jueves, 7 de enero de 2010

Vision particular sobre la problematica del Chavismo y la Iglesia en Venezuela


Revista signos
versión On-line ISSN 0718-0934
Rev. signos v.37 n.56 Valparaíso 2004
doi: 10.4067/S0718-09342004005600002
Revista Signos 2004, 37(56), 7-21

LINGÜISTICA

Iglesia Católica y gobierno venezolano en la diatriba pública:

Estrategias discursivas de poder, autodefensa y ataque1
Venezuelan Catholic Church and Government in public diatribe:

Discoursive strategies of power, self-defense and attack



Francisco José Bolet

Instituto Universitario de Tecnología-Región Capital Dr. Federico Rivero Palacio, Venezuela

Luis Barrera

Universidad Simón Bolívar, Venezuela

Dirección para correspondencia


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RESUMEN

Contextualizado en la actual crisis política venezolana, en este artículo se examinan las estrategias discursivas empleadas por los hablantes en los intercambios verbales que se desarrollaron entre la Iglesia Católica y el Poder Ejecutivo venezolanos durante el año 1999. Su desarrollo se fundamenta en la crónica narrativa como estrategia retórica y en el Análisis Crítico del Discurso (ACD) como herramienta teórico-metodológica. Del análisis de discursos oficiales, artículos de opinión y reportes de prensa publicados ese año en el diario El Nacional, de Caracas, Venezuela, se obtuvo que mientras la Jerarquía Eclesiástica centró su acción lingüística en la autodefensa y en la deslegitimación del Presidente Hugo Chávez y su proceso; éste, desde el ejercicio del poder, fundamentó su discurso en la restauración del orden social y en la deslegitimación de la Iglesia Católica como institución que asumió funciones de naturaleza política. Se observó también que en los intentos que cada hablante lleva a cabo para descalificar al oponente y coartar sus posibilidades de expresión e influencia, se escenifica una tenaz lucha por el control hegemónico de la palabra pública en beneficio de sus propias creencias y relaciones de poder.

Palabras Clave: discurso, iglesia, gobierno venezolano, conflicto.


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ABSTRACT

Within the context of the current Venezuelan crisis, this article aims to examine the discursive strategies used by speakers in verbal exchanges carried out by the Catholic Church and the Venezuelan Executive Power during 1999. The article is based on the use of the narrative chronicle as a rhetorical strategy and Critical Discourse Analysis (CDA) as theoretical-methodological tool. From the analysis made to official discourses, opinion articles and press reports published that year in Venezuelan newspapers like El Nacional, it could be seen that while the Catholic Ecclesiastical Hierarchy centered its linguistic action on self-defense and deslegitimation of President Hugo Chávez and his political process; Chávez, using all his power, based his discourse in the restoration of the social order and deslegitimation of the Catholic Church as an institution that had assumed political functions. It was also observed that whenever each speaker tried to disqualify the opponent and to hinder the respective possibility of expression and influence, a tenacious fight took place in order to maintain preeminent control of the public word, for the sake of their own beliefs and power relationships.

Keywords: discourse, church, Venezuelan government, conflict.


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INTRODUCCION
En el contexto de la actual crisis venezolana, calificada como una de las más graves de su historia republicana, el uso que Hugo Chávez Frías le ha dado al lenguaje de naturaleza política, ha tenido una inusual y definitiva importancia, no sólo en la construcción de las distintas comunidades discursivas que se estructuran en la presente coyuntura, sino también en el desarrollo de interacciones sociales eminentemente antagónicas.

En este proceso, tanto los sectores políticos y sociales emergentes, identificados con el llamado chavismo, como los tradicionales, asociados al puntofijismo2, al sentirse mutuamente amenazados y al no poder conciliar sus intereses con los diversos factores de poder, se han enfrascado en reiteradas y muy destempladas contiendas verbales. En medio de las disputas por cuotas de poder, audiencias y terrenos políticos, el lenguaje iracundo, violento e intolerante que ambos bandos esgrimen en sus intervenciones, se ha convertido en una punta de lanza que bien le sirve simultáneamente tanto al poder constituido como a la disidencia.

En el marco de este escenario, en 1999 dos instituciones fundamentales para la sociedad venezolana actual, como lo son la Iglesia Católica y el Gobierno bolivariano, impulsado este último por la voz de mando del comandante Hugo Chávez Frías, electo Presidente de la República de Venezuela un año antes, en diciembre de 1998, protagonizaron una de las más largas e inquietantes riñas verbales propias de este proceso por el que atraviesa hoy día el país.

Por tratarse de una contienda verbal de naturaleza política, y dada la agresividad manifiesta en los discursos, la pregunta fundamental de la investigación se centró en saber cuáles eran los mecanismos discursivos de autodefensa y ataque esgrimidos por los hablantes en sus intercambios comunicativos, y cómo estos mecanismos se usaban para legitimarse y proyectar relaciones de poder frente al adversario.

De acuerdo con tales interrogantes, se plantearon los siguientes objetivos: a) Identificar y analizar las estrategias discursivas de auto-legitimación y deslegitimación del adversario, empleadas por los hablantes hegemónicos de la Iglesia Católica y el Poder Ejecutivo venezolanos en los conflictivos intercambios verbales que ambos rivales desarrollaron en la prensa escrita venezolana durante el año 1999; y b) Identificar y analizar los mecanismos discursivos puestos en práctica por los interlocutores para forjar y proyectar ante el colectivo sus propias creencias y relaciones de poder.

La resolución de los objetivos se llevó a cabo empleando el modelo de investigación que proporciona el Análisis Crítico del Discurso (Chilton & Shäffner, 2000; Fairclough & Wodak, 2000; van Dijk, 1999; Perelman & Olbrech-Tyteca, 1989), perspectiva teórico-metodológica que permite llevar a cabo no sólo la descripción del conjunto de las estrategias y los recursos discursivos utilizados por los hablantes, sino también la interpretación crítica de los mismos en relación con la identidad de los sujetos y las circunstancias bajo las cuales los discursos son producidos. Por otra parte, se empleó la crónica narrativa como recurso retórico, lo que orientó el análisis de las interacciones verbales conservando en lo posible su secuencia cronológica.

1. Selección del Corpus

Para la realización de esta investigación se analizaron 65 documentos de naturaleza periodística o de procedencia oficial, distribuidos de la siguiente manera: treinta y seis (36) reportes de prensa directamente relacionados con los conflictos verbales sostenidos públicamente entre la Iglesia Católica y el Ejecutivo venezolanos durante 1999; trece (13) textos noticiosos y nueve (9) artículos de opinión escritos por intelectuales y jerarcas de la Iglesia Católica venezolana, todos ellos sobre aspectos diversos de la situación política nacional vivida en Venezuela durante 1999; cuatro (4) transcripciones de discursos orales del Presidente Chávez y una (1) del discurso oral del Presidente Rafael Caldera, producido en el Congreso Nacional el 04 de febrero de 1992, así como dos (2) transcripciones de sendas entrevistas periodísticas realizadas al Presidente Chávez y al expresidente Caldera. Aunque para la investigación se consideró la selección completa, en este artículo se referencian sólo aquellos documentos estrictamente citados.

