores para el desarrollo de sus teorías.
Merton distingue entre una identificación inmediata de anticipaciones, cuando cuando existe bastante información respecto a estas, con lo que los científicos que las conocen informan de ellas al resto de sus colegas, y la identificación retardada , que sucede cuando la primera idea ha caido en el olvido; puede ocurrir entonces que un descubrimiento conduzca a que dicha idea vuelva a salir a la luz al cabo del tiempo como precursora de este.




El hecho de que un descubrimiento haya sido olvidado puede estar relacionado con el marco histórico e intelectual en que se produjo, pudo no encajar con los paradigmas de su tiempo o con la ideología dominante. También puede haber otras razones históricas; estas relaciones deberían ser identificadas,ya que esto ayudaría a comprender su grado de similitud con un descubrimiento reciente. Sin embargo, que buscan sistemáticamente predescubrimientos, sean estos reales o no.
Adumbraciones. Asi se denomina a la búsqueda fanática de predescubrimientos; ante el más mínimo parecido de una idea antigua con una nueva.




La motivación puede obedecer a diversas causas:Primero, a la intención de demostrar que las grandes ideas ya fueron formuladas anteriormente; segundo, tambien se puede deber al etnocentrismo del autor: este intenta desacreditar cualquier idea que provenga de un investigador extranjero o de cualquier miembro de un grupo exógeno, sirviéndose para ello de supuestas anticipaciones de pensadores pertenecientes a la propia nación o al propio grupo. En tercer lugar, la enemistad con el descubridor puede hacer buscar a ciertos autores predescubrimientos de una forma indiscriminada. Según Merton, el fenómeno de la adumbración se puede expresar así:-El descubrimiento no es cierto.-Si es cierto no es nuevo-Si es cierto y nuevo, no es importante
Merton considera entre otras diferencias que exiten respecto a las ciencias naturales y las ciencias humanas la cuestión de las fuentes.




Mientras las ciencias físicas, matemáticas o biológicas aprovechan principalmente la acumulación de conocimiento de sus respectivas disciplinas, sobre todo en cuanto a sus hallazgos recientes, las humanidades recurren con frecuencia a la lectura de los clásicos. Las ciencias sociales, que se encuentran en un plano intermedio, por tanto, se encuentran con la disyuntiva de elegir entre ambos procedimientos.




El sociólogo suele mantener ante esto una actitud ambivalente; por una parte se beneficia de los últimos hallazgos teóricos y mantiene una línea de investigación empírica, por la otra convierte las obras de los clásicos en lectura obligatoria. Esta influencia se debe a que la sociología es una disciplina relativamente nueva, por ello no ha alcanzado todavía el grado de acumulación de la física, por ejemplo. Se siguen planteando en determinados casos las mismas cuestiones que preocupaban a los padres fundadores, cuestiones que no han sido aún resueltas , parece lógico pues que se revise periódicamente la obra de Marx, Durkheim, Weber u otros.




Sin embargo, no hay que entregarse a estos autores de un modo acrítico, esta es, para Merton, una forma degenerativa de abordarlos; otro error de este tipo deriva de su trivialización a causa de la reiteración de una idea.Ciertos autores optaron, en cambio, por prescindir de lectura de clásicos y contemporáneos en nombre de una "higiene cerebral". Comte y Spencer fueron practicantes de este método que consiste en no leer a otros autores para no contaminar sus propias investigaciones con las ideas de otros.
Sea como fuere, un saludable término medio es lo apropiado para abordar el estudio de los clásicos; el autor recomienda además releerlos, esto puede servir para obtener ideas nuevas que con el paso del tiempo pueden aparecer al variar









