martes, 11 de agosto de 2009

Rómulo Betancourt

Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión actual de este artículo o sección.En la página de discusión puedes consultar el debate al respecto.
Para la división venezonala del municipio de Cabimas, véase Parroquia Rómulo Betancourt.
Rómulo Betancourt

43.º Presidente de Venezuela
18 de octubre de 194517 de febrero de 1948
Precedido por
Isaías Medina Angarita
Sucedido por
Rómulo Gallegos
52.º Presidente de Venezuela
13 de febrero de 195913 de marzo de 1964
Precedido por
Edgar Sanabria
Sucedido por
Raúl Leoni
Datos personales
Nacimiento
22 de febrero de 1908Guatire Venezuela
Fallecimiento
28 de septiembre de 1981 (73 años)
Partido
Acción Democrática
Cónyuge
Carmen ValverdeReneé Hartman
Profesión
Periodista, Político
Firma

Rómulo Antonio Betancourt Bello (Guatire, Miranda, Venezuela, 22 de febrero de 1908 - Nueva York, Estados Unidos, 28 de septiembre de 1981) fue un político, periodista, escritor y orador venezolano. Presidente de Venezuela de forma provisional entre 1945 y 1948 y constitucional entre 1959 y 1964.
Rómulo Betancourt es reconocido como uno de los más importantes políticos venezolanos del siglo XX. Su participación dentro de la política venezolana comenzó en 1928, cuando como líder estudiantil, dirigió conjuntamente con otros destacados jóvenes de la época la primera manifestación popular en contra de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Betancourt fue uno de los más acérrimos opositores clandestinos al gomecismo, condición que le costó el destierro del país hasta la muerte del dictador. Posteriormente fue expulsado durante los gobiernos de Eleazar López Contreras y por los gobiernos militaristas que tomaron el poder desde 1949 hasta 1958.
En 1941 fundó junto a otros destacados líderes de la izquierda política venezolana, el partido Acción Democrática que pronto se convertiría en el primer partido político del país en lo que resta de siglo.
En 1945 ante la negativa del gobierno de Isaías Medina Angarita de legalizar las elecciones populares para Presidente, se suma al golpe de estado cívico-militar del 18 de octubre, para así instaurar un gobierno de transición que garantizara la constitución de diversos decretos ley de emergencia y de elecciones libres en los venideros años para el Presidente de la nación. Un día después del derrocamiento de Medina, el 19 de octubre es designado Presidente provisional de la Junta Revolucionaria de Gobierno, integrada por civiles y militares. Las principales metas del gobierno transitorio eran: instaurar el sufragio libre, directo, universal y secreto, otorgar plena garantía a los partidos políticos, combatir la corrupción administrativa y aliviar el costo de la vida. Su primer período de gobierno terminó el 15 de febrero de 1948, tras la elección de Rómulo Gallegos.
En 1958 regresa al país tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. En noviembre de ese año anuncia su candidatura a la Presidencia de la República con el apoyo de AD, el 7 de diciembre es electo presidente con más del 49% de los votos. El 13 de febrero de 1959 asume el cargo. Su segundo gobierno se caracterizó por una apertura a la estabilización de la democracia venezolana, la promulgación de una nueva Constitución, la reforma agraria, el desarrollo de la industria petrolera en Venezuela con su adhesión a la OPEP, la fuerte inversión en el sector educativo y el cese de relaciones con gobiernos ilegítimos o dictatoriales del mundo. De la misma manera tuvo que enfrentar ataques internos y externos de guerrillas, huelgas laborales, intentonas golpistas e intentos de asesinato financiados por dictadores latinoamericanos.
El fin de su período presidencial en 1964 sería el inicio a una era de gobiernos democráticos. En la actualidad, la mayoría de los historiadores venezolanos reconocen a Betancourt como el padre de la democracia venezolana.
Contenido[








1 Infancia y juventud
2 Bautismo político
2.1 Primer exilio
2.2 Regreso a Venezuela
2.3 Segundo exilio
2.4 Segundo regreso a Venezuela
3 Primer gobierno
3.1 Ascensión al gobierno
3.2 Junta Revolucionaria de Gobierno
4 Venezuela después de la Revolución de Betancourt
4.1 Tercer exilio
4.2 Campaña Presidencial
5 Segundo gobierno
5.1 Aspectos políticos
5.2 Aspectos económicos
5.3 Obras públicas
5.4 Intentos de desestabilización
5.4.1 Intentonas golpistas
5.4.2 Grupos paramilitares
5.4.3 Intento de asesinato
5.5 Doctrina Betancourt
6 Últimos años
7 Publicaciones
8 Otros
9 Referencias
10 Enlaces externos
//

Infancia y juventud [editar]

Rómulo Betancourt durante su infancia.
Rómulo Betancourt nació el 22 de febrero de 1908 en Guatire, estado Miranda. Hijo de un inmigrante canario, Luis Betancourt y de madre venezolana, Virginia Bello Milano. Tuvo dos hermanas: María Teresa y Helena.
En 1914 inicia su educación primaria en escuelas privadas de su pueblo natal. En 1920 la familia Betancourt se muda a la ciudad de Caracas y comienza sus estudios de bachillerato en el Liceo Caracas (actual Liceo Andrés Bello), dirigido entonces por el maestro y escritor Rómulo Gallegos. Allí tuvo como profesores a personalidades como Fernando Paz Castillo, Caracciolo Parra León, José Antonio Ramos Sucre y al mismo Gallegos.
En 1927 ingresa a estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, y a su vez trabaja en un bufete jurídico y en el Colegio de Abogados. Durante sus años de bachiller y posteriormente de estudiante universitario también dedicaba parte de su tiempo a leer, a escribir cuentos y a desempeñarse como ayudante en el negocio de Administración de su padre.
A los 18 años de edad Rómulo se quedó huérfano de madre, quién murió tras intentos médicos de salvarse de un cáncer. Este episodio constituyó uno de los más dolorosos durante su juventud.
Durante la Semana del Estudiante, desde el 6 hasta el 12 de febrero de 1928 participó activamente en los hechos de protesta contra el gobierno del dictador Juan Vicente Gómez. Dichas manifestaciones estuvieron encabezadas por varios grupos estudiantiles, entre sus condiscípulos se encuentran personalidades como Jóvito Villalba, Raúl Leoni, Andrés Eloy Blanco, Armando Zuloaga, Miguel Acosta Saignes, Pío Tamayo, Guillermo Prince Lara, Juan Oropeza, entre otros que formarían la llamada Generación del 28. Desde aquel momento, Betancourt se convertiría en uno de los más connotados líderes de la oposición antigomecista clandestina, lo cual le valió el encarcelamiento y posterior destierro del país.

Bautismo político [editar]

Rómulo Betancourt, Joaquín Gabaldón Márquez y Jóvito Villalba en 1928.
En febrero de 1928 la Federación de Estudiantes, presidida por Raúl Leoni, organiza la celebración de la Semana del Estudiante, que tenía como objetivo original crear fondos para la construcción de la Casa del Estudiante, pero que a medida que fue transcurriendo tomó el carácter de una protesta contra la dictadura gomecista, que terminó en el encarcelamiento de Betancourt y del grupo de dirigentes universitarios en el Cuartel El Cuño, posteriormente trasladado al Castillo Libertador de Puerto Cabello. Prisioneros en un calabozo oscuro sin ventanas, donde fueron forzados a usar grillos (cadenas) en sus pies y sometidos a crueles condiciones bajo las cuales Betancourt cumplió sus 20 años de edad.
Esta prisión duraría sólo pocos días debido a los buenos oficios de ciudadanos quienes abogaron por la libertad del grupo de estudiantes. Una vez en libertad, el 7 de abril Betancourt participa nuevamente en un movimiento insurreccional contra la dictadura, esto sucedería la persecución policial, el exilio de opositores y el cierre de la Universidad Central de Venezuela.

Primer exilio [editar]
Betancourt se mantuvo dos meses bajo la clandestinidad, el 6 de junio decide escapar hacia la isla de Curazao. Dedica mucho de su tiempo al estudio de la historia latinoamericana, de las fuentes del pensamiento socialista y al conocimiento de las obras relacionadas con la penetración imperialista en los países latinoamericanos. Allí también decide formalizar su militancia en el Partido Revolucionario Democrático (PRD), una organización marxista de izquierda radical. Luego de 4 meses se separa del partido, después de haber sido criticado de comunista.
En 1929 visita Colombia, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Trinidad en busca de formar una coalición conspirativa de invasiones armadas con los viejos militares en el exilio para derrocar la dictadura de Gómez, así como buscar financiamiento económico en dichos países.
En República Dominicana se unió a un grupo de caudillos exiliados que pretendían viajar a la isla de La Blanquilla, con el fin de sumarse a la expedición que a bordo del crucero Falke liderado por Román Delgado Chalbaud, busca desembarcar en Cumaná. El propósito era invadir el país y derrocar a Gómez. Pero Betancourt embarca en una embarcación de nombre La Gisela, que zozobró antes de alcanzar la meta, salvando quizás, a sus tripulantes, del destino que corrieron los que lograron llegar a Venezuela: la cárcel o la muerte. Tras el fracaso del movimiento insurreccional, viaja a Costa Rica, donde conoce a la que será su futura esposa, Carmen Valverde.

Rómulo Betancourt en Barranquilla, Colombia en el año 1930.
En 1930 participa en la creación de la Alianza Unionista de la Gran Colombia. Viaja a Perú y Bolivia donde fortalece vínculos con el Partido Aprista.
En 1931 funda en Barranquilla la Alianza Revolucionaria de Izquierdas (ARDI), partido que el mismo Betancourt describió como izquierdista y socialista. En ese momento también confronta a los grupos marxistas-leninistas formados por los desterrados venezolanos en México y La Habana, al sostener que:
La revolución contra el gomecismo no puede basarse en la obra exclusiva de la clase obrera, sino a una alianza de clases.
El mismo año, redacta el llamado Plan de Barranquilla, suscrito por exiliados de diversos matices de la nueva izquierda y que consistía fundamentalmente en el análisis de la situación venezolana bajo la óptica de la dialéctica marxista. Durante todo su destierro Betancourt no dejó de denunciar ante los gobiernos latinoamericanos, el carácter opresivo y dictatorial del gobierno venezolano.
A partir de 1931 hasta 1935 comienza una etapa de radicalización ideológica del biografiado. En abril de ese año se radica en Costa Rica, donde vivirá alrededor de 4 años. Allí se hace profesor de la Universidad Popular y milita en el Partido Comunista Costarricense, también se hace director del diario del partido, Trabajo. Esta inserción en el comunismo le es preocupante a sus compañeros de ARDI, partido del cual él se había distanciado.
Betancourt había decidido quedarse en Costa Rica hasta su regreso a Venezuela, y así fue, pues tenía una gran simpatía con el gobierno liberal costarricense. Sin embargo, en 1933 el gobierno de Costa Rica emite una orden de expulsión de Betancourt del país, siendo fichado de comunista. Betancourt no acató la orden y vivió en la clandestinidad en ese país por el resto de su estadía.
En 1934 contrae nupcias con Carmen Valverde, de cuya unión nacerá una hija: Virginia Betancourt Valverde, su único descendiente. El 17 de diciembre de 1935 Gómez muere en la presidencia, Betancourt regresa al país el 5 de enero de 1936.

Regreso a Venezuela [editar]
En su llegada a Caracas se incorpora de inmediato en la actividad política. El Congreso ya había designado a Eleazar López Contreras como Presidente provisional y luego ratificado como presidente constitucional. Si bien es cierto que López abrió un camino para la modernización de la situación política venezolana, y que además inició un régimen más democrático en el país, no le faltó recurrir en varias oportunidades a acciones autoritarias, y perseguir a sus más fuertes opositores.
En su llegada Betancourt ofrece una entrevista en la que dice que la oposición de izquierda democrática debía:
Crear un partido político de orientación democrática y de raigambre popular, para encauzar las dinámicas populares dentro de normas de acción disciplinada.
De igual forma se incorporó en la comisión organizadora del Partido Comunista de Venezuela (PCV), organización de la cual se retiraría luego de un mes.