En su mayoría, el conjunto de estos escritos fue publicado originalmente en los diarios venezolanos El Nacional y El Universal, entre enero de 1999 y mayo de 2001, pero su obtención se realizó a través de las ediciones electrónicas de tales fuentes periodísticas, así como de la versión En línea de la cadena venezolana de noticias Globovisión3.

La selección se realizó considerando como criterio básico el hecho de que su variedad y naturaleza permitiera: a) reconstruir el contexto socio-histórico asociado al desarrollo de la revolución bolivariana y particularmente a las circunstancias que rodean los conflictos verbales que se desea examinar, b) reconstruir la secuencia de interacciones sociales que durante 1999 se dio entre la Iglesia Católica y el Gobierno de Venezuela, y c) que la naturaleza de su procedencia, y la diversidad de su contenido permitieran identificar las distintas posiciones ideológicas esgrimidas por los actores involucrados.

2. La importancia del contexto


Aunque no existe en la actualidad entre los estudiosos una acepción única (cf. Brown & Yule, 1993; Lozano, Peña-Marín & Abril, 1997; van Dijk, 1999), hay consenso en el hecho de que la noción de contexto constituye una de las piedras angulares que permite situar los discursos. Sobre esta amplia base, en este trabajo se asume el contexto como "todo lo que viene con el texto, esto es, las propiedades del entorno del discurso" (van Dijk, 1999: 266). Por ello, al momento de instrumentar operacionalmente su definición, siguiendo a van Dijk (1999), se estará haciendo referencia implícita al "conjunto estructurado de todas las propiedades de una situación social que son posiblemente pertinentes para la producción, estructuras, interpretación y funciones del texto y la conversación" (van Dijk, 1999: 266).
Sobre esta base, interesa revisar el contexto y las circunstancias socio-históricas en las cuales se produjeron las mencionadas conflictivas interacciones sociales. En este sentido, mediante la crónica del proceso que ha vivido el país se pretende establecer vínculos, antecedentes, correlatos, proyecciones, puntos de encuentro, entre el discurso objeto de investigación y el marco socio-histórico donde el mismo se produce. Ello permitirá rastrear los incidentes y los factores que le dan forma y contenido a las prácticas lingüísticas. De este modo, no se concibe una separación estricta entre el discurso y los hechos sociales; por el contrario, se les interpreta en términos mutuamente vinculantes y determinantes. Esto adquiere todavía más relevancia toda vez que lo que se desarrolla mediante las interacciones discursivas en cuestión, son prácticas sociales que despliegan unalucha por el poder y el control político de la sociedad venezolana.

3. De la IV a la V República: Restaurar el orden

A grandes rasgos, cuando en el transcurso de los días 27 y 28 febrero de 1989 ocurrió la explosión social conocida como el Caracazo se puso al descubierto la grave crisis social que desde entonces hasta el presente ha venido afrontando el venezolano.

Las causas más profundas de esos acontecimientos se encontraban en el empobrecimiento general de la población (cf. Moreno, 1990), en los graves desequilibrios macroeconómicos derivados del deterioro del sistema rentista basado en la explotación del petróleo (cf. Bello, 1990; Moreno, 1990), en el shock producido por el paquete económico del Presidente Carlos Andrés Pérez durante su segundo mandato (1989-1994), en la ceguera de los partidos tradicionales para enmendar los errores del pasado (Caballero, 2000), y sobre todo, en las tensiones sociales acumuladas en el marco de un sistema político y económico que se evidenciaba cada vez más agotado, excluyente y desigual.

De la crisis social y de la crisis económica se gestó la crisis política, cifrada en 1992 en dos intentonas golpistas. Así lo expuso con su habitual pasión discursiva el Presidente Constitucional de Venezuela, Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, en el Acto de Toma de Posesión del día 2 de febrero de 1999:

"Aquí hace una década ya, dentro de pocos días vamos a recordar con dolor aquella explosión de 1989, 27 de febrero, día horroroso, semana horrorosa, masacre, hambre y miseria y aún no hubo, a pesar de eso, capacidad ni voluntad para tomar las acciones mínimas necesarias y regular, como pudo haberse hecho, la crisis moral, la crisis económica y ahora la galopante y terrible crisis social. Y esa sumatoria de crisis generó otra que era inevitable, señores del mundo, señores del continente, la rebelión militar venezolana de 1992: era inevitable como lo es la erupción de los volcanes. No se decreta una rebelión de ese tipo..." (Chávez, 1999: 4).

Ante los dos referidos y fallidos intentos de Golpe de Estado ocurridos el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, el entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, a sangre y fuego logró restituir el orden y hacer prisioneros a los líderes militares. Sin embargo, a pesar de eso, no consiguió terminar su período presidencial: en mayo de 1993 sería depuesto de forma legal y pública, acusado de peculado y malversación de fondos4 (Caballero, 2000).
Pero aunque las intentonas fueron controladas, el mensaje ya había sido enviado y nuevamente desoído: la clase política no realizó los cambios estructurales que el país requería; de modo que los propósitos de enmienda alguna vez anunciados, pronto cayeron al vacío.

El mismo 4 de febrero de 1992, en un emotivo discurso ante el Congreso Nacional, al "lamentar que la democracia no fuera defendida con fervor y entusiasmo por el pueblo venezolano" (véase Caldera, 1992: 1), el expresidente Rafael Caldera reconoció que la incapacidad del sistema para dar respuesta a las profundas necesidades de la población le impedían al pueblo seguir respaldando la democracia, aun cuando el imaginario democrático venezolano seguía manifestando "suficiente poder simbólico como para contrarrestar el intento de golpe" (Madriz, 1998: 48).

Pero la suerte ya estaba echada y las consecuencias no se harían esperar. La crisis generalizada condujo en su conjunto a que en las elecciones convocadas para el 6 de diciembre de 1998, resultara electo para la Presidencia de la República, por una abrumadora mayoría, Hugo Chávez Frías. El triunfo chavista en esta contienda no fue expresión de una conciencia doctrinaria (tampoco la hubo en el resto de los candidatos, cf. Lozada, 1999). Lo que hubo fue la manifestación de una sensibilidad popular cohesionada en torno a Chávez, el candidato de la boina roja. El electorado había sufragado bajo la orientación de un sentimiento de revancha, para librarse de quienes presuntamente habían conducido al país al precipicio donde ahora se encontraba. Un altísimo porcentaje del colectivo votó para acabar con la corrupción, con la ineficiencia gubernamental, la burocracia, el clientelismo. Ese era el cambio que Chávez predicaba en su discurso cargado de emotividad y violencia verbal hacia la clase política tradicional. Y, al parecer, esa fue la consigna que el pueblo mejor entendió y siguió.