Renowned Columbia Sociologist and National Medal of Science Winner Robert K. Merton Dies at 92
By Jason Hollander
Robert K. Merton
Robert K. Merton, the esteemed Columbia University sociologist, and one of America's trailblazers in the social sciences, died Sunday, February 23rd in New York at the age of 92. Best known for founding the sociology of science and for his theoretical work analyzing social structures, particularly the intended and unintended consequences of social action, Merton became the first sociologist ever to win the National Medal of Science in 1994.
Merton, who lived in Manhattan, was an institution at Columbia, joining the faculty in 1941 and helping to build one of the most prominent sociology departments in the world through the relentless pursuit of subtle patterns in society. By concentrating on "middle range" theory -- rather than grand scale or abstract speculation -- Merton established concepts that reached into everyday life. He coined the phrase "self-fulfilling prophecy," developed the idea of role models and created, with his colleagues, the "focused interview" that was used in "focus groups" -- now a staple of contemporary business albeit a distortion of Merton's intention.
Merton generated many of his ideas through human interaction and observation. The skillful logic of his findings once inspired Eugene Garfield, an information specialist, to write, "So much of what he says is so absolutely obvious, so transparently true, that one can't imagine why no one else has bothered to point it out."
In 1942, Merton gained much attention when he described the "ethos of science," and the consequences of these values for the behavior of scientists within institutional settings. He portrayed scientists as individuals who had regular motivations, desires and fears, thus offering insight into some of the most elusive and creative minds the world has known.
Often, Merton's work had consequences that pushed beyond the walls of academia, including his study of successfully integrated communities, which helped shape the case of "Brown v. Board of Education," and led to the Supreme Court's ruling to desegregate public schools. His extraordinarily influential work on social structure and anomie built upon research on anomia by the French sociologist Emile Durkheim and sought to explain that deviance results from the existence of social structures that dangle universal goals but do not offer all members the opportunity to achieve them.
"One cannot have been in the academic world over the past several decades and not have known of the immense stature and accomplishments of Robert Merton," said President Lee C. Bollinger. "Not only did he define a field, but he also served as a model of intellectual inquiry into some of the most important questions of our time. I am deeply saddened for those at Columbia who knew him personally, and for myself and others who knew him principally through his scholarly contributions."
Columbia's Provost Jonathan R. Cole studied under Merton as a graduate student at the University in the 1960s. He remembered Merton as "a giant among social scientists" noting that if a Nobel Prize was awarded for sociology, he would have received it without question.
"Bob Merton became the leader of structural-functional analysis in sociology, and the leader of those sociologists who attempted to create social theories that could be empirically tested," Cole said. "He was an inspirational teacher and editor, and with his students, such as James S. Coleman and Seymour Martin Lipset, among many others who would become leading figures in the field, he helped to build and legitimate the field of sociology in America.
"For me, he was a model teacher and mentor, a trusted colleague, and a close friend. His death, in many ways, puts a period at the end of 20th Century sociology," said Cole.
Born in Philadelphia on July 4, 1910, Merton grew up above the small grocery store owned by his Jewish immigrant parents in the city's rundown south side neighborhood. His mother was a self-taught philosopher and encouraged him to take advantage of Philadelphia's cultural opportunities. As a child, Merton was often found reading in the Carnegie Library -- which provided better lighting than the gas lamps at home -- and enjoying the Academy of Music and the Philadelphia Museum of Art.
A student of magic, Merton changed his name at the age of 14 from Meyer R. Schkolnick to Robert Merlin. Soon convinced by friends that the surname was too imagined, he stayed with the theme of "Americanization" and changed it finally to Merton. His childhood in the South Philadelphia slums was surprisingly enchanting and would surely influence his eventual course of study. As Merton once told the New York Times, the city "provided a youngster with every sort of capital -- social capital, cultural capital, human capital, and above all, what we may call public capital -- that is, with every sort of capital except the personally financial."
He received a scholarship to attended Temple University and wandered into a sociology class purely by chance. His instant infatuation with the subject propelled him to pursue an M.A. and Ph.D. from Harvard. He became chairman of the Department of Sociology at Tulane before his 31st birthday and came to Columbia in 1941, where he taught for more than five decades. He served as associate director of the Bureau of Applied Social Research from 1942-1971, Giddings Professor of Sociology from 1963-1974 and University Professor from 1974 until his retirement in 1979.
At Columbia, he met fellow sociologist Paul Lazarsfeld, and they became lifelong friends. The pair complemented each other successfully as Merton tended towards theory and Lazarsfeld towards empiricism. In 1944, they were instrumental in establishing the Bureau of Applied Social Research, which helped enforce the link between theory and research, legitimizing the field and validating many discoveries. Research included some of the first inquiries into the impact of radio and television on the American people.
Among the studies produced at the Bureau were, "The People's Choice," which analyzed voting decisions in the 1940 Presidential campaign and, "Personal Interest," which examined the relationship between the mass media and interpersonal communication in the process of opinion leadership. The work would inspire historian Everett Rodgers to label the Bureau as the "birthplace" of mass communication research.
Merton retired from teaching in 1979 and was named Special Service Professor -- a title reserved by Columbia's Trustees for emeritus faculty who "render special service to the University." Columbia established the Robert K. Merton Professorship in the Social Sciences in 1990.
For his vast body of work and its influence, Merton became the first sociologist to receive the National Medal of Science, the nation's highest scientific honor. On being informed that he would receive the Medal of Science in a 1994 ceremony to be hosted by then-President Bill Clinton, Merton said, "I am deeply moved by this matchless honor, the more so for the peer recognition it gives the sociology of science."
The author, co-author and editor of more than 20 books and 200 scholarly articles, Merton is probably best known for his work, Social Theory and Social Structure, which has had more than 30 printings and has been translated into more than a dozen languages. Among his other seminal works are, The Sociology of Science: Theoretical and Empirical Investigations and On the Shoulders of Giants: A Shandean Postscript.
Merton is survived by his wife, sociologist Harriet Zuckerman; one son, Robert C. Merton; two daughters, Stephanie Tombrello and Vanessa Merton; nine grandchildren, and nine great-grandchildren. A memorial service will be held on Columbia's Morningside campus this Spring.
Published: Feb 25, 2003Last modified: Mar 06, 2003


1 comentario:

sociologica dijo...

Estimados Colegas de Sociolib:

Es muy interesante el blog! Los invitamos a conocer nuestra página que en breve tendrá un link a este blog. Esperamos que les guste y resulte de su interes.

Atte.
Sociologica Humanitatis
www.sociohumanitatis.com.ar