Rómulo Betancourt en Caracas durante una manifestación pública en 1936.
Luego de haber incursionado con los comunistas venezolanos organizados en la clandestinidad, se adhiere al naciente Movimiento de Organización Venezolana (ORVE), fundado por Alberto Adriani y Mariano Picón Salas. Se constituyó como Secretario General de ese movimiento político. Por otra parte los simpatizantes del marxismo formaron el Partido Republicano Progresista (PRP), el cual los orvistas calificaban de extremista.
En abril de ese año, los izquierdistas decidieron conformar un bloque unido, el Bloque de Abril, el cual los orvistas apoyaron. El objetivo del frente era hacer que el Congreso de la República eligiera definitivamente a López Contreras como Presidente constitucional, del cual ORVE no era partidario, sino una oposición constructiva y democrática. Pero veían como prioritario el seguimiento del hilo constitucional. Una vez legitimado López Contreras, este comienza la represión contra la oposición. Betancourt se arrepintió del acto del cual nunca estuvo plenamente confiado y asumió las culpas de haber apoyado esa decisión.
En junio del mismo año comenzó una huelga contra la aprobación por parte del Congreso de una ley de Orden Público, Betancourt participa en ella y es hecho preso por 15 días.
Para fines del año 1936, el Gobernador del Distrito Federal, Elbano Mibelli, revoca el permiso de funcionamiento de los partidos ORVE y PRP, por promover la huelga.
Luego de intentos fallidos de apelación ante la Corte Federal y de Casación, los dirigentes políticos de las mencionadas agrupaciones partidistas, deciden formar un frente único que agrupara a ORVE, PRP y al Bloque Nacional Democrático (BND) del Zulia, lo que se denominó Partido Democrático Nacional (PDN), un frente de izquierda democrática no lopecista. Betancourt resultó electo como Secretario de organización del partido. El gobierno impidió la legalización también de este último.
En marzo de 1937 el gobierno revoca definitivamente el permiso del PDN y emite inmediatamente la orden de expulsión de Betancourt y de otros 46 opositores del país, pero este optó por la clandestinidad nuevamente, inclusive asumió otra identidad. La excusa del gobierno era que Betancourt era comunista. En los siguientes dos años y medio Betancourt establece la re-organización clandestina del PDN y asume el cargo de Secretario General de esa organización, luego de haber sido Jóvito Villalba desterrado del país. La principal tarea de Betancourt era ejecutar un plan masivo de recolección de nuevos militantes en todo el país, hecho que logró, pues en dos años ya el PDN se había consolidado como una de las más importantes fuerzas políticas del país.
El 20 de octubre de 1939 la policía lopecista lo apresa, siendo desterrado a Chile, precedente a esto Betancourt ya había tenido la disposición de entregarse.

Segundo exilio [editar]
En Chile Betancourt vivió su segundo exilio, que duró menos de un año y medio. Allí gobernaba un presidente simpatizante del biografiado, el de Pedro Aguirre Cerda. En el país austral intensifica su producción de artículos de análisis y publicaciones acerca de la situación venezolana, también comienza en sus escritos un período de reflexión por la situación americana y mundial, ante la constante expansión del fascismo de Adolf Hitler, de la cual Betancourt sostuvo la tesis de la unión latinoamericana e interamericana de fuerzas, en caso de alguna amenaza de invasión nazi en el continente americano.
Aún en el extranjero, Betancourt siguió constituyendo las directrices que seguían los representantes del partido pedenista en Venezuela. Fueron varias las cartas enviadas por él al presidente López, en las que apelaba a la decisión de no legalizar el partido, así como ratificando su condición de demócrata de izquierda moderada, no comunista. En una carta a López Contreras, le dice enfáticamente:
Señor Presidente: le escribo solicitando de su gobierno la visación de mi pasaporte, para regresar legalmente a Venezuela lo más pronto que me sea posible. No creo ni siquiera necesario insistir en cuál es mi posición ideológica. Usted la conoce desde hace tiempo, y sabe que nada, absolutamente nada, me liga a la Internacional Comunista, ni al llamado Partido Comunista de Venezuela. Tengo una confesa y definida posición democrática, que no colida con el espíritu ni con la letra de nuestra Carta Constitucional.
Rómulo Betancourt
Nunca faltó el momento en el que no dejara de promocionar la doctrina de izquierda democrática integracionista del PDN. En diciembre de ese año pronuncia su discurso de visión de unión latinoamericana en el Teatro Capoulicán de Santiago de Chile. Seguido de esto dictaría varias conferencias en la Universidad de Chile y otras cumbres de partidos socialistas. Allí también establece vínculos con dirigentes del Partido Socialista Chileno, entre quienes figuraban Oscar Schnake, Salvador Allende y Arturo Alessandri. De esta manera Betancourt logró fijarse como una personalidad prestigiosa y respetada dentro de la izquierda latinoamericana.
Tras abandonar ese país en enero de 1941, los socialistas chilenos le rinden un homenaje de despedida. Pero antes de regresar a su patria, permanece un mes entre Argentina y Uruguay, a fin de dictar unas conferencias en la Universidad de La Plata y la Universidad de Concepción, también recibe homenajes en ambos países.

Segundo regreso a Venezuela [editar]
El 5 de febrero llega a Venezuela, finalizando el gobierno de López Contreras y habiéndose cumplido el término de su expulsión y promovió de inmediato la candidatura simbólica de Rómulo Gallegos con el fin de oponerla al oficialismo representado por Isaías Medina Angarita, que resultaría electo por el Congreso en mayo del mismo año.
El 8 de marzo muere su padre, Luis Betancourt, en una carta que Rómulo le enviara a un cercano amigo le dice:
La muerte del viejo ha sido un golpe duro (...) Hay cierto acento de remordimiento en mi tristeza. El viejo ambicionó que yo fuera abogado y realizara en la vida todo cuanto él había soñado. Escogí este áspero camino, que ya es definitivo en mi vida. Y de paso lo sacrifiqué a él. (...) Nunca pude darle la satisfacción de comodidades materiales y por las preocupaciones que se me han hecho sufrió tanto. La única compensación que tuvo fue la de verme con una línea clara y recta de honradez personal y pública, traduciendo a hechos las normas de conducta que me enseñó siempre. Vivo de trabajos y preocupaciones. De un lado haciendo frente a una serie de compromisos económicos, difícil de afrontar para quién, por su posición política, no tiene facilidades de operar en un medio como éste, donde la gente teme tanto malquitarse con el gobierno. Del otro lado, el trabajo político, que en la oposición descansa sobre los hombros de muy pocos.
Rómulo Betancourt
Por otra parte, ante la congelación de respuesta alguna de parte del gobierno para la legalización del PDN, la dirigencia del partido decide conformar un nuevo partido democrático, se decide bautizarlo como Acción Democrática, y legalizado en junio del mismo año. Tras la apertura de funcionamiento pleno de los partidos políticos, Betancourt accede al cargo de Secretario General del llamado Partido Blanco. El nuevo partido fue descrito por Betancourt como democrático, policlasista, nacionalista, integrador, americanista y antiimperialista, de ideología leninista.
En el resto del gobierno medinista AD y Betancourt mantuvieron una posición moderada, pero firme ante algunos aspectos políticos y económicos que consideraban urgentes modificar, entre ellos, la diversificación de la producción nacional; la obligación a las compañías transnacionales explotadoras del petróleo venezolano a pagar una suma mucho mayor de dinero al estado venezolano, como indemnización a la actividad que venían realizando desde la dictadura de Gómez en una suma mínima y no suficiente de dinero y la constitución de elecciones libres para el Presidente.
En 1944 Betancourt es electo Concejal por la Parroquia San Agustín de Caracas.
Para 1945 ya Acción Democrática se había convertido en la primera fuerza política opositora en el país. Comenzando la profundización de su doctrina desde el campo hasta la ciudad, el campesinado venezolano era el bastión más fuerte del partido. Las peticiones realizadas por la oposición de legalizar las elecciones libres no fueron escuchadas por el gobierno, lo que terminó en una insurrección en la que se involucró Betancourt, que logró derrocar al gobierno medinista el 18 de octubre de 1945.

Primer gobierno [editar]

Ascensión al gobierno [editar]
Artículo principal: Golpe de Estado de 1945 en Venezuela
Rómulo Betancourt había participado en pleno en la conspiración contra el gobierno medinista, y posteriormente como líder del movimiento, que se dió tras el pacto clandestino de una parte del alto mando del Ejército personalizado principalmente bajo las figuras de los mayores Marcos Pérez Jiménez, Carlos Delgado Chalbaud y Mario Vargas con la dirigencia de Acción Democrática.
El 17 de octubre de 1945 los adecos realizaban un mitin en el Nuevo Circo de Caracas, en el cual alertaban a sus seguidores el peligro que corría el país de llegar a la primera magistratura el doctor Ángel Biaggini, abanderado político del partido de gobierno y de la no decisión del Ejecutivo de legalizar el sufragio popular. Betancourt cerró el mitin en el que dijo:
Es indudable que ya este país no quiere ver más, respetando y estimando profundamente al Ejército, a generales en jefe o generales de brigada en la Presidencia de la República. La Venezuela que estudia lo sabe, y la otra Venezuela lo intuye, porque, «aunque no sabe leer le escriben», que el arte de gobernar es flexibilidad, espíritu de compromiso, diálogo esclarecido entre el Magistrado y el pueblo (...) ¿Es que un pueblo libre, un pueblo de libertadores, puede continuar admitiendo que cada cinco años sea un hombre o una camarilla quien le imponga gobernante? ¿Es que no puede nadie más gobernar a Venezuela que algunos de los escasos hombres que quedan del grupo político que viene monopolizando la Presidencia de la República? ¿Es que somos colectivamente una nación de dementes o de serviles crónicos, obligados a estar siempre conducidos por el cayado de unos cuantos tutores, cuando vemos a todos los pueblos de la tierra dándose sus propios gobiernos?.
Finalmente el 18 de octubre el complot se llevó a hechos, tras la negativa de Medina Angarita de otorgar la legalización del sufragio libre y el lanzamiento de la candidatura de Biaggini. Los militares y civiles involucrados en el movimiento hicieron estallar un golpe de estado que fue imposible detener.
El 19 de octubre a las 8 pm se procedió a firmar el acta del nuevo gobierno, sería a través de una Junta Revolucionaria de Gobierno como se restituiría el hilo constitucional y a su vez como se propiciarían los cambios considerados necesarios por la junta. Ese día se constituyó en el Palacio de Miraflores la junta cívico-militar, que cumpliría las funciones del Poder Ejecutivo de la Nación y estaría presidida por Rómulo Betancourt, e integrada por los civiles: Luis Beltrán Prieto Figueroa, Raúl Leoni, Edmundo Fernández y Gonzalo Barrios y por los militares: Mayor Carlos Delgado Chalbaud, y Capitán Mario Vargas.

La Junta Revolucionaria de Gobierno juramentándose en el Palacio de Miraflores el 19 de octubre de 1945.