Con o sin razón, la visión pesimista que estigmatizaba los "40 años anteriores" en términos de un espacio histórico oscuro y decadente caracterizado por la corrupción, el pillaje y la inmoralidad, el cual debía ser borrado para crear un nuevo orden socio-político, logró anclar el infortunio sentido por la población, al mismo tiempo que aglutinó y canalizó los ideales de cambio y justicia social que el proyecto bolivariano, encarnado en la figura de Chávez, pregonaba de forma enardecida. Así, después de las elecciones de 1998, la IV República cedió ante el inexorable avance de lo que a partir de esa coyuntura pasaría a denominarse la V República.

4. "Una bomba de tiempo: tic tac, tic tac, tic tac"

En la Revolución Bolivariana iniciada con el gobierno de Hugo Chávez, la refundación de la República se concibe como un esfuerzo por restaurar el orden y la dignidad, perdidos durante la IV República. Estos sentimientos de renovación del orden y la moral nacionales serían elementos fundamentales en el tenor de los acontecimientos socio-políticos que se le avecinaban al país a partir de 1998. También lo son para entender el trasfondo ideológico que se agazapa en las difíciles relaciones que durante 1999 se dieron entre la Iglesia Católica y el Ejecutivo venezolanos.

En efecto, cuando el 2 de febrero de 1999 el Comandante Hugo Chávez Frías, icono de la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, juró sobre lo que él mismo calificara como la "moribunda" Constitución de 1961 su cargo como nuevo Presidente Constitucional de Venezuela, dejó claramente asentadas en su discurso tres ideas cruciales que nos permiten entender la naturaleza del proceso que lo había llevado hasta allí, quién lo conduciría, y el tamaño de la empresa que se disponía a comenzar: una, de carácter programático, apuntaba hacia el futuro; la otra, de naturaleza argumentativa, miraba al pasado; y la tercera, de signo personalista, contemplaba su propia figura.

La primera idea, la programática, alude al hecho de que con el Acto de Toma de Posesión de Hugo Chávez en el Congreso Nacional, se iniciaba para Venezuela el camino hacia un nuevo orden nacional:

"... esta transmisión de mando presidencial (...) no es una transmisión de mando presidencial más. No; es la primera transmisión de mando de una época nueva. Es el abrir la puerta hacia una nueva existencia nacional; tiene que ser así. Es obligatorio que sea así" (Chávez, 1999: 2).

Esta "nueva existencia nacional", que se consagraría políticamente casi un año más tarde en la Constitución de diciembre de 1999, bajo el nombre de República Bolivariana de Venezuela, mediante la convocatoria ese mismo día a una Asamblea Constituyente, implicaba llevar a cabo "la transformación de la sociedad", "la demolición de buena parte del viejo orden, del viejo régimen" (Chávez, 2000b: 4), manteniendo la paz y la democracia (Chávez, 1999).

La transformación de la sociedad venezolana a manos de Chávez tenía en el discurso un propósito restaurador derivado de la estigmatización del pasado: "luchar para que tengamos patria, para que tengamos una Venezuela verdadera, una democracia verdadera". Relegitimar la democracia, recuperar la patria, redimir la dignidad: ese era el mensaje y "eso no tiene otro nombre que una REVOLUCIÓN." (Chávez, 1999: 7)

Aunque se justificaba en los términos arriba expuestos, la segunda idea no hablaba del porvenir, sino del pasado. Se trata de una frase impactante que metaforizaba la gravedad de la situación que él estaba recibiendo en esos momentos, y sobre la cual el país inauguraba su Quinta República.

Luego de ilustrar con datos y cifras la desalentadora realidad económica y social del país, y de afirmar que iba a "enfrentar una situación heredada, terrible", señaló en su frecuente tono conversacional, que esa situación:

"... es como que a uno le entreguen en sus manos una bomba de tiempo: tic tac, tic tac, tic tac, y uno se ofrece a desarmarla, a desmontarla, hay un gran riesgo que la bomba te estalle en la cara, la bomba social venezolana está latiendo, compatriotas" (Chávez, 1999:13).

Aludía Chávez a la palpitante tensión social que se sentía para ese entonces en el país. Esa bomba de tiempo, de acuerdo con las palabras del mandatario en su discurso, la había activado la crisis heredada del régimen democrático instaurado desde 1958.

La tercera idea, personalización de un proyecto, ahora de alcance nacional, señalaba que él era el productode esa crisis: "Yo he sido traído aquí por una corriente originada en esos hechos" (Chávez, 1999: 4). De esta forma, en su creencia, el agente principal de los cambios, la persona en quien se sintetizaban las esperanzas y las fuerzas restauradoras, era Hugo Chávez Frías.

El discurso de la revolución transformadora de Chávez mostraba así tres aristas atractivas para un gran sector de la población: un rostro con el cual identificarse, un proyecto de dignificación nacional en torno del cual agruparse, y razones muy poderosas para seguir el camino que se marcaba.

La primera consecuencia de esta nueva atmósfera discursiva no se hizo esperar. Al calor de la diatriba pública, el país se polariza y se divide o es dividido por Hugo Chávez, según sus propios calificativos, en "chavistas y antichavistas", "patriotas y realistas" "fuerzas transformadoras y fuerzas opuestas a los cambios". El mismo Chávez en su discurso de Relegitimación del 19 de agosto de 2000, ilustraría esta oposición de la siguiente manera: "De este lado dominaban las fuerzas de la conservación. ¡Tiranía!, decían, y de aquel lado respondían ¡Democracia, revolución¡" (Chávez, 2000b: 19).

5. "Una masa rebelde por todas partes invadiendo todo", y el asomo de una nueva racionalidad comunicativa

Una de las marcas fundamentales del proceso bolivariano es el hecho de que está concebido para el colectivo, esa masa anónima que Hugo Chávez llama "el soberano" (con implícita alusión a la población de menos recursos, a las clases sociales excluidas). Este colectivismo, referido al pueblo en su sentido más amplio y castizo, es de gran preeminencia. Por una parte, porque supone reconquistar el olvidado derecho de la masa a participar activamente en la repartición del poder y en la concepción misma del Estado; y por la otra, porque presupone la redención de la misma en el uso de la palabra pública, lo cual la convierte, de manera inusitada, en un sujeto políticamente discursivo. "Entendamos que nosotros –dice Chávez en su Relegitimación- los representantes del pueblo ¡jamás!, pero jamás de los jamases, podemos pretender sustituir a la masa, al colectivo, al dueño, al soberano que nos eligió, ellos son los dueños del poder" (Chávez, 2000b: 9). De esta forma, el colectivo revolucionario no sólo se presenta junto al líder como agente activo de los cambios que se avecinan (Molero, 1999), sino también como un sujeto discursivo privilegiado, lo cual da lugar a la aparición en el espacio público venezolano de una nueva racionalidad comunicativa.

Al calor de las violentas contiendas verbales, más que un instrumento de comunicación, el lenguaje del Presidente Chávez ha sido en este proceso un elemento de la nueva política. La constante actitud deenfrentamiento y amenaza que Chávez promueve hacia los sectores representativos de lo que él y sus seguidores consideran el viejo orden, es frecuentemente acompañada de un lenguaje entre bonachón y popular, locuaz, espontáneo, humorístico, retórico, pero también a veces autoritario, violento, frontal, provocador, pugnaz, directo, sin subterfugios ni ambages. Es de igual forma un lenguaje de tinte clasista, "plagado de frases que suenan mal a los oídos refinados de las élites, pero que establece una alta sintonía con los más pobres" (Francia, 2000: 89), quienes se perciben como beneficiarios de los actos lingüísticos del Presidente. En este sentido es un discurso de dos frentes: incluyente, colectivista, cuando le habla a las masas, al pueblo, al "soberano"; y excluyente, cuando le habla a las élites.

En el escenario bolivariano, regularmente las interacciones sociales de los contendores políticos se realizan en un lenguaje de enfrentamiento y conflicto. De esta manera, la violencia verbal se ha convertido en una categoría del poder y en un ejercicio de la hegemonía, que se muestra a la vez como un recurso legitimador de la resistencia.

También, paradójicamente, es un inédito actor social que de cierto modo adquirió en cada grupo la categoría de sujeto discursivo con significado e identidad propios. Un ejemplo de estos usos lingüísticos violentos fueron las consignas "ni un paso atrás" y "no pasarán", que tanto la oposición como el oficialismo empuñaron, espectivamente, en las constantes y sucesivas concentraciones de calle o "marchas" llevadas a cabo por ambos grupos durante el año 2002.

6. Iglesia Católica y Gobierno venezolanos en la diatriba pública: Estrategias de poder, autodefensa y ataque

Las relaciones de la Iglesia con el proceso chavista durante el año 1999, estuvieron visiblemente marcadas por las tensiones y los desencuentros, generalmente debidos a que en la mentalidad de los nuevos grupos de poder se percibía a aquélla como cómplice de los desmanes, la corrupción y el pillaje cometidos durante el pasado puntofijista. Y además, gracias a las diferencias que esta institución mostraba con el gobierno respecto a los alcances y propósitos de la Asamblea Constituyente, así como a los discursos, conductas y decisiones del propio Presidente Chávez.

En un reporte aparecido en las páginas del diario El Nacional el viernes 8 de enero de 1999, se reseñaba lo siguiente, en relación con la posición de la Iglesia frente a la Constituyente:

"La Iglesia acepta la convocatoria a la Constituyente, pero como una instancia crítica, afirmó el representante de la Conferencia Episcopal venezolana, quien sin embargo, aclaró que serviremos de mediador, pero no seremos jueces de las decisiones que tome la dirigencia. Añadió que vamos a pedir que se acabe la terquedad entre las partes..."(Lugo, 1999).

De acuerdo con la cita, el sector católico, particularmente durante los inicios del proceso constituyente, se limitaba a actuar como mediador, como orientador y como observador de los eventos políticos, porque, según afirmaba el representante de la Conferencia Episcopal venezolana, monseñor Baltazar Porras en ese mismo reportaje: " no se pueden tomar posiciones o medidas arbitrarias, tanto de un lado como del otro" (Lugo, 1999).

De esta forma, la intención de los clérigos al mediar entre los diversos contendores involucrados en la refriega política, consistía en salvaguardar la transparencia, la moral y la justicia en un momento político efervescente y delicado. No obstante, a medida que pasaba el tiempo y sus actos lingüísticos iban teniendo repercusiones en las esferas oficiales, esta posición experimentó transformaciones. Así se aprecia que dicho sector, mientras más participaba en la mediación, más se colocaba en el medio de la diatriba política.

Los problemas se originaban cuando las opiniones de algunos de los voceros religiosos, generalmente en cuanto a la manera de concebir el proceso constituyente, entraban en contradicción con el gobierno y éste entonces, entiéndase Chávez Frías, respondía airadamente. En tales desencuentros las palabras se hicieron cada vez más difíciles de recoger.

Probablemente uno de los eventos más irritantes que dieron inicio al distanciamiento entre el clero y el gobierno venezolanos, se dio cuando el 10 de julio de 1999 el Presidente Chávez, quizás en un intento por legitimar su proceso ante un pueblo mayoritariamente católico, tal vez para ganarse los ánimos religiosos, acaso por la efervescencia misma del momento, o quizás gracias a una suerte de fallida estrategia mitigadora, quién podría saberlo con exactitud, asoció a Cristo y a la Iglesia Católica con la revolución bolivariana:

"El Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, manifestó ayer en Valencia que la Iglesia Católica venezolana está con la revolución, porque eso es lo que el pueblo está exigiendo, y "la voz del pueblo es la voz de Dios". Enfatizó además que si Cristo estuviera con nosotros ahora, votaría en la Constituyente por los candidatos de la Revolución" (Rodríguez, 1999a).

Más que un gesto de alianza no solicitado, esas expresiones fueron interpretadas por la Iglesia como un ataque intolerable. Por eso, en un rápido gesto de auto-defensa que buscaba salvaguardar los fundamentos simbólicos de su institución ante la borrasca revolucionaria, los eclesiásticos ofendidos replicaron el discurso del Presidente.

La Iglesia descifró las palabras de Chávez como una arrogancia inexcusable del poder. De ahí quizás la misma tonalidad con que le replicaron al Presidente venezolano. "Mezcla de poder y lenguaje bíblico es un cóctel sumamente peligroso": así tituló el diario El Nacional la expedita respuesta que monseñor Baltazar Porras le dio a Chávez al día siguiente, el 11 de julio. El texto de la noticia ampliaba los detalles en estos términos:

"En una intervención repleta de metáforas y en la que no quiso aludir directamente -aunque la indirecta cayó por sí misma- a Hugo Chávez, el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal venezolana, monseñor Baltazar Porras, insistió en que si uno cree tener la verdad de Dios, el lenguaje religioso; además tiene el poder político y maneja el mundo del amor, este es un cóctel que resulta sumamente peligroso..." (Davies, 1999a).

En el mismo texto, Porras devolvió nuevamente la agresión al recordar "que en otros países la mezcla de los poderes político y religioso dio como resultado un Ayatollah (Irán)" (Davies, 1999). En el horizonte ideológico de los dignatarios religiosos, tal asociación le enrostra a Hugo Chávez una identidad social y política negativa. Con ello la Iglesia, al igual que Chávez en su oportunidad, no solamente ataca la imagen del oponente, sino que también ejercita la coerción y el control, aunque sea simbólicamente, sobre ciertas tendencias expresivas del oponente.

En efecto, las mutuas acciones y reacciones verbales entre la Iglesia y el Ejecutivo venezolanos agazapaban propósitos muy propios del discurso político nacional: la amenaza a la imagen del contrincante. Y tal vez, también, un designio: la mutua deslegitimación del adversario. En medio de amenazas que van y amenazas que vienen, los clérigos deslegitiman a Chávez, a su proceso político y a su insólita vinculación con Dios; a la vez que Chávez deslegitima la, a su parecer, excesiva soberbia discursiva de los representantes de la Iglesia Católica y su manifiesta pero no requerida intervención en un terreno que (en teoría) les es ajeno: la política.

En ese mismo artículo aparece un hecho que llama la atención. Haciéndose eco de las palabras de Chávez, y ya tentada por la intriga, la reportera pregunta insistentemente si la Iglesia, por fin, está o no está con la revolución. Esta es la interacción:

"¿Está o no está la Iglesia venezolana con la revolución, como dijo el Primer Mandatario? En un intento de respuesta, Porras recalcó que «no somos ni aliados ni estamos en contra de ningún gobierno ni de ningún proceso. La preocupación nuestra es la gente, partiendo de los más pobres, de los más necesitados, de los más desasistidos».

-¿Quiere decir que la Iglesia apoya la revolución de Chávez?

-Son dos cosas distintas. Estamos con todo aquello que ayude a mejorar la situación de los venezolanos, dentro del respeto a la libertad, a lo que cada quien piensa, a la pluralidad y los derechos. Vivimos en un estado de derecho, y las cosas deben hacerse buscando consenso y participación.

-¿Están o no están con la revolución?

-Depende de lo que entendamos; de si revolución es aceleración de los cambios o es arrasar y luego ver cómo plantamos. Nosotros estamos con los cambios y transformaciones que se tienen que dar. Si es un salto al vacío, pues no" (Davies, 1999).

Ni son aliados ni son contrarios. Ni están adentro ni están afuera. Tampoco son "diablos con sotana", como los tildó Chávez en un momento encendido de la refriega discursiva. La Iglesia, insiste en afirmar Porras, no tiene más recinto que sus templos, ni más seguidores que las almas de los fieles.

Pero en política los caminos tienden a ser cortos, y las palabras no siempre significan lo que expresan. Frente a la pregunta clara y concisa de la reportera, la falta de un "sí" diáfano puede interpretarse definitivamente como un "no" rotundo. Y en efecto, leyendo detenidamente puede deducirse que, desde el punto de vista de la Iglesia Católica de Venezuela, el proceso chavista se percibe como "un salto al vacío". En este sentido, para los prelados, santos y revolucionarios transitan por caminos distintos.

El manifiesto aunque no explícito distanciamiento de la Iglesia con la causa bolivariana fue rápidamente aprovechado por el oficialismo. En la lógica del Presidente Chávez, tal como él mismo lo habría dicho y sugerido varias veces, o se está con el proceso o no se está con él. Y el clero, al inmiscuirse en política y ponerle cortapisas a los discursos y acciones de Chávez, demostraba no estar con él.

Para desgracia de la clerecía, estas disputas se escenificaban en el contexto de un proceso histórico que se llama a sí mismo restaurador del orden social (véanse Chávez, 1999, 2000a y 2000b). Quizás por ello es que meses más tarde y ya entrado el año 2000, en un intento por controlar las intervenciones de la Iglesia y por restablecer el rol que la sociedad presuntamente esperaría de ella, el 16 de mayo de 2000, a los 20 días de la publicación de la Carta Abierta que la Conferencia Episcopal venezolana le había enviado, Chávez respondió a los sacerdotes en medio de citas del Evangelio y de pensamientos de Simón Bolívar, sentenciando que "las auténticas facultades de la Iglesia residen en el alma de quienes puedan realizar históricamente la misión confiada por Cristo a sus apóstoles" (Chávez, 2000a: 7).

Y luego añade en el mismo documento: " La Iglesia de Jesús es Madre y Maestra en las enseñanzas; no es parte de un pecaminoso juego político donde algunos pretenden llevarla". Posteriormente afirma que "El futuro de la Iglesia es brillante en tanto asuma las responsabilidades inherentes a su credo" (Chávez, 2000a: 7). En un hábil ejercicio de demarcación de territorio, Chávez les sugiere a los eclesiásticos ocuparse de sus asuntos y dejar la política para los políticos.

En noviembre de 1999, a escasas semanas de la fecha para el Referéndum Constitucional, ocurrió un nuevo punto de inflexión y ruptura. Según una información aparecida en el diario El Nacional y publicada en la sección de Política, sin firma, el Presidente Chávez, con su acostumbrada intemperancia, señaló que algunos sectores de la sociedad, entre ellos la Iglesia, eran "cómplices" de los hechos de corrupción ocurridos en Venezuela durante los últimos 40 años".

La imputación, sin ser una metáfora, generó inmediatamente una respuesta. Monseñor Baltazar Porras otra vez impugnó la delicada acusación diciendo que era "injusto y desconsiderado corresponsabilizar a la Iglesia Católica y a su Jerarquía de la corrupción del país. Más aún, aplicarle el calificativo de cómplice, y amenazarla con echarle plomo si hace críticas" (Porras, 1999). En ese mismo artículo monseñor Porras, dejando espacio a la suspicacia, habla de "esa intolerancia que han demostrado ciertos sectores"

Al acusar de complicidad a los jerarcas eclesiásticos, al afirmar que deben asumir las responsabilidades inherentes a su credo, y echarles "plomo" verbal, Chávez apunta hacia un objetivo político de gran valor estratégico: restaurar el orden social perdido durante los cuarenta años anteriores. Esto se traduce en la intención de reasignarle a la Iglesia un lugar de subordinación en el nuevo orden establecido por la V República. Con ello, el discurso del poder se reafirma, a la vez que sanciona la discursividad política de la Iglesia.

Estos comportamientos lingüísticos del Primer Mandatario respecto al clero pueden tipificarse como eventos discursivos con una función estratégica de orden coercitivo, es decir, según lo que indican Chilton & Shäffner (2000: 304), como "actos de habla respaldados por sanciones (legales y físicas): órdenes, leyes, edictos, etc.", que pretenden controlar, fiscalizar, restringir la conducta y la libertad de los otros.

La coerción es una forma de ejercer poder y control:

"A menudo, los actores políticos también actúan coercitivamente al disponer la prioridad de los asuntos, seleccionar temas de conversación, colocarse a sí mismos y colocar a los demás en relaciones específicas, suponer realidades que los oyentes se ven obligados a aceptar aunque sea en forma provisional para poder procesar el texto y el habla. También es posible ejercer el poder mediante el control del uso que los otros hacen del lenguaje, es decir, a través de diversos tipos y grados de censura y control de acceso" (Chilton & Shäffner, 2000: 305).

Las acusaciones de Chávez obviamente desataron gran preocupación en la Iglesia. Y no podía ser de otro modo. El 29 de noviembre de 1999, Ovidio Pérez Morales escribió en el mencionado diario, en descargo de su organización, un ensayo titulado, y no por casualidad, Solidarios con Venezuela. Allí, luego de preguntarse si "¿Ha sido sorda, muda o cómplice la Iglesia en Venezuela en los 40 años posteriores al 23 de enero de 1958?", y de afirmar que sí han sido solidarios con los más necesitados, recurre a valores comunes nacionales para legitimarse y autopresentarse positivamente. Por ello afirma que "la matriz católica de nuestra nacionalidad" es "un rasgo característico de la identidad venezolana". Y después añade: "La Iglesia, en cuanto pueblo de Dios, se confunde con los inicios de nuestra nacionalidad venezolana" (Pérez, 1999).

En un país que transita una etapa política de reconstrucción de la nacionalidad y de las categorías referenciales de la identidad, no es gratuito que como sector amenazado y coercionado por la nueva mentalidad política y por los nuevos grupos de poder, a contrapelo de lo afirmado por el colectivo hegemónico, la Iglesia se auto-asocie a los orígenes mismos de la nacionalidad, se auto-represente como un valor tradicional común y se auto-asimile a la identidad ancestral de los venezolanos.

Otro de los eventos que se inscriben dentro del comportamiento lingüístico coercitivo de Chávez, fue publicado en El Nacional el lunes 13 de diciembre, apenas dos días antes del Referéndum Constitucional.

En Valencia, el 13 de diciembre, ante una multitud, el Presidente consideró que al cardenal Rosalio Castillo Lara, al arzobispo de Coro, monseñor Roberto Luckert, y a monseñor Baltazar Porras, a la sazón Presidente de la Conferencia Episcopal venezolana, "habrá que hacerles un exorcismo para que el diablo que se les metió se les salga de debajo de la sotana" (Rodríguez, 1999b).

Dentro del esquema ideológico Nosotros/Ellos, en un discurso excluyente, Chávez coloca a la jerarquía de la Iglesia en la otra orilla: ellos son "Ellos", es decir, los "Otros". La sitúa, además, en una posición de amenaza para la gente, al asociarla con "oscuros intereses que quieren confundir al pueblo venezolano" (Rodríguez, 1999b).

En otras palabras, para el discurso revolucionario, la identidad del clero no se corresponde con la identidad del "nosotros", categoría referencial del grupo dominante. En consecuencia, no forma parte de la revolución. Por otro lado, los actos de la clerecía, en la mentalidad chavista, tampoco responden a sus identidades como prelados, de donde ellos parecen inferir que hay agazapada una identidad " otra" bajo la sotana. Para la racionalidad revolucionaria del chavismo, los jerarcas de la Iglesia Católica no son lo que parecen. Diablos con sotana es la imagen que Chávez esgrime para identificarlos. De resultas, lo que se obtiene por vía de las estrategias discursivas del poder político instituido es la deslegitimación del discurso, la imagen y la función social de los clérigos.

Este es el clima de pública controversia discursiva en medio del cual Pueblo, Ejecutivo e Iglesia, llegaron al día 15 de diciembre de 1999, fecha pautada por el Consejo Nacional Electoral para realizar el Referéndum Constitucional. Según los sectores autodenominados revolucionarios, sobre la Iglesia rondaban sombrías sospechas de complicidad en hechos de corrupción llevados a cabo por las elites dominantes durante los "40 años anteriores". Se le acusaba, además, de inmoral, puntofijista, partidaria del "no" en el referéndum, de haber cultivado amistades peligrosas durante el pasado inmediato y, sobre todo, de antipatriótica y antirrevolucionaria.

El miércoles 15 de diciembre amaneció lloviendo. La inclemente lluvia que venía desatándose desde hacía varias semanas, no cesó el día de la votación por el "sí" o por el "no". Tampoco los dos siguientes, aunque fue menos intensa. "Lluvia y votos", ese fue el denominador común de los venezolanos que acudían a sus centros de votación, tal como lo ilustró un periodista.

Ese día, como ocurría desde hacía varios años, el país mostraba una división clasista. Según la prensa de tendencia opositora, en las zonas del Oeste caraqueño, conformadas mayoritariamente por barriadas pobres y zonas marginales, los ciudadanos votarían por el "sí". En las zonas del Este, con su clase media habitando acomodadas urbanizaciones, la población se inclinaba por el "no": "Ojalá llueva bastante para que no puedan bajar a votar en esos cerros" (Davies, 1999b), decía una electora de Macaracuay, una exclusiva urbanización caraqueña. Pero, finalmente, ganó el "sí"5.

Con el pasar de las horas, la lluvia no solamente trajo agua; se convirtió en catástrofe, particularmente en el costero Estado Vargas, el más cruelmente castigado. Ya para el 29 de diciembre, la Cruz Roja Internacional calculaba entre 20 mil y 50 mil víctimas.

Conmovido por la tragedia, el 17 de diciembre Monseñor Ignacio Velasco señala que las torrenciales lluvias son "una calamidad que ha caído sobre Venezuela", y anuncia, en un gesto de buena voluntad, que desde el mismo miércoles en la noche, en la sede de la Conferencia Episcopal, "se dispuso que todas las limosnas recolectadas en las diferentes diócesis y parroquias sean destinadas a ayudar a las víctimas del desastre" (Delgado, 1999).

Pero ni la lluvia ni el sufragio lograron silenciar la diatriba ni los antagonismos. Antes bien, se les sumaron, mezclándose con ellos mismos. El 14 de diciembre, en una alocución transmitida en cadena de radio y televisión y que duró sólo unos minutos, el Presidente Chávez invitaba a votar y, repitiendo una famosa frase que Bolívar pronunciara en 1812 en ocasión del terremoto de Caracas, dijo que "si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca" (véase, Decarli & La Rotta, 1999).

Quizás lanzadas al vuelo sin mucho aspaviento, sus palabras fueron sin embargo prontamente recogidas. Y efectivamente, el eco repercutió cuatro días después, el 18 de diciembre, en la bóveda central de la Basílica de Santa Teresa, en una misa "atestada de gente" que el arzobispo de Caracas, monseñor Ignacio Velasco, ofició para las víctimas de la tragedia, y en la cual el Nazareno de San Pablo iba a salir en procesión. Allí, rodeado de sus fieles, se preguntaba Velasco: "¿Qué podemos hacer cuando la naturaleza se desata de improviso? ¿Qué podemos hacer sino dirigir plegarias a la poderosa mano de Dios?" (Núñez, 1999).

Después de actos de contrición, de alusiones a la tensión verbal vivida entre la Iglesia y Chávez y de aludir a quien no se le quería nombrar, el arzobispo dijo lo siguiente:

"Hay pecados nuestros que acarrean la ira de Dios. Así ocurre con nuestras contiendas políticas y administrativas, en las que no tratamos con nobleza ni con respeto al otro. Es el caso de este señor que improvisa y dice cosas con soberbia. Vamos a pedirle a Dios que perdone sus pecados. Es grave el pecado de soberbia y es la naturaleza misma la que se encarga de recordarnos que no tenemos todo el poder ni todas las capacidades" (Núñez, 1999).

La estrategia persuasiva adoptada por Velasco sugiere una relación de falsa causalidad, esto es, una asociación de causa-efecto entre dos términos. La falsa causalidad, "consiste en identificar un problema y asociarlo estrechamente con un elemento externo a él, sin que se evidencie una real relación de causalidad entre ellos" (Erlich, 1999: 178).

En esta estrategia argumentativa el líder religioso se apoya en la susceptibilidad generalizada que surge en el país debido al desastre ocasionado por las lluvias, razón por lo cual sus palabras pueden ser asimiladas e interpretadas con facilidad por la población. En definitiva, según la lógica del prelado, la soberbia de Chávez había desatado la ira de Dios. La lluvia, entonces, parece haber sido interpretada como un castigo divino.

Las palabras de Velasco sugieren mediante la representación negativa del lenguaje del Otro, que lo ocurrido no fue un incidente natural, sino la consecuencia directa del habla de Chávez, quien utilizaba un discurso funesto, desde la perspectiva del arzobispo. Un discurso que, no tan metafóricamente, pareciera anunciar tragedias.

Como ya lo ha dejado en claro la pragmática, la selección de los elementos lingüísticos en el habla no es accidental. En el contexto y las circunstancias en que el arzobispo de Caracas emite el enunciado, us palabras adquieren funciones políticas. Son un acto de habla de contenido netamente político: así fueron cabalmente comprendidas por fieles y adversarios.

Y es que la expresión no había sido ingenua. En el sermón del arzobispo, de manera simbólica, la palabra de Chávez y todo lo que su proceso implica pueden acarrear muchos males al país. La estrategia discursiva empleada por monseñor Ignacio Velasco puede ser explicada del siguiente modo:

"La deslegitimación del discurso opositor o disidente por los grupos y organizaciones dominantes (políticos, medios, etc.) puede centrarse en los posibles efectos de ese discurso y, por consiguiente, en los receptores. Por supuesto, esto puede hacerse, indirectamente, presentando a los oradores y al discurso mismo como ilegítimos, por ejemplo, por ser no confiables, violentos, radicales o desviados" (van Dijk, 1999: 326).

La construcción discursiva de Velasco no es cándida, sino altamente estratégica. Al endilgarle efectos nocivos, violentos, no confiables al discurso de Hugo Chávez, Velasco lo deslegitima, a la vez que reserva para sí y su discurso, atributos positivos, del mismo modo que Chávez había hecho lo propio con el discurso de la Iglesia.

Finalmente, la razón de este encadenamiento de sucesivas estrategias de poder, auto-defensa y ataque que emprenden la Iglesia Católica y el Ejecutivo venezolanos, se halla en el tenor de las identidades y las relaciones de poder que ambos hablantes desean resguardar para sí mismos y ante el colectivo, pues Chávez es un sujeto político, y su discurso hace política; pero el arzobispo no lo es, aunque sus palabras, en el contexto en el que las pronuncia, constituyan una práctica política.

CONCLUSIONES

De los comportamientos lingüísticos puestos en práctica por los interlocutores en la serie de intervenciones públicas examinadas, pueden derivarse las siguientes conclusiones:

a. Ambos contendores emplean en términos generales las mismas estrategias discursivas de ataque y deslegitimación del oponente, tales como lexicalización negativa, hostilidad verbal, ataque a la imagen, valores y fundamentos simbólicos del contrario, atribución de actos y palabras de signo negativo, asociación del adversario con personajes y etapas históricas negativas.

b. En cuanto a las estrategias de defensa y autolegitimación, se observó que mientras la Iglesia Católica busca salvaguardar su imagen y su influencia social asociándose a los orígenes de la nacionalidad y a los valores tradicionales del venezolano; Chávez, por su parte, vincula proceso revolucionario con Dios, a la vez que se presenta como un agente restaurador del orden social perdido en la IV República.

c. Detrás de los intentos de cada contendor por descalificar al oponente y coartar sus posibilidades de expresión e influencia, se escenifica la lucha por el control hegemónico del discurso público (y político) que cada una de las partes emprende en beneficio de sus propias creencias y relaciones de poder.



NOTAS

1 El presente artículo recoge algunos de los resultados del proyecto de investigación del que se derivó el Trabajo de Maestría de Francisco José Bolet, cuya tutoría estuvo a cargo de Luis Barrera Linares en el Instituto Pedagógico de Caracas, UPEL (Caracas, 2001-2002). Varios aspectos han sido reajustados y reformulados para la preparación de este texto.

2 En la historia política venezolana se conoce como "Pacto de Punto Fijo" el convenio de gobernabilidad, firmado principalmente por los partidos políticos AD y COPEI, representados por sus principales líderes Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, respectivamente, el 31 de octubre de 1958, acto que tuvo lugar en la Quinta Punto Fijo, residencia de Rafael Caldera , y que se interrumpe históricamente justo en 1998, con el ascenso de Hugo Chávez Frías al poder. De allí se ha derivado el término "puntofijismo", con sentido peyorativo.

3 En los casos de citas textuales provenientes de la información periodística obtenida por vía electrónica, no es posible referir los números de página correspondientes a la edición impresa por cuanto para la fecha de su recolección los mismos no aparecían especificados en las versiones que hemos consultado. A fin de facilitar a los interesados la búsqueda de datos, reproducimos en la bibliografía las direcciones electrónicas de cada fuente.

4 Los turbulentos acontecimientos que marcaron los primeros dos años de gobierno de Pérez, condujeron a que el 20 de mayo de 1993 una decisión de la Corte Suprema de Justicia lo sometiera a juicio por irregularidades en el manejo de los fondos de la partida secreta. Ese mismo año el Senado de la República lo suspendió de su cargo como Presidente Constitucional de Venezuela, suspensión ésta que fue luego transformada en ausencia absoluta por el Congreso Nacional.

5 De acuerdo con esta misma encuesta, en las proyecciones hechas durante la semana anterior a la votación, 83.8% de los encuestados consideraba ganador el "sí", mientras que sólo un 9% estimaba que el "no" podía ganar. (Consultores 21, 1999)



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Correspondencia: Francisco Bolet (franbolet@cantv.net). Tel./Fax: (058-212) 6828466. Instituto Universitario de Tecnología-Región Capital, Dr. Federico Rivero Palacio. Apartado Postal 40347. Caracas, Venezuela.

Recibido: 12 de diciembre de 2003 Aceptado: 29 de julio de 2004




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viernes, 1 de enero de 2010

Estado del bienestar




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Para Para otra aproximación general al tema, véase Estado Social.
El concepto Estado del bienestar se utiliza para denominar -en ciencias políticas- una aproximación o propuesta política o modelo general del Estado u organización social, usualmente entendida como una según la cual el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país.[1] Más que un concepto especifico, se considera que el término es una categoría práctica para designar ya sea un conjunto de propuestas o una propuesta general acerca de cómo el estado debe o puede proceder.

Así, por ejemplo, el lexicón de ciencias políticas de la Universidad Eberhard Karls (en Tubingen, Alemania) dice al respecto: "In der Politikwissenschaft wird der Terminus Wohlfahrtsstaat zum Teil abweichend verwendet und gilt als vorwiegend empirische Kategorie zur vergleichenden Analyse der Aktivitäten moderner Staaten."[En la ciencia política, el término Estado de bienestar tiene en parte usos o significados distintos y se considera que es principalmente una categoría empírica para el análisis comparativo de las actividades de los Estados modernos].

Estudios acerca de ese modelo general se pueden dividir entre esos dedicados al origen, características o función general de la propuesta, etc. y aquellas que se centran en estudios -comparativos o no- acerca de la implementación específica por los estados de tales esquemas.

Contenido [ocultar]
1 Orígenes y evolución del término
2 Interpretaciones y criterios de comparación de Estados del bienestar
2.1 Interpretaciones
2.2 Criterios de comparación
3 Antecedentes históricos generales del Estado del Bienestar
3.1 El sistema chino
3.2 Las Leyes de Pobres inglesas
3.3 La tradición comunitaria de los países escandinavos
3.4 ”Estado social’’ en Alemania
3.5 La “sociedad social” francesa
3.6 Corporativismo italiano
3.7 Resumen: El intervencionismo social del Estado a finales del siglo XIX y comienzos del XX
4 Estado del bienestar en el siglo XX
5 Reflexión sobre el papel del Estado en este período
6 El Estado del Bienestar en Europa
6.1 El modelo nórdico
6.2 El modelo continental
6.3 El modelo anglosajón
6.4 El modelo mediterráneo
7 Evaluación de los Modelos Sociales Europeos
7.1 La reducción de la pobreza
7.2 Protección contra los riesgos del mercado de trabajo
7.3 Las recompensas por la participación al trabajo
7.4 Conclusión
8 Argumentos a favor y contra
8.1 Argumentos a favor
8.2 Argumentos en contra
9 Véase también
10 Notas
11 Bibliografía
11.1 En castellano
11.2 En otros idiomas
12 Enlaces externos


Orígenes y evolución del término [editar]El término Estado de Providencia fue acuñado bajo el Segundo Imperio Francés por los republicanos que criticaban la filosofía demasiado individualista de ciertas leyes (como la ley Le Chapelier, que prohibía los sindicatos), y preconizaban un "Estado Social"; se preocupaban del interés de cada ciudadano y del interés general. La expresión habría sido empleada por primera vez por el diputado Emile Olliver en 1864, para despreciar la capacidad del Estado de llevar a cabo un sistema de solidaridad nacional más eficaz que las estructuras de solidaridad tradicionales (como las corporaciones prohibidas por la ley Le Chapelier).

Es hacia 1870 cuando el término alemán Wohlfahrtsstaat fue utilizado por los "socialistas de cátedra" (universitarios) para describir un sistema que anuncia las políticas bismarckianas en materia social.

La noción actual de Estado de providencia corresponde al término inglés de "welfare state" (literalmente: "estado de bienestar"), forjado en los años 1940. Esta última expresión habría sido creada por William Temple, entonces Arzobispo de Canterbury, como contraposición al warfare state ("estado de guerra") de la Alemania Nazi para describir la emergencia de las políticas keynesianas de posguerra.

El sociólogo T.H. Marshall define el término como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo. Algunos otros lo identifican, erróneamente, con el llamado Estado Social o incluso la Economía social de mercado.

Para algunos, es el añadido de un Quinto poder del estado: el de intervención económica, añadido a los tres poderes clásicos de Montesquieu y al cuarto poder, que son los medios de comunicación. Para otros, como Claus Offe, es un cambio profundo que nos permite hablar de un Estado Moderno[2]

Interpretaciones y criterios de comparación de Estados del bienestar [editar] Interpretaciones [editar]Se entiende por Estado del bienestar, como concepto general, uno en el cual corresponde al Estado o a la Sociedad asumir la responsabilidad del Bienestar social y económico de sus miembros. Esta responsabilidad es entendida generalmente como comprensiva y universal, porque "bienestar" es un concepto amplio que se aplica a todos.[3] Adicionalmente, para algunos, tal bienestar es un derecho,[4] ya sea humano[5] o natural de los ciudadanos- lo que se concreta en los llamados derechos sociales.[6] Para otros, tal derecho no existe como tal, sino que más bien hay un deber[7] [8] ya sea del estado, la sociedad o sus miembros -la llamada responsabilidad social[9] -que puede o no concebirse como emanada o fundada ya sea en el concepto de bien común.[10] o en la responsabilidad moral[11] o en el concepto legal de obligación conjunta derivada de un hipotético Contrato Social.[12] que, a su vez, puede o no ser explícito en una Constitución[13] (ver también Derecho positivo)

Sin embargo, para otros, el asunto no trata de principios, sino de objetivos: el propósito del estado no puede ser otro que promover el “Interés Social” o común de manera práctica.[14] Así, se sugiere, si fuera el caso que los gastos que el sistema implica son de beneficio a la sociedad en su conjunto, tales gastos serian ampliamente justificados.[15] Desde este punto de vista, los gastos de “bienestar” pueden ser considerados no solo gastos de "buen funcionamiento" de la sociedad, sino también como inversión social,[16] pudiendo ser vistos no solo como aumentando la cohesión social sino también la productividad común. [17] [18] Adicionalmente se alega que tales gastos pueden implicar un ahorro o disminución de costos, ya sea para obtener bienes y servicios de interés general[19] o que los gastos sociales son más efectivos y cuestan menos que otras medidas de reducción de problemas sociales, por ejemplo, criminalidad,[20] etc. A extremis, esta visión puede ser concebida como utilitaria, con una concