martes, 7 de septiembre de 2010


Comunismo y poder
Massimo Desiato


Es Lenin, en El Estado y la revolución , quien, interpretando a Marx, funda las bases del comunismo como dictadura de un solo hombre


Existe una razón por la cual Chávez, entre otros motivos, abraza la ideología comunista. Se trata de su permanencia indefinida en el poder cueste lo que cueste. En esto el comunismo es un formidable dispositivo teórico para proporcionar argumentos en favor del poder indefinido. Así lo muestran las diversas experiencias históricas, desde Stalin hasta Castro.

Es Lenin, en El Estado y la revolución, quien, interpretando a Marx, funda las bases del comunismo como dictadura de un solo hombre. Analizando la extinción del Estado, paso propio del comunismo, identifica la consecución de la plena libertad con la desaparición de la institución estatal y del consecuente cuerpo de derechos que de ella se desprenden.

Siguiendo a Marx, Lenin señala dos etapas o fases del comunismo. La primera es llamada también socialismo, confundiendo las ideas, pues se trata de un socialismo revolucionario que Chávez, por ejemplo, se cuida mucho de aclarar. En realidad, Venezuela ahora se encuentra en la primera fase del comunismo, aquella caracterizada por la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción. La segunda fase es, en cambio, aquella que se ocupa del consumo. No habrá comunismo pleno hasta que se distribuyan los bienes no en función del trabajo que cada individuo realiza, sino en función de las necesidades de las personas. Esto es así porque si se distribuyera según el trabajo los individuos con más meritos reintroducirían la desigualdad.

Citando a Marx, Lenin sostiene que distribuir según el trabajo y no según las necesidades es un "defecto inevitable en la primera fase del comunismo, pues, sin caer en utopismo, no se puede pensar que, al derrocar el capitalismo, los hombres aprenderán a trabajar inmediatamente para la sociedad sin sujeción a ninguna norma de derecho; además, la abolición del capitalismo no sienta de repente tampoco las premisas económicas para este cambio".

¿Y cuándo acontecerá este cambio entonces? Y aquí Lenin muestra toda su habilidad para fundar las bases de un comunismo que lo que implica es un poder indeterminado en las manos del líder, al decir que ningún honesto comunista podrá decir cuándo se llegará a la segunda fase del comunismo. Según sus palabras, "... dejando completamente en pie la cuestión de los plazos o de las formas concretas de extinción (se refiere a la primera fase del comunismo), pues no tenemos datos para resolver esta cuestión".

Con lo cual cabe suponer que la segunda fase del comunismo no llegue nunca (como en efecto ha sucedido en todas partes) y la revolución ­su retórica­ se vuelva permanente, dejando en este caso a Chávez el argumento de que, mientras no se realice completamente el comunismo, él es imprescindible para los destinos de la nación. En otras palabras, los mismos comunistas tienen severas dudas de que el comunismo se realice, pero no se preocupan, pues así pueden disfrutar de todos los privilegios de la primera fase del comunismo, que en realidad son la distribución del consumo a quien no trabaja, mandando a la porra la cuestión de las necesidades.

Así la primera fase del comunismo o socialismo revolucionario se traduce, en la práctica, a un trepar posiciones políticas para estar lo más cerca del máximo líder que distribuye prebendas en aras de su iluminada sabiduría en la conducción del comunismo por el camino de su realización. Puede verse cómo el comunismo es una maquinaria perfecta para decirse democrático y actuar de forma parecida a los poderes dictatoriales.

Algo que Chávez maneja a la perfección.