Junta Revolucionaria de Gobierno [editar]
La junta entró en vigencia según Gaceta Oficial número 21.841. Su acción inmediata era la de suplir el vacío de poder generado tras el golpe de estado al Presidente Medina Angarita, antes de constituirse sus miembros acordaron que estos no podrían aspirar a la Presidencia inmediatamente al fin del período.
Los principales objetivos del nuevo gobierno eran proclamar diversos decretos ley de emergencia, entre los cuales se pueden nombrar: la instauración de una Asamblea Constituyente mediante previa consulta electoral que dotara a la República de una nueva Carta Constitucional; la otorgación del derecho al voto libre, directo, universal y secreto a todos los ciudadanos venezolanos -hombres y mujeres-, mayores de 18 años para la elección del Presidente y miembros del Congreso; el combate a la corrupción administrativa; el abaratamiento del costo de la vida; el cambio de la política petrolífera con el aumento de impuestos a las compañías extranjeras; las reformas agraria y educacional; el ejercicio pleno de la libertad de expresión y pensamiento; la libertad de función plena a los partidos políticos y sindicatos organizados; la abolición del reclutamiento forzoso para el servicio militar y el rompimiento de relaciones con gobiernos no-democráticos.
Al asumir el poder, la junta decretó que las compañías petroleras debían pagar un impuesto extraordinario que pasó de 12 hasta 20% por las ganancias obtenidas y que el año siguiente se aumentó hasta el 28,5%, al final del período ya se discutía en el Parlamento el alza del impuesto a las transnacionales hasta el 50%, conocido como fifty-fifty. Este alza en los impuestos, conjuntamente con el incremento a la producción que al término del gobierno era de 500 millones de barriles al año generó un período de bonanza petrolera que no había sido dado por ningún gobierno predecesor. Esto además de que Venezuela pasó a ser el principal proveedor del oro negro para los aliados durante las guerras llevadas a cabo en Europa.
Durante la revolución también se firmaron los primeros contratos colectivos a los obreros venezolanos, y se dio libre cabida a los sindicatos de trabajadores, los cuales se cuadruplicaron en apenas tres años de gobierno, También se fundó la Confederación de Trabajadores de Venezuela.
La inversión en el sector educación se incrementó considerablemente. Se emprendió una reforma educativa que garantizaba la instrucción primaria pública a toda la población. Se emprendió una agresiva campaña de alfabetización, sobre todo en el campesinado venezolano, con la cual la tasa de alfabetización en el país se disparó como nunca antes. Según Betancourt: "Si el pueblo es el soberano, hay que educar al soberano". El país también recibió durante este período a decenas de miles de inmigrantes europeos desplazados a causa de la Segunda Guerra Mundial. El gobierno betancourista se comprometió en darle refugio a los desplazados, suscribiendo el tratado de la Organización Internacional para los Refugiados de las Naciones Unidas.
El 1 de abril de 1946 se instaló por primera vez el Consejo Supremo Electoral (actual Consejo Nacional Electoral) y el 17 de diciembre se constituyó la nueva Asamblea Constituyente. Con las elecciones legislativas llevadas a cabo ese año, el gobierno salió victorioso, pues Acción Democrática ganó el mayor número de escaños en la Asamblea Nacional Constituyente (137 de 160 constituyentitas), en el Congreso de la República (83 de 111 diputados) y en el Senado de la República (19 de 25 senadores). Dicha mayoría adeca le permitió al gobierno adelantar las leyes que eran consideradas por la junta como de urgencia, la Asamblea estaba presidida por Andrés Eloy Blanco. La oposición también tenía representación en el Parlamento Nacional con los partidos: COPEI, URD y PCV.
La nueva Constitución entró en vigencia el 5 de julio de 1947 y de esa manera se dio fecha a las primeras elecciones presidenciales en Venezuela, las cuales se llevarían a cabo el 14 de diciembre del mismo año.
Pese a todo el clima de apertura democrática, no faltaron las revueltas golpistas y conspiraciones militares que lograron ser sofocadas efectivamente por el gobierno. Algunos de ellos inclusive perpetrados por oficiales del gobierno y por civiles como Jóvito Villalba, ex-compañero del PDN y amigo de la juventud de Betancourt. Otros financiados por gobiernos foráneos con los cuales la Revolución había roto relaciones, tal es el caso, de los intentos de magnicidio a Betancourt ordenados por los dictadores Rafael Leonidas Trujillo de República Dominicana y Anastasio Somoza García de Nicaragua. Igualmente las protestas civiles calentaron la calle con medidas consideradas más tarde por Rómulo Gallegos como de evidente sectarismo e intolerancia política, tal es el caso del decreto educacional 321 que consideraba sistemas de evaluación distintos para planteles públicos y privados. El mismo Betancourt reconoció años después:
Estuvimos al borde del colapso y de caer desbarrancada en el abismo con motivo del decreto 321.
Sin embargo, la labor del gobierno era apoyada mayoritariamente por la población, eso refleja la fuerza adquirida por Acción Democrática como el partido de mayor militancia del país y el más votado. En diciembre de 1947 los venezolanos acuden por primera vez a las urnas electorales a elegir el presidente de su nación, Rómulo Gallegos de AD es electo.

Venezuela después de la Revolución de Betancourt [editar]
El 15 de febrero de 1948 Betancourt entregó el poder a su compañero de partido, Rómulo Gallegos. Era la primera vez que un mandatario le entregaba la banda presidencial a otro electo por votación popular en Venezuela. Gallegos impulsó un régimen de concordia y de amplias garantías constitucionales, de alguna forma siguió los cambios generados durante el trienio betancourista.
Betancourt por otra parte, asumió la Secretaría General de Acción Democrática y trabajó en asuntos internacionales con el nuevo gobierno. También fue el enviado de su partido para representar al país en la IX Conferencia Internacional Americana, realizada en Bogotá, en la cual se aprobó la Carta de la Organización de Estados Americanos y donde Betancourt expone su pensamiento americanista democrático, y sus ideas de no reconocimientos de regímenes dictatoriales, el antiimperialismo, la integración de los países latinoamericanos y la no-intervención en los asuntos internos de las naciones. Volvería a insistir en estas ideas durante la cumbre de la OEA de septiembre de ese año en Washington DC.
El 30 de mayo Betancourt es elegido Presidente de Acción Democrática. El 24 de noviembre el propio Ministro de Defensa de Gallegos, Carlos Delgado Chalbaud, comanda un nuevo golpe de estado y derroca al presidente. A causa de esto Betancourt obtiene asilo en la Embajada Colombiana el 1 de diciembre, y el 23 de enero de 1949 abandona el país con destino a Estados Unidos, su tercer exilio.

Tercer exilio [editar]

Retrato de Rómulo Betancourt.
El tercer exilio de Betancourt duró casi diez años. La acción golpista hacia Gallegos iniciaría casi una década de gobiernos militaristas de corte dictatorial en Venezuela.
El 7 de diciembre de 1948 Chalbaud ilegaliza Acción Democrática, y ordena la expulsión de sus líderes. Betancourt hace una primera parada en Nueva York, para dirigirse después a Washington y denunciar ante la OEA al régimen ilegítimo que asumía el control en Venezuela.
A comienzos de 1950 se muda con su familia hacia La Habana, donde asiste a la organización del Congreso Pro-Democracia y Libertad. En una entrevista Betancourt nombra sus dos principales deberes estando exiliado:
Dar a conocer a América lo acontecido en Venezuela y laborar intensamente por la liberación de nuestro pueblo.
Él mismo calificaría su destierro fuera de patria como "un cuarto en un hotel barato". Esos años de exilio fueron de intensa actividad, tanto intelectual como política.
El 18 de abril de 1951 un grupo de sicarios contratados por el gobierno venezolano en funciones lo intentan asesinar, a través de una inyección letal. Betancourt sale ileso del atentado.
En marzo de 1952 es derrocado el presidente cubano Carlos Prío Socarrás, por lo que Betancourt pide asilo ante la Embajada de Guatemala y fustigó la toma violenta del poder en Cuba a manos del dictador Fulgencio Batista. Debido a este hecho viaja a Costa Rica, donde permanece hasta 1954.
Durante aquel decenio, Betancourt no dejó de denunciar ante la comunidad internacional el carácter represivo del régimen militarista, y mantenía comunicación constante con la dirigencia clandestina de AD en Caracas, sugiriéndole las directrices de "resistencia" que debían seguir contra la dictadura, entre ellas la de estimular acciones conspirativas de forma precavida y no olvidar jamás la principal arma del partido, la de movilización de masas.
En abril de 1953 realiza un viaje a Bolivia, allí asiste a una reunión con el Presidente Víctor Paz Estenssoro, uno de los mandatarios simpatizantes de Betancourt. En mayo de ese año se entrevista en Viña del Mar con el Presidente chileno Carlos Ibáñez del Campo, y se celebra en el Senado de ese país una sesión en su honor. En junio del mismo año es recibido por la Cámara del Senado de Uruguay para pronunciar un discurso en la Cámara de Representantes.
El 23 de octubre de 1953 pronuncia un discurso en Estados Unidos, en la celebración anual del Partido Socialista de ese país.
El 26 de julio de 1954 sale hacia Miami, para luego residenciarse en la isla de Puerto Rico. Allí el gobierno de Luis Muñoz Marín le asigna asilo y protección permanente, luego de descubrir un grupo de supuestos policías venezolanos en la isla. El 6 de junio de 1955 asiste en México al entierro de su compañero de toda la vida, Andrés Eloy Blanco. Las autoridades de ese país también le alertaron sobre un posible intento de asesinato a su persona.
El 24 de enero de 1957 organiza una reunión de exiliados de Acción Democrática en Puerto Rico. El 28 de octubre de ese año se muda a Nueva York luego de vivir una campaña de descrédito interna y externa en la isla boricua. En Estados Unidos solicita ante la OEA condenar al estado venezolano por la situación de los presos políticos en su país, y pide la amnistía de los mismos ante todos sus estados miembros.
El 9 de diciembre se reúne con Jóvito Villalba y Rafael Caldera en Nueva York, ambos líderes de los partidos URD y COPEI respectivamente. Allí acuerdan la formación de un gran frente unitario contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
El 23 de enero de 1958 estalla en Caracas un golpe de estado que logra destituir a Pérez Jiménez, con ello se convoca una Junta Cívico-Militar de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazabal. Betancourt apoya la constitución de la junta y regresa a Venezuela el 9 de febrero. Ese día pronuncia un discurso en El Silencio, en el que dice:
Regreso a mi patria con la convicción de propiciar una tregua política.

Campaña Presidencial [editar]
A su llegada al país, realiza una gira nacional por todos los estados del país a fin de reconstruir la base y militancia de Acción Democrática, que eran fundamentalmente el campesinado, los trabajadores y los estudiantes. El 31 de octubre suscribió como representante de AD junto con URD y COPEI el Pacto de Punto Fijo, que sería uno de los acuerdos políticos de mayor duración en la historia venezolana. Dicha asociación tenía como objetivo un pacto mínimo de gobierno común, el respeto a la constitucionalidad y la formación de un gobierno de unidad nacional que incluyera a los tres partidos firmantes.

Rómulo Betancourt dando un mensaje a la nación, durante su toma de posesión como Presidente de Venezuela en 1959.
Betancourt no hizo pública su aspiración a la Presidencia de la República hasta el 21 de noviembre de 1958, pero no es menos cierto que siempre tuvo esa intención desde que pisó nuevamente suelo venezolano. Ese día formalizó su candidatura hacia la primera magistratura en el Nuevo Circo de Caracas, ante miles de simpatizantes. Rómulo Gallegos pronunció en aquel mitin:
Yo confío en el triunfo de Rómulo Betancourt. Yo tengo puesta inquebrantable fe en el talento político y en su rectitud moral. Y le entrego esa confianza y esa esperanza en este deseo que formularé en presencia de él: ¡que tú seas, que tú logres ser el Presidente de la concordia venezolana!
Los otros dos candidatos de esa elección eran: Wolfgang Larrazabal del partido Unión Republicana Democrática y también apoyado por el Partido Comunista de Venezuela y Rafael Caldera de COPEI. El eslogan utilizado por AD para la campaña electoral de Betancourt fue "Contra el miedo, vota Blanco", su campaña fue poco promovida en televisión, pero sí utilizó la radio de forma significativa.
El 6 de diciembre, apenas un día antes a los comicios presidenciales, los candidatos de los partidos del Pacto de Punto Fijo volvieron a reunirse a fin de reafirmar su compromiso de respetar el acuerdo estipulado.
El 7 de diciembre de 1958 Rómulo Betancourt ganó la Presidencia de la República con una votación de 1.284.092 votos, un 49,18% de los sufragios emitidos. En su discurso a la nación como Presidente electo de la República ante el Consejo Supremo Electoral, Betancourt dijo:
Conciudadanos: Esta es una hora de profunda emoción para mí, porque se que estoy asumiendo responsabilidades ante mi país, y ante la historia. Hora de emoción, porque un sector del pueblo venezolano, me dispensó el honor de elegirme su Presidente, en libres comicios inobjetables. Y emoción de saber cuan grave es mi responsabilidad. Por propia conciencia de mis limitaciones, por sentido de responsabilidad con la República, por lealtad a los actos y compromisos solemnes adquiridos por Venezuela, este gobierno no será exclusivista y sectario. Será un gobierno de amplia base de unidad venezolana.

Segundo gobierno [editar]

Rómulo Betancourt en el despacho presidencial, 1961.
El 25 de enero de 1959 Betancourt sostiene una reunión en su condición de Presidente electo con Fidel Castro, quién venía al país a propósito de la celebración del 23 de enero, día en que cayó la dictadura perezjimenista. Castro se entrevistó con Betancourt, pero no hubo ningún tipo de empatía de parte del presidente venezolano con el insurgente cubano.
El 13 de febrero de ese año fue proclamado Presidente Constitucional de la República, para el período 1959-1964.

Aspectos políticos [editar]
Betancourt tuvo que enfrentar uno de los períodos de gobierno más difíciles en la historia contemporánea nacional, por tener que efectuar la definitiva transición de la república hacia la democracia.
Haciendo cumplimiento del acuerdo del Pacto de Punto Fijo, Betancourt conformó su gabinete de gobierno con representantes de su partido, Acción Democrática, y de los movimientos políticos: socialcristiano COPEI y Unión Republicana Democrática (URD). Así fueron designados 2 ministerios para AD, 2 para COPEI y 3 para URD. Este último se retiraría del pacto en 1960, quedando suscrito el pacto entre AD, COPEI e independientes.
El gabinete de gobierno betancourista se destacó por estar integrado de diversos intelectuales y connotados profesionales de la vida pública nacional, como: Juan Pablo Pérez Alfonzo, Mariano Picón Salas, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Ramón J. Velásquez, Raúl Leoni, Enrique Tejera París, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Octavio Lepage, Luis Piñerúa Ordaz, Leopoldo Sucre Figarella, entre otros.
Durante su mandato Betancourt tendría que lidiar las escisiones dentro de su partido que dieron origen al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), al Partido Revolucionario Nacional (PRN) y al Grupo ARS (AD-Oposición), dichas divisiones conllevaron a que AD perdiera la mayoría en la Cámara de Diputados para el nuevo período legislativo.
En este período también se ilegalizó al Partido Comunista de Venezuela (PCV) por vincularse en una lucha armamentista contra su gobierno.
El 23 de enero de 1961 promulga la nueva Constitución, similar a la aprobada en su primer gobierno, la cual había sido depuesta por Pérez Jiménez. Dicha carta constitucional regiría los destinos de la nación hasta 1999.

Aspectos económicos [editar]

El Presidente Rómulo Betancourt y la Primera Dama de la nación Carmen Valverde de Betancourt, durante una reunión con el Presidente norteamericano John F. Kennedy.
La gestión en economía estaba centrada en la independencia económica del país y el estimuló al desarrollo industrial.
En 1960 el Ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonzo, crea la Corporación Venezolana de Petróleos (CVP) y suscribe el acta de creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con el cual se establece una alianza estratégica en materia petrolera junto a países exportadores del crudo, como: Kuwait, Arabia Saudita, Iraq e Irán. Ese mismo año el Presidente Betancourt decreta la creación de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).
El 4 de mayo de 1961 se publican una serie de medidas económicas en las que caben destacar el control de cambios, la disminución en 10% de sueldos y salarios públicos a fin de reducir el gasto y déficit presupuestario y la devaluación del bolívar.
Durante este segundo período de gobierno betancourista se restituyen los derechos laborales de los trabajadores y empleados venezolanos, entre ellos, el acceso a la vivienda y el aumento general de sueldos.
Según el Banco Central de Venezuela al final de este gobierno, se habían superado las marcas de los años precedentes en cuanto a cifras positivas de recuperación económica, la tasa de crecimiento económico fluctuaba entre el 4 y 5%.

Obras públicas [editar]
Durante la segunda gestión de Betancourt se invirtió una gran cantidad del dinero de la nación en la construcción de nuevas escuelas y liceos públicos, se construyeron entonces más de 3.000 escuelas y 200 liceos en todo el país. La matrícula escolar pasó de 847 mil alumnos en 1958, a 1.6 millones en 1963, más del 90% de la población estudiantil total asistía a las aulas de clase. La matricula sostuvo un incremento de casi el 100% en apenas 5 años de gobierno.
Se inauguraron obras como el Puente General Rafael Urdaneta sobre el Lago de Maracaibo conocido como el Puente sobre el lago, dicha obra ya había sido comenzada bajo el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, pero no había sido concluida. También fue inaugurado el Distribuidor El Pulpo en la ciudad de Caracas, así como otra varias obras de infraestructura vial en todo el país.
Se comenzó la construcción de la Represa del Guri y del primer puente colgante sobre el río Orinoco, el Puente de Angostura.
Se terminó la construcción del Parque del Este en Caracas en el año 1961, el cual se convirtió en el parque urbano más grande de la capital. Se creó el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).
Betancourt recorrió los más de 4.563 kilómetros de vialidad construidos o asfaltados durante su gobierno y fortaleció la apertura de la inmigración hacia Venezuela.

Intentos de desestabilización [editar]
El gobierno tuvo que enfrentar una serie de ataques, protestas, huelgas generales, invasión de grupos paramilitares, intentonas golpistas y hasta atentados de asesinato contra el presidente Betancourt.
Los brotes de violencia callejera se produjeron en su mayoría a comienzos del nuevo gobierno, a causa de ello fueron suspendidas de forma permanente las garantías constitucionales y se limitaron las manifestaciones públicas, a fin de mantener el orden público. Las garantías constitucionales fueron restituidas meses antes de las elecciones de 1963.
Ante las constantes protestas y develadas conspiraciones de las FAN, Betancourt en un mitin a propósito de la celebración de su tercer año de gobierno dijo:
Yo soy un Presidente que ni renuncia ni lo renuncian.

Intentonas golpistas [editar]
Durante el segundo período de mandato de Rómulo Betancourt se dieron lugar tres importantes intentonas golpistas por parte de insurgentes militares, las cuales fueron: El Carupanazo, El Porteñazo y El Barcelonazo.
El Carupanazo fue un alzamiento militar que se dio el 4 de mayo de 1962 en la ciudad de Carúpano, a cargo del Batallón de Infantería de Marina dirigidos por el Capitán Jesús Teodoro Molina Villegas, el Mayor Pedro Vegas Castejón y el Teniente Héctor Fleming Mendoza. El presidente Betancourt exigió la rendición de los subversivos e inició el despliegue de batallones leales de la Armada Nacional y de las fuerzas de la Aviación Nacional, que lograron bloquear la acción de los golpistas. Al día siguiente fueron detenidos 400 involucrados. Se comprobó la participación del PCV y del MIR en este hecho, por lo que ambos partidos fueron ilegalizados.
A menos de un mes del primer intento de golpe de estado, se volvió a dar otra rebelión militar que fue bautizada como El Porteñazo. El 2 de junio de 1962, se produce la sublevación en la base naval de Puerto Cabello, comandado por los capitanes: Manuel Ponte Rodríguez, Pedro Medina Silva y Víctor Hugo Morales. Betancourt ordenó la movilización inmediata de las fuerzas de Aviación y del Ejército Nacional, los cuales militarizan y bombardean la ciudad. El 3 de junio se da a conocer un saldo de 400 muertos y centenares de heridos. Los dirigentes militares del movimiento son arrestados y el gobierno restituye el orden en la ciudad porteña, debido a este hecho son depurados de las Fuerzas Armadas aquellos militares simpatizantes del comunismo y la extrema izquierda.
Sin haber culminado la rendición de los alzados en Puerto Cabello, se realiza simultáneamente en Barcelona otro estallido militar, denominado como El Barcelonazo. Este movimiento es liderado por el Mayor Luis Alberto Vivas y los capitanes Rubén Massó, José Gabriel Marín y Tesalio Murillo. Los rebeldes lograron capturar al gobernador Rafael Solórzano y asaltaron la sede de AD en Anzoátegui, el comando de la policía de Puerto La Cruz y varias radioemisoras. Tras el despliegue de las fuerzas militares leales al gobierno, se pudo detener la agresión de los insurgentes. Al menos 50 personas murieron por este hecho.

Grupos paramilitares [editar]
Betancourt también enfrentó oposición de grupos extremistas y unidades armadas. Los partidos del PCV y el MIR fueron protagonistas activos en los hechos golpistas y demás saboteos contra el gobierno legítimamente constituido, por lo que muchos de sus miembros fueron arrestados. La exportación comunista de lucha armada financiada por Fidel Castro por el continente americano, también tuvo orígenes durante esta época, así se conformaron en Venezuela las llamadas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), un grupo guerrillero subversivo orientado por el pensamiento del líder cubano.
Dichos grupos paramilitares también estuvieron involucrados en una fallida invasión cubana en la costa barloventeña, por lo que el gobierno venezolano rompió definitivamente sus relaciones diplomáticas con Cuba y protestó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por el irrespeto a su soberanía.
El 29 de septiembre de 1963 es asaltado el tren El Encanto, acción terrorista en la que se aseguraba que había participado el entonces diputado del PCV, Teodoro Petkoff.

Intento de asesinato [editar]
Durante su mandato Betancourt fue víctima de un intento de magnicidio, recordemos que durante su tercer exilio también se habían llevado a cabo varios intentos para asesinarlo.
Un grupo de miembros de la extrema derecha venezolana financiados directamente por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, junto con un escaso grupo de militares venezolanos estuvieron involucrados en un fallido intento de asesinar al presidente venezolano en funciones.
El 24 de junio de 1960 durante la celebración del aniversario de la Batalla de Carabobo se produce un brutal atentado terrorista contra la vida de Rómulo Betancourt en Caracas. Aproximadamente a las 9:30 de la mañana una bomba estalló en uno de los vehículos de escolta presidencial cercano al vehículo oficial, el cual se dirigía hacia el Paseo Los Ilustres. El atentado deja sin vida al jefe de la Casa Militar Coronel Ramón Armas Pérez, produce quemaduras severas y deformación del rostro del Presidente Betancourt y destroza el vehículo presidencial.
Al día siguiente del atentado, Betancourt en un mensaje a la nación desde el Palacio de Miraflores, con las manos vendadas, desangrandose los labios, padeciendo quemaduras corporales, dolor y martilleo en los oídos dijo:
Quiero decirle al pueblo de Venezuela que debe tener confianza plena en la estabilidad de su gobierno y en la decisión del presidente que él eligió para cumplir su mandato, como he venido diciendo y hoy reitero, hasta el 19 de abril de 1964. Nunca he ignorado los riesgos que comporta empeñarse en darle una orientación democrática seria al país (...) No me cabe la menor duda de que en el atentado de ayer tiene metida su mano ensangrentada la dictadura dominicana. Pero esa dictadura vive su hora pre agónica, son los postreros coletazos de un animal prehistórico incompatible con el siglo XX.
El hecho terrorista fue denunciado ante la OEA, para condenar al gobierno de Trujillo por violación a los derechos humanos dentro de su nación y por financiar ataques terroristas a un jefe de estado.
Casualmente días antes del atentado Betancourt afirmó:
Si he robado algún dinero del erario nacional, entonces que se me quemen las manos.

Doctrina Betancourt [editar]
Al juramentarse en su cargo frente al Congreso de la República en el Palacio Federal Legislativo, Betancourt dejó clara su perspectiva política, proclamando lo que hoy se conoce como la Doctrina Betancourt (denominación que él mismo rechazó), con las siguientes palabras:
Solicitaremos cooperación de otros gobiernos democráticos de América para pedir, unidos, que la Organización de Estados Americanos excluya de su seno a los gobiernos dictatoriales porque no sólo afrentan la dignidad de América, sino también porque el Artículo 1 de la Carta de Bogotá, acta constitutiva de la OEA establece que sólo pueden formar parte de este organismo los gobiernos de origen respetable nacidos de la expresión popular, a través de la única fuente legítima de poder que son las elecciones libremente realizadas. Regímenes que no respeten los derechos humanos, que conculquen las libertades de sus ciudadanos y los tiranice con respaldo de las políticas totalitarias, deben ser sometidos a riguroso cordón sanitario y erradicados mediante la acción pacífica colectiva de la comunidad jurídica internacional.
Rómulo Betancourt
Esta proclama se entiende como un instrumento de protección a los regímenes democráticos, resultado de la elección libre del pueblo. Rechaza la constitución de gobiernos no democráticos o ilegítimos, que tiene su significado en la ruptura de relaciones diplomáticas con aquellos países dictatoriales y proclama la alianza con aquellos que practiquen una política democrática en sus pueblos.
Bajo la acción de la Doctrina Betancourt, Venezuela mantuvo buenas relaciones con los gobiernos democráticos, especialmente con el gobierno de John F. Kennedy en Estados Unidos, Luis Muñoz Marín en Puerto Rico, Adolfo López Mateos en México y Alberto Lleras Camargo en Colombia. A su vez, cortó relaciones diplomáticas con los gobiernos de España, Cuba, República Dominicana, Argentina, Perú, Ecuador, Guatemala, Honduras y Haití.

Últimos años [editar]

Betancourt en abril de 1980.
El 1 de diciembre de 1963 se llevaron a cabo nuevos comicios presidenciales, en los cuales resultó vencedor Raúl Leoni de Acción Democrática. El 11 de marzo de 1964 Betancourt entregó su banda presidencial a su amigo de toda la vida, el Dr. Leoni. En dicho acto Betancourt dijo:
Se podrá decir que he cometido muchos errores y desaciertos en mi gestión de Presidente, porque la infalibilidad y la aptitud para acertar siempre no son virtudes que se hayan dado nunca en un ser humano. Pero Venezuela reconocerá, estoy seguro de ello, porque tengo dominio de mis convicciones, como durante los años en que cumplí mi mandato... actué con empeño creador, con fe si se quiere fanatizada, por la gloria de Venezuela y la felicidad de su pueblo.
Decidió retirarse en pleno de la vida política de su país luego de entregar el cargo. Vivió varios meses en Nueva York, Londres y Nápoles, para luego residenciarse en la ciudad suiza de Berna. Dedicó esos años a la actividad intelectual, a la producción de nuevas publicaciones de su autoría y a escribir sus memorias. Sin embargo, estuvo siempre al tanto de la situación venezolana. En 1967 regresó al país debido a las escisiones en AD y ante la falta de unanimidad en el partido por la escogencia del candidato que participaría en las próximas elecciones a llevarse a cabo en 1968. Esas elecciones las perdió AD, resultando ganador por escaso margen de votos Rafael Caldera de COPEI. Al saber Betancourt la derrota de su partido dijo en tono sarcástico "We will come back" (Regresarémos), haciendo referencia a que AD regresaría al gobierno pronto.
Durante estos años también se le rindieron homenajes y agasajos en Estados Unidos. Se le confirió el reconocimiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard, Universidad de California y Universidad de Rutgers.
En 1968 contrajo matrimonio con su segunda esposa, Renée Hartman. En 1972 regresó a Venezuela, Betancourt negó de toda manera aspirar nuevamente por la primera magistratura. En 1973 fue electo Carlos Andrés Pérez de AD como presidente de la República, con el cual Rómulo manifestaría descontento por los escándalos que sometieron a su gobierno y los vínculos de CAP con Fidel Castro.
En 1973 obtiene su escaño como Senador vitalicio de la República y apoya más tarde algunas medidas tomadas por Pérez, como la nacionalización del petróleo. El 13 de septiembre de 1976 Acción Democrática lo elige Presidente vitalicio del partido.
En 1978 recibe el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Ese año AD vuelve a perder la presidencia, resultando electo Luis Herrera Campins de COPEI.
Sus últimos años los pasó entre Caracas y Nueva York. Casualmente había salido hacia NY tras una invitación del Presidente Herrera Campins para asistir a un partido de beisbol en el Yankee Stadium donde se mostró muy alegre y con vivacidad como le era característico. Unos días después, el 24 de septiembre de 1981 sufre un derrame cerebral y el 28 del mismo mes murió a las 4:17 de la tarde en el Doctor´s Hospital de Nueva York, a los 73 años de edad.
Sus restos fueron trasladados a Venezuela. Velado en la Casa de Acción Democrática en El Paraíso en Caracas, se le rindieron todos los honores. Su funeral fue una de las mayores manifestaciones de duelo público en la historia venezolana, ya que su féretro fue cargado en hombros de simpatizantes desde el Centro de Caracas hasta el Cementerio del Este en La Guairita, ubicado a unos 10 km de distancia.
Sobre su muerte, el presidente norteamericano Ronald Reagan expresó:
Hablo en nombre de todos los americanos al expresar nuestra tristeza por la muerte de Rómulo Betancourt. Más que cualquier otra cosa, él fue un patriota venezolano; un amigo cercano y especial de los Estados Unidos. Durante los 1950s, consideró a los Estados Unidos como un refugio mientras estaba en el exilio, y nos sentimos orgullosos de haberlo recibido. Nos sentimos honrados que este valiente, cuya vida la dedicó a los principios de libertad y justicia — un hombre que luchó contra dictadores de izquierda y derecha — pasó los últimos días de su vida en nuestras playas. Nos unimos al pueblo venezolano y a aquéllos que aman la libertad alrededor del mundo, al luto por su muerte.

Publicaciones [editar]
Betancourt, Rómulo. 1932. Con quién estamos y contra quién estamos. San José de Costa Rica – Costa Rica.
Betancourt, Rómulo. 1937. Una república en venta. Editorial Futuro. Caracas – Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1940. Problemas venezolanos. Editorial Futuro. Santiago de Chile – Venezuela.
Rómulo Betancourt. 1948. Trayectoria democrática de una revolución. Discursos y conferencias pronunciadas en Venezuela y el exterior durante el ejercicio de la Presidencia de la Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela. Imprenta Nacional. Caracas - Venezuela 2 volúmenes.
Betancourt, Rómulo. 1949. El caso de Venezuela y el destino de la democracia en América. Editorial Cultura. Ciudad de México – México.
Betancourt, Rómulo. 1951. Pensamiento y acción. Impresores Beatriz de Silva. Ciudad de México – México.
Betancourt, Rómulo. 1954. Venezuela: una factoría petrolera. Ciudad de México - México.
Betancourt, Rómulo. 1959. Posición y doctrina. 2ª ed. Editorial Cordillera. Caracas- Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1964. La revolución democrática en Venezuela: documentos del gobierno presidido por Rómulo Betancourt. 1959-1964. Imprenta Nacional, Caracas - Venezuela 4 volúmenes.
Betancourt, Rómulo. 1966. Golpes de Estado y gobiernos de fuerza en América Latina: la dramática experiencia dominicana. Editorial Arte. Caracas – Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1969. Hacia una América Latina democrática e integrada. 3ª ed. Taurus. Madrid –España.
Betancourt, Rómulo. 1975. Venezuela dueña de su petróleo. Ediciones Centauro. Caracas – Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1978. América Latina: democracia e integración. Editorial Seix Barral. Barcelona – España.
Betancourt, Rómulo. 1978. El petróleo de Venezuela. Barcelona. Editorial Seix Barral. Barcelona- España.
Betancourt, Rómulo. 1978. Obras selectas. Editorial Seix Barral. Barcelona - España: 4 volúmenes.
Betancourt, Rómulo. 1978. Venezuela, política y petróleo. 4ª ed. Editorial Seix Barral. Barcelona – España.
Betancourt, Rómulo. 1979. El 18 de octubre de 1945: génesis y realizaciones de una revolución democrática. Editorial Seix Barral. Barcelona - España.
Betancourt, Rómulo. 1982. Memoria del último destierro, 1948-1958. Centauro. Caracas – Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1988-1991. Archivo de Rómulo Betancourt. Fundación Rómulo Betancourt. y Ediciones de la Presidencia de la República. 3 volúmenes. Caracas - Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1990. Antología política. Fundación Rómulo Betancourt Caracas. Venezuela.
Betancourt, Rómulo. 1991. La segunda independencia de Venezuela. Fundación Rómulo Betancourt. Caracas - Venezuela. 3 volúmenes.

Otros [editar]
En la casa donde transcurrió su infancia, en Guatire, funciona, desde 1981, la Biblioteca Pública Don Luis y Misia Virginia

Referencias [editar]
Caballero, Manuel. 1995. Doctrina Betancourt. En: Diccionario Muntimedia de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Caracas - Venezuela.
Castro Leiva, Luis. 1988. El dilema octubrista 1945-1987. Serie Cuatro Repúblicas. Cuadernos Lagoven. Lagoven, S.A. Caracas. Venezuela. 130p.
Morón, Guillermo. 1979. Los presidentes de Venezuela 1811 - 1979. Meneven, S.A. Caracas - Venezuela. 336p.
Rivero, Manuel Rafael. 1988. La república en Venezuela: pasión y desencanto (I). Serie Cuatro Repúblicas. Cuadernos Lagoven. Lagoven, S.A. Caracas. Venezuela. 128p.
Rivero, Manuel Rafael. 1988. La república en Venezuela: pasión y desencanto (II). Serie Cuatro Repúblicas. Cuadernos Lagoven. Lagoven, S.A. Caracas. Venezuela. 120p.
Romero Méndez, Carlos. 1995: Gobierno de Romulo Betancourt. En: Diccionario Muntimedia de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Caracas - Venezuela.
Romero Méndez, Carlos. 1995: Insurrección de Carúpano (El Carupanazo). En: Diccionario Muntimedia de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Caracas - Venezuela.
Romero Méndez, Carlos. 1995: Insurrección de Barcelona(Barcelonazo) (El Barcelonazo). En: Diccionario Muntimedia de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Caracas - Venezuela.
Romero Méndez, Carlos. 1995: Insurrección de Puerto Cabello (El Porteñazo). En: Diccionario Muntimedia de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Caracas - Venezuela.
Velásquez, Ramón José. 1995. Rómulo Betancourt. En: Diccionario Muntimedia de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Caracas - Venezuela.
Romero, María Teresa. 2008. Rómulo Betancourt. Biblioteca Biográfica Venezolana. El Nacional, Fundación Bancaribe. Caracas - Venezuela. 2 volúmenes.

Enlaces externos [editar]
Fundación Internacional José Guillermo Carrillo
Página oficial de la Fundación Rómulo Betancourt
Discursos de Rómulo Betancourt en formato de audio MP3 y biografía en la página oficial de la Fundación José Guillermo Carrillo
Predecesor:Isaías Medina Angarita
Presidentes de Venezuela1945–1948
Sucesor:Rómulo Gallegos
Predecesor:Edgar Sanabria
Presidentes de Venezuela1959–1964
Sucesor:Raúl Leoni
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Rómulo_Betancourt"
Categorías: Nacidos en 1908 Fallecidos en 1981 Periodistas de Venezuela Gobernantes de Venezuela Venezolanos de origen canario Dirigentes de Acción Democrática Reformistas Mirandinos Guatireños
Categoría oculta: Wikipedia:No neutral

viernes, 31 de julio de 2009

La aldea global es una novela negra



TRIBUNA: JAVIER VALENZUELA
Las obras policiacas y de espionaje narran con crudo realismo los entresijos del mundo. De ahí su popularidad. Petroleros, vendedores de armas, especuladores, politicastros y sicarios son, entre otros, sus nuevos villanos
Resulta que Suecia no es lo más parecido a un paraíso de libertad y justicia. Allí también hay empresarios corruptos, funcionarios venales y machistas asesinos. Debemos este descubrimiento a las novelas de Henning Mankell y Stieg Larsson, pero habríamos podido intuirlo si en su momento, hace cuatro décadas, hubiéramos tenido acceso a las obras del matrimonio formado por Maj Sjöwall y Per Wahlöö, con sus policías proféticamente desencantados con el modelo sueco. En cuanto a Estados Unidos, no es sólo que sus servicios secretos secuestren y torturen en Abu Ghraib, Bagram y Guantánamo, es que, cual James Bond, disponen de licencia para matar. Lo sabemos por una larga lista contemporánea de sicarios de ficción: el Jason Bourne de Robert Ludlum, el Jack Reacher de Lee Child, los Hombres de la Guadaña de John Connolly, el John Rain de Barry Eisler...
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Fin del monopolio estadounidense: este verano el mundo lee al sueco Stieg Larsson
La visión de la política internacional del género negro es más exacta que la de Fox News
¿Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia? En absoluto. En Contrato para matar, John Rain, exterminador a sueldo de la CIA, hace esta reflexión: "Algunas personas necesitan la rutina y se niegan a aceptar las consecuencias que acarrea la previsibilidad de sus movimientos. A juzgar por mi experiencia, esas personas suelen acabar muertas más temprano que tarde. El mundo sigue las reglas de Darwin".

Pues sí, el mundo se ha vuelto loco en este arranque del tercer milenio, es una jungla donde impera la ley del más fuerte, y quien mejor lo está contando es la novela negra (thriller en inglés). De ahí la popularidad actual de este género literario: la lectura de este verano vuelve a ser Larsson.
De esto se habló mucho en la última edición de la Semana Negra de Gijón, una de cuyas mesas redondas estuvo dedicada específicamente a las relaciones entre thriller y política. La conclusión fue que la novela negra está abordando con insolente realismo lo que el periodismo oculta o maquilla: la ferocidad de las luchas por el poder, la omnipotencia del dinero, el doble rasero, la manipulación del público...

Constreñida por la obligación de publicar informaciones contrastadas y por lo políticamente correcto, la prensa de calidad no puede contar de la misa la mitad; la sensacionalista, por su parte, sólo se ceba en los débiles y los rojos. Así que, como afirma la escritora escocesa Val McDermid, "hoy no existe mejor manera de arrojar luz sobre una sociedad que recurriendo a la novela negra".
Antes de dedicarse al thriller, Val McDermid fue periodista, como lo fue el fallecido Larsson y como lo son tantos de los cultivadores actuales del género. En sus biografías suele haber elementos comunes: una temprana vocación literaria, una posición política progresista y mucha amargura por no haber podido contar en la prensa todo lo que sabían sobre tal o cual cosa, sobre todo cuando había individuos, empresas o gobiernos poderosos de por medio. Tal es el caso del galés Matt Beynon Rees, creador del primer detective palestino de la historia, el profesor Omar Yusef. Entrevistado en mayo por Le Point, Rees decía: "La ficción es más cercana a la realidad que el periodismo".
En Una tumba en Gaza, una de las novelas de Rees, alguien le pregunta a Omar Yusef qué le impulsa a continuar una peligrosa investigación y éste responde: "Soy palestino. Estoy acostumbrado a comer mierda". En otro momento, Salwa, un personaje femenino, suelta: "A veces pienso que los únicos palestinos que no lloran son los muertos". Ninguna crónica, y por supuesto ningún informe de un think-tank, lo puede decir más corto y mejor.
El thriller se ha globalizado. En un doble sentido: sabemos más de cada país concreto y también sabemos más de cómo funcionan las relaciones internacionales.

Sobre lo primero: ahora leemos en cualquier parte del mundo a autores que nos cuentan cuáles son los crímenes de sus respectivas sociedades. Ya no nos enteramos tan sólo de lo que pasa en Estados Unidos (fantástico, por cierto, el relato del Katrina de James Lee Burke en El huracán del que sirva de ejemplo esta frase: "Era el Air Force One. Después de tres días, mister Bush se ha dignado venir a sobrevolarnos... Joder, no sabes lo bien que me siento ahora").

O de cómo funciona Washington (David Baldaci, en Absolute Power, contó los escándalos sexuales de la era Clinton; Leonard Downie Junior, en la reciente Rules of the Game, cuenta las intrigas de las industrias militares y petroleras de la era Bush). No, terminó el monopolio estadounidense (aunque ahí siguen clásicos vivientes como James Ellroy y Walter Mosley) y ahora también nos enteramos de lo que ocurre en Suecia (Mankell, Larsson), en Sicilia (Andrea Camilleri), en Venecia (Donna Leon), en Grecia (Petros Márkaris), en Argelia (Yasmina Jadra), en Suráfica (Gillian Slovo, Deon Meyer), en Israel (Batya Gur), en Francia (J.-P. Manchette, Didier Daeninckx, Fred Vargas), en España (Andreu Martín, Juan Madrid, Lorenzo Silva), en Reino Unido (Ian Rankin, P.D. James)...
Descarnados y cabales, los libros de estos autores ?muchos de los mediterráneos marcados por la herencia de Manuel Vázquez Montalbán? son mucho mejores que las guías turísticas para comprender sus países: quiénes mandan, cómo ejercen el poder, cómo se busca la vida la gente de a pie, cómo se practica allí lo que Raymond Chandler llamaba "el simple arte de matar"..
Pero también hay cada vez más novelas sobre política internacional: sobre las pugnas por el petróleo y otros recursos energéticos, sobre las guerras de Afganistán e Irak, sobre la tragedia palestina, sobre los inconfesables métodos de las agencias de espionaje en la lucha contra el terrorismo yihadista (El prisionero de Guantánamo, de Dan Fesperman), sobre las farmacéuticas en África (El jardinero fiel, de John Le Carré)... Y también un significativo regreso en clave negra a los años treinta del pasado siglo en busca de las razones por las que el mundo también se volvió loco entonces (Alan Furst y su El corresponsal, Philip Kerr y sus novelas del policía berlinés Bernie Gunther).
La visión del mundo que se desprende del thriller político contemporáneo es más compleja y menos maniquea que la de Fox News. Los malos no son sólo caudillos izquierdistas latinoamericanos, oligarcas rusos del gas y jeques árabes que financian redes yihadistas. Entre sus villanos también hay políticos y funcionarios de Washington dispuestos a cualquier cosa con tal de que el viejo imperio siga mandando sin que nadie le chiste. Y mucha gente de la CIA que intercepta movimientos, conversaciones telefónicas y accesos a Internet allí donde les place. Y cardenales maquiavélicos del Vaticano, banqueros suizos corroídos por la hipocresía, especuladores financieros e inmobiliarios de múltiples pelajes... y hasta un primer ministro británico (El poder en la sombra, de Robert Harris) que, por oscurísimas razones, arruina su brillante carrera política para ponerse al servicio de Bush.
El triunfo universal de un capitalismo rapaz, el comienzo del declive estadounidense, la resurrección de Rusia y China, el crecimiento de India y Brasil, la acción de terroristas y traficantes multinacionales, el resurgir de los fundamentalismos nacionales y religiosos, todo eso ha convertido el planeta en un campo de batalla... y en un semillero de argumentos para los escritores. En la escena negra global es difícil distinguir a los buenos de los malos: todos piensan que el fin justifica los medios, todos usan móviles encriptados, piratean en Internet y tienen cuentas secretas en paraísos fiscales, y, si es menester, todos matan.

En las novelas actuales los narcos no los únicos que contratan sicarios, también lo hacen gobiernos respetables. Ahí está Gabriel Allon, restaurador de arte y asesino al servicio del Mossad, creado por la imaginación de Daniel Silva, norteamericano de origen portugués y también ex periodista. Gabriel Allon es un verdugo con conciencia: le asaltan con frecuencia las dudas, pero su reclutador, el Viejo, siempre acaba convenciéndole de que sus crímenes tienen una buena causa: Israel y el pueblo judío.
Situadas en Berlín, Shanghái, Sao Paulo, Dubai, Ciudad del Cabo o Singapur ¬-las capitales emergentes del thriller- o en Nueva York, París, Londres, Moscú o Hong Kong -las clásicas-, estas novelas ofrecen al lector mucho más que entrenamiento: ofrecen una luz cruda sobre los acontecimientos actuales y, en ocasiones, lo que el crítico Steve Goldstein llama "el oscuro regalo de la profecía".

Recuérdese que el 11-S fue anticipado en un best-seller de Tom Clancy.
El ensayista canadiense John Ralston Saul afirma: "Quizá el espionaje sea uno de los últimos refugios de la novela crítica y con peso político". Fortalecida tras el 11-S, el nacimiento de esta rama del árbol negro se remonta a 1909, cuando Joseph Conrad publicó El agente secreto, un libro en el que, a través de un anarquista, predijo la muy contemporánea figura del terrorista suicida. En la primera mitad del siglo pasado los británicos Eric Ambler (La máscara de Dimitrios) y Graham Greene (El tercer hombre, El americano impasible, Nuestro hombre en La Habana) dieron a la novela de espionaje el prestigio que cuajaría en la figura de John Le Carré.
Gran cronista de la guerra fría, es admirable cómo John Le Carré está acertando también en el relato de nuestro tiempo.

El heredero de Conrad, Ambler y Greene sintetizó así el disparate de Irak en Amigos Absolutos: "Cada guerra es peor que la anterior, señor Mundy. Pero ésta es la peor que he visto si nos referimos a las mentiras. Da igual que haya acabado la guerra fría. Da igual que estemos globalizados, que seamos multinacionales o lo que sea. En cuanto suena el tam-tam y los políticos despliegan sus mentiras, ahí tenemos los arcos y flechas y la bandera y la televisión las veinticuatro horas del día para todos los ciudadanos leales. Tres hurras por las explosiones y qué carajo importan las bajas mientras sean del otro lado. Y no me venga con esa gilipollez de la Vieja Europa. Aquí nos encontramos con la América más vieja de la historia: fanáticos puritanos que asesinan a los salvajes en nombre del Señor. ¿Qué hay más viejo que eso? Fue genocidio entonces y es genocidio ahora". Claro, directo y veraz.
"Cuando se mete en política", escribe el comentarista francés Patrick S. Vast, "el género negro tiende a rascar donde pica, a no caer en el consenso y en lo políticamente correcto. Impertinente, incluso liante, está cerca de la gente, de sus interrogantes, de sus problemas". Tal como están las cosas, y si Obama no logra detener la caída del mundo por la pendiente ?y tiene poderosos enemigos dentro y fuera intentan maniatarlo?, al thriller no le van a faltar temas para las próximas temporadas. ¿Qué tal, por ejemplo, una novela sobre un político mediterráneo que se dice adalid de los valores familiares católicos al tiempo que monta orgías con jovencitas en su Villa Viagra?

jueves, 9 de julio de 2009

Robert K. Merton



Robert King Merton, sociólogo estadounidense nacido en Filadelfia el 5 de julio de 1910, y muerto en Nueva York el 23 de febrero de 2003. Es el padre de Robert C. Merton, reconocido financista.
Padre de la teoría de las funciones manifiestas y latentes, y autor de obras como El análisis estructural en la Sociología (1975), Merton es uno de los clásicos de la escuela estadounidense de esta disciplina. También fue importante su labor en el campo de la sociología de la Ciencia. Muchas frases acuñadas por él son hoy utilizadas diariamente, dentro y fuera de la sociología.
//

Biografía [editar]
Nacido en el seno de una familia judía emigrada del este de Europa, su nombre de nacimiento fue Meyer Schkolnickzó. Realizó su doctorado en la Universidad Harvard, del que se recibió en 1939, y en 1941, comenzó a enseñar en la Universidad Columbia de Nueva York.
Allí, junto a Talcott Parsons, desarrolló la teoría sociológica estructural-funcionalista, que privilegia un análisis microscópico de la sociedad, analizando las partes que la integran y la relación entre ellas. Permanecería enseñando en la Universidad de Columbia hasta 1979.
Murió en Nueva York, a los 92 años, en 2003.

Teoría sociológica [editar]

Teoría funcional-estructuralista [editar]
Es uno de los padres de la escuela estructural-funcionalista. Para Merton, la sociedad es un sistema que está constituido por una estructura que permanece en el tiempo, siendo un sistema un conjunto de elementos interdependientes, en equilibrio y que tienen la posibilidad de crecer. Por este motivo, a la teoría se la ha denominado sistémica. Eso es tomado de la Teoria parsoniana
Los elementos que integran el sistema son subsistemas interdependientes, que cumplen funciones sociales necesarias para el funcionamiento, regularidad y estabilidad de todo el sistema. Cada subsistema cumple una función. Si cumple con sus objetivos se le denomina funcional, y, en caso contrario, disfuncional.
Merton considera a la estructura como un sistema de relaciones relativamente estables entre las partes de un conjunto, y la estabilidad deriva de la permanencia de los actos sociales más allá de las personas.

Tipos de funciones [editar]

Funciones manifiestas [editar]
Las funciones manifiestas son aquellas que presentan consecuencias objetivas para la sociedad (o cualquiera de sus partes), reconocibles y deseadas por las personas o grupos implicados. Son aquellas funciones o efectos que se producen en la sociedad y que son en primer lugar positivas, en segundo lugar dichos fines son explicitados por los edictores de las normas y, en tercer lugar, reconocidos por los edictores de las normas (se reconoce que la norma es útil para dicho fin).

Funciones latentes [editar]
Las funciones latentes son aquellas que contribuyen a la adaptación social o a otros objetivos pero, simultáneamente, no son deseadas o reconocidas por la sociedad o el grupo.
Un gran ejemplo de función latente es el proceso de socialización llevado a cabo en el colegio. Aparte de los conceptos básicos que enseñan (función manifiesta) aprendes a comportarte.

Bibliografía [editar]
Merton, Robert K. (1980). Ambivalencia sociológica y otros ensayos. Espasa-Calpe. ISBN 978-84-239-2519-3.
Merton, Robert K. (1984). Ciencia, tecnología y sociedad en la Inglaterra del siglo XVII. Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-2408-2.
Merton, Robert K. (1990). A hombros de gigantes. Edicions 62. ISBN 978-84-297-3021-0.
Merton, Robert K. (1977). Sociología de la ciencia. Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-2985-8.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_K._Merton"
Categorías: Nacidos en 1910 Fallecidos en 2003 Futurólogos National Medal of Science Sociólogos de Estados Unidos




De Wikipedia, la enciclopedia libre




Teoría y estructura social

Sobre la historia y sistemática de la teoría sociológica.
El sociólogo Robert K. Merton propone una distinción entre historiadores de la ciencia y sociólogos propiamente dichos. Achaca a algunos de estos una estrechez de miras que les lleva a ver la historia sociológica como la mera suma de grandes teorías clásicas sin analizar cómo estas se van interconectando, ni cómo la sociedad y la historia han influido en ellas ni el desarrollo de la sociología como ciencia a través del tiempo.




El autor encuentra escasas las explicaciones que se ofrecen de los pasos metodológicos recorridos hasta alcanzar los resultados finales; ya que se tiende a presentar las teorías como el resultado de un pulcro proceso metodológico, cuando es sabido que en la ciencia, la obtención de resultados se debe también a errores, intuiciones, casualidades y otros hechos ajenos al método. Esto conduce a una disgregación entre la sistemática y la "verdadera historia científica".
Por otra parte, Merton razona sobre al cuestión de la continuidad y discontinuidad de las teorías científicas y de la sociología en particular. En este sentido el historiador puede equivocarse en ambos sentidos, encontrando, en palabras de Merton: "continuidad de pensamiento donde no existe y no identificando la realidad donde si existe". Normalmente , se considera que la ciencia es acumulativa, por lo tanto se tiende a adoptar un modelo que implica continuidad, siendo así es lógico que varios inestigadores puedan realizar el mismo descubrimiento de modo independiente, ya que todos partirían del mismo conocimiento acumulado.
En el marco de la búsqueda de ideas que hayan influido en descubrimientos posteriores se ofrecen varias cuestiones:Redescubrimiento y predecubrimiento. Los descubrimientos independientes son aquellos que realizan dos o más científicos que desconocen los trabajos de sus colegas sobre el mismo tema. Cuando los descubrimientos se realizan espaciados en periodos de tiempo más largos, se puede hablar de los últimos como de redescubrimientos, y de los anteriores como de predescubrimientos.




Hay casos en los que es difícil hallar las identidades entre un descubrimiento y su predecesor, dificultad que se acentúa en las ciencias sociales. Pese a lo decepcionante que resulta para un investigador descubrir que otros se le han adelantado, no es escaso el número de científicos que informan de hallazgos anteriores a sus ideas, aunque también se dan casos de investigadores que ocultan estas informaciones, que solo llegan a ser conocidas por ellos o algunos colaboradores. También encontrar un predescubrimiento ha obligado a más de un científico a abandonar su línea de trabajo.
Anticipaciones y revelaciones parciales.El autor comenta la distinción que hace Kuhn entre "ciencia normal" y "revoluciones científicas". Entre dos revoluciones, la mayoría del trabajo científico se desarrolla en el marco de la ciencia normal, que aumenta su caudal de conocimiento mediante la acumulación. Ante las nuevas ideas que van surgiendo se necesitan expresiones para designar los nuevos conceptos; el lenguaje utilizado puede ser polisémico,. pudiendo llevar a una interpretación errónea de dos ideas distintas como idénticas.




En este caso, se podría tomar la idea más antigua como predecesora de la nueva sin que tengan ambas una relación estricta; se trataría entonces de una anticipación parcial. Las revelaciones son aún más ambiguas al ser simples ideas generales que no tienen el desarrollo teórico co de las ideas posteriores. La atención de ciertos historiadores de la ciencia a estos "barruntos" llevan a anunciar como predescubrimientos a oscuras formulaciones del pasado. En las ciencias sociales, la exposición de los trabajos suele adoptar el formato de ensayo, a diferencia de las ciencias naturales, en las que se opta por el artículo, modo este que se esta empezando autilizar en sociología en los últimos años.




En cualquier caso, falta en estas exposiciones información metodológica y una definición rigurosa de los conceptos y las ideas; la falta de claridad puede empujar al historiador a encontrar similitudes entre teorías presentes y pasadas en parecidos que carecen de importancia. Un análisis riguroso llevaría a estos a discriminar entre aproximaciones insustanciales y predescubrimientos que influyen en científicos posteriores para el desarrollo de sus teorías.
Merton distingue entre una identificación inmediata de anticipaciones, cuando cuando existe bastante información respecto a estas, con lo que los científicos que las conocen informan de ellas al resto de sus colegas, y la identificación retardada , que sucede cuando la primera idea ha caido en el olvido; puede ocurrir entonces que un descubrimiento conduzca a que dicha idea vuelva a salir a la luz al cabo del tiempo como precursora de este.




El hecho de que un descubrimiento haya sido olvidado puede estar relacionado con el marco histórico e intelectual en que se produjo, pudo no encajar con los paradigmas de su tiempo o con la ideología dominante. También puede haber otras razones históricas; estas relaciones deberían ser identificadas,ya que esto ayudaría a comprender su grado de similitud con un descubrimiento reciente. Sin embargo, que buscan sistemáticamente predescubrimientos, sean estos reales o no.
Adumbraciones. Asi se denomina a la búsqueda fanática de predescubrimientos; ante el más mínimo parecido de una idea antigua con una nueva.




La motivación puede obedecer a diversas causas:Primero, a la intención de demostrar que las grandes ideas ya fueron formuladas anteriormente; segundo, tambien se puede deber al etnocentrismo del autor: este intenta desacreditar cualquier idea que provenga de un investigador extranjero o de cualquier miembro de un grupo exógeno, sirviéndose para ello de supuestas anticipaciones de pensadores pertenecientes a la propia nación o al propio grupo. En tercer lugar, la enemistad con el descubridor puede hacer buscar a ciertos autores predescubrimientos de una forma indiscriminada. Según Merton, el fenómeno de la adumbración se puede expresar así:-El descubrimiento no es cierto.-Si es cierto no es nuevo-Si es cierto y nuevo, no es importante
Merton considera entre otras diferencias que exiten respecto a las ciencias naturales y las ciencias humanas la cuestión de las fuentes.




Mientras las ciencias físicas, matemáticas o biológicas aprovechan principalmente la acumulación de conocimiento de sus respectivas disciplinas, sobre todo en cuanto a sus hallazgos recientes, las humanidades recurren con frecuencia a la lectura de los clásicos. Las ciencias sociales, que se encuentran en un plano intermedio, por tanto, se encuentran con la disyuntiva de elegir entre ambos procedimientos.




El sociólogo suele mantener ante esto una actitud ambivalente; por una parte se beneficia de los últimos hallazgos teóricos y mantiene una línea de investigación empírica, por la otra convierte las obras de los clásicos en lectura obligatoria. Esta influencia se debe a que la sociología es una disciplina relativamente nueva, por ello no ha alcanzado todavía el grado de acumulación de la física, por ejemplo. Se siguen planteando en determinados casos las mismas cuestiones que preocupaban a los padres fundadores, cuestiones que no han sido aún resueltas , parece lógico pues que se revise periódicamente la obra de Marx, Durkheim, Weber u otros.




Sin embargo, no hay que entregarse a estos autores de un modo acrítico, esta es, para Merton, una forma degenerativa de abordarlos; otro error de este tipo deriva de su trivialización a causa de la reiteración de una idea.Ciertos autores optaron, en cambio, por prescindir de lectura de clásicos y contemporáneos en nombre de una "higiene cerebral". Comte y Spencer fueron practicantes de este método que consiste en no leer a otros autores para no contaminar sus propias investigaciones con las ideas de otros.
Sea como fuere, un saludable término medio es lo apropiado para abordar el estudio de los clásicos; el autor recomienda además releerlos, esto puede servir para obtener ideas nuevas que con el paso del tiempo pueden aparecer al variar









Renowned Columbia Sociologist and National Medal of Science Winner Robert K. Merton Dies at 92
By Jason Hollander
Robert K. Merton
Robert K. Merton, the esteemed Columbia University sociologist, and one of America's trailblazers in the social sciences, died Sunday, February 23rd in New York at the age of 92. Best known for founding the sociology of science and for his theoretical work analyzing social structures, particularly the intended and unintended consequences of social action, Merton became the first sociologist ever to win the National Medal of Science in 1994.
Merton, who lived in Manhattan, was an institution at Columbia, joining the faculty in 1941 and helping to build one of the most prominent sociology departments in the world through the relentless pursuit of subtle patterns in society. By concentrating on "middle range" theory -- rather than grand scale or abstract speculation -- Merton established concepts that reached into everyday life. He coined the phrase "self-fulfilling prophecy," developed the idea of role models and created, with his colleagues, the "focused interview" that was used in "focus groups" -- now a staple of contemporary business albeit a distortion of Merton's intention.
Merton generated many of his ideas through human interaction and observation. The skillful logic of his findings once inspired Eugene Garfield, an information specialist, to write, "So much of what he says is so absolutely obvious, so transparently true, that one can't imagine why no one else has bothered to point it out."
In 1942, Merton gained much attention when he described the "ethos of science," and the consequences of these values for the behavior of scientists within institutional settings. He portrayed scientists as individuals who had regular motivations, desires and fears, thus offering insight into some of the most elusive and creative minds the world has known.
Often, Merton's work had consequences that pushed beyond the walls of academia, including his study of successfully integrated communities, which helped shape the case of "Brown v. Board of Education," and led to the Supreme Court's ruling to desegregate public schools. His extraordinarily influential work on social structure and anomie built upon research on anomia by the French sociologist Emile Durkheim and sought to explain that deviance results from the existence of social structures that dangle universal goals but do not offer all members the opportunity to achieve them.
"One cannot have been in the academic world over the past several decades and not have known of the immense stature and accomplishments of Robert Merton," said President Lee C. Bollinger. "Not only did he define a field, but he also served as a model of intellectual inquiry into some of the most important questions of our time. I am deeply saddened for those at Columbia who knew him personally, and for myself and others who knew him principally through his scholarly contributions."
Columbia's Provost Jonathan R. Cole studied under Merton as a graduate student at the University in the 1960s. He remembered Merton as "a giant among social scientists" noting that if a Nobel Prize was awarded for sociology, he would have received it without question.
"Bob Merton became the leader of structural-functional analysis in sociology, and the leader of those sociologists who attempted to create social theories that could be empirically tested," Cole said. "He was an inspirational teacher and editor, and with his students, such as James S. Coleman and Seymour Martin Lipset, among many others who would become leading figures in the field, he helped to build and legitimate the field of sociology in America.
"For me, he was a model teacher and mentor, a trusted colleague, and a close friend. His death, in many ways, puts a period at the end of 20th Century sociology," said Cole.
Born in Philadelphia on July 4, 1910, Merton grew up above the small grocery store owned by his Jewish immigrant parents in the city's rundown south side neighborhood. His mother was a self-taught philosopher and encouraged him to take advantage of Philadelphia's cultural opportunities. As a child, Merton was often found reading in the Carnegie Library -- which provided better lighting than the gas lamps at home -- and enjoying the Academy of Music and the Philadelphia Museum of Art.
A student of magic, Merton changed his name at the age of 14 from Meyer R. Schkolnick to Robert Merlin. Soon convinced by friends that the surname was too imagined, he stayed with the theme of "Americanization" and changed it finally to Merton. His childhood in the South Philadelphia slums was surprisingly enchanting and would surely influence his eventual course of study. As Merton once told the New York Times, the city "provided a youngster with every sort of capital -- social capital, cultural capital, human capital, and above all, what we may call public capital -- that is, with every sort of capital except the personally financial."
He received a scholarship to attended Temple University and wandered into a sociology class purely by chance. His instant infatuation with the subject propelled him to pursue an M.A. and Ph.D. from Harvard. He became chairman of the Department of Sociology at Tulane before his 31st birthday and came to Columbia in 1941, where he taught for more than five decades. He served as associate director of the Bureau of Applied Social Research from 1942-1971, Giddings Professor of Sociology from 1963-1974 and University Professor from 1974 until his retirement in 1979.
At Columbia, he met fellow sociologist Paul Lazarsfeld, and they became lifelong friends. The pair complemented each other successfully as Merton tended towards theory and Lazarsfeld towards empiricism. In 1944, they were instrumental in establishing the Bureau of Applied Social Research, which helped enforce the link between theory and research, legitimizing the field and validating many discoveries. Research included some of the first inquiries into the impact of radio and television on the American people.
Among the studies produced at the Bureau were, "The People's Choice," which analyzed voting decisions in the 1940 Presidential campaign and, "Personal Interest," which examined the relationship between the mass media and interpersonal communication in the process of opinion leadership. The work would inspire historian Everett Rodgers to label the Bureau as the "birthplace" of mass communication research.
Merton retired from teaching in 1979 and was named Special Service Professor -- a title reserved by Columbia's Trustees for emeritus faculty who "render special service to the University." Columbia established the Robert K. Merton Professorship in the Social Sciences in 1990.
For his vast body of work and its influence, Merton became the first sociologist to receive the National Medal of Science, the nation's highest scientific honor. On being informed that he would receive the Medal of Science in a 1994 ceremony to be hosted by then-President Bill Clinton, Merton said, "I am deeply moved by this matchless honor, the more so for the peer recognition it gives the sociology of science."
The author, co-author and editor of more than 20 books and 200 scholarly articles, Merton is probably best known for his work, Social Theory and Social Structure, which has had more than 30 printings and has been translated into more than a dozen languages. Among his other seminal works are, The Sociology of Science: Theoretical and Empirical Investigations and On the Shoulders of Giants: A Shandean Postscript.
Merton is survived by his wife, sociologist Harriet Zuckerman; one son, Robert C. Merton; two daughters, Stephanie Tombrello and Vanessa Merton; nine grandchildren, and nine great-grandchildren. A memorial service will be held on Columbia's Morningside campus this Spring.
Published: Feb 25, 2003Last modified: Mar 06, 2003


domingo, 14 de junio de 2009

La fuerza de Mario Bunge



CRÍTICA: LIBROS - Ensayo
JESÚS MOSTERÍN 13/06/2009


Filosofía. Mario Bunge, que en septiembre cumple 90 años, es el filósofo hispano (en sentido amplio) más importante de su generación. Nacido en Argentina, se doctoró con el físico austriaco Guido Beck, aunque pronto dejó la física por la filosofía. Después de sonados encontronazos con peronistas y militares, en 1963 tuvo que abandonar Argentina. Tras una estancia en Estados Unidos y en Alemania, se estableció definitivamente en Canadá, en Montreal, en cuya Universidad McGill él y Marta, su mujer, obtuvieron sendas cátedras de filosofía y matemáticas. Trabajador infatigable, todavía no ha reducido su pasmoso ritmo de producción.

Su ingente obra está destinada a promover una visión sistémica y materialista del mundo. Todavía su penúltimo libro, A la caza de la realidad (Gedisa, 2006), constituye una vigorosa y penetrante defensa del realismo materialista, entendiendo por materia lo mutable o cambiante, por contraposición a la inmutabilidad de las ficciones y de los constructos abstractos de la matemática.
Filosofía política: Solidaridad, cooperación y democracia integral
Mario Bunge
Gedisa. Barcelona, 2009
601 páginas. 37,90 euros

Bunge escribe indistintamente en español y en inglés, aunque más en inglés. Ahora nos sorprende con un libro de seiscientas páginas dedicado a la Filosofía política: Solidaridad, cooperación y democracia integral. Yo encuentro más sugestivo el subtítulo original: Fact, Fiction, and Vision. En efecto, esta obra abarca una gran recopilación de hechos y de críticas a ideas ajenas, pero, sobre todo, expone la visión política de Bunge, a la vez ingenua, bienintencionada, racional y de un alcance, ambición y contundencia poco comunes.
La obra está dedicada a su padre, médico, parlamentario e impulsor de la justicia social en Argentina, que transmitió sus ideales progresistas al joven Bunge, cuya primera empresa consistió en fundar una Universidad obrera. Cuando ya estaba en Canadá, durante la dictadura del general Onganía, sus obras fueron quemadas en el patio de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, junto a las de Marx. Cuando en 1982 los militares argentinos invadieron las islas Malvinas, y muchos intelectuales blandengues, como el mismo Ernesto Sabato, se dejaron llevar por un patrioterismo irracional a apoyar la acción de la dictadura, los realmente lúcidos, como Borges y Bunge, mostraron su completo desacuerdo.
Como él mismo indica, "he trabajado durante la mayor parte de mi vida académica en áreas políticamente neutrales: la física y la filosofía teóricas. Sin embargo, en cierto modo, he estado escribiendo este libro toda mi vida". Bunge establece una nítida distinción entre la ciencia política, que describe y explica lo que los políticos hacen, y la filosofía política, más normativa y mejorativa que descriptiva. "Los filósofos políticos proponen escenarios y sueños allí donde los científicos sociales ofrecen instantáneas de las organizaciones políticas existentes". Sin embargo, además de soñador, Bunge es un filósofo sistemático, según el cual "toda concepción de la política presupone una concepción del mundo". Es más, "la filosofía política deberá formar parte de un sistema coherente al que también pertenezcan una teoría realista del conocimiento, una ética humanista y una visión del mundo acorde con la ciencia y la técnica contemporáneas".
En el último capítulo, Bunge expone su propia visión, la "democracia integral", que él concibe como una alternativa a la democracia liberal. La democracia integral tendría en el punto de mira el bienestar de los ciudadanos. Ahora bien, ¿cómo medir el bienestar? La noción de producto interior bruto (PIB) per cápita tiene obvias limitaciones, como que no considera las desigualdades o los servicios no remunerados. Mejor le parece el índice de desarrollo humano (IDH), introducido por Naciones Unidas, basado en el nivel de vida, medido por el PIB per cápita a paridad de capacidad de compra, pero también en la longevidad media y en el índice de alfabetismo y escolarización. Este IDH también ha sido sometido a críticas. En su lugar, Bunge propone un índice de desarrollo humano integral, que, al IDH, añade dos nuevos factores: el índice de desarrollo democrático D, que es más una ordenación que un índice, pues no define un concepto métrico ni permite asignar números a las diferencias, y el índice de desarrollo ambiental sostenible S, que en realidad no se define de ninguna manera. Además, en el parámetro económico introduce, junto al PIB per cápita, la tasa de empleo y la igualdad. Si, a pesar de su obvia inadecuación, el PIB per cápita sigue siendo la medida más usada del bienestar, ello se debe al carácter formalmente crudo y estadísticamente inasequible de las alternativas propuestas.
Bunge presenta el socialismo cooperativo, es decir, la cooperación y el mundo de las cooperativas, como su alternativa al libre mercado y al capitalismo. Analiza con algún detalle el caso de la exitosa Corporación Cooperativa Mondragón, la mayor cooperativa del mundo, fundada por el padre Arizmendiarreta en 1956 en Guipúzcoa, y que hoy agrupa unas 250 empresas, que producen desde las bicicletas Orbea hasta los electrodomésticos Fagor e incluyen los supermercados Eroski. Frente al fracaso de muchos movimientos cooperativos, Mondragón ha sabido adaptarse al mercado y evitar el destino de aquella fábrica polaca de coches, que, según Sartre, producía los mejores obreros y los peores coches del mundo.

Sin embargo, otras cooperativas han acabado mal, como Bunge no deja de constatar con cierta melancolía.
En el prólogo leemos que "la mayoría de los filósofos políticos han sido inanes, por haberse limitado a comentar ideas políticas de otros". Este reproche nadie se lo haría a Bunge, que no tiene pelos en la lengua y es lo contrario de un escolástico: es un auténtico surtidor de ideas originales, iluminadoras a veces y otras insuficientemente digeridas y precisadas. El matiz no es lo suyo y con frecuencia se lo ha comparado al elefante en la cristalería, pero hay que reconocer que se trata de un elefante filosófico magnífico, lleno de fuerza y empuje intelectual.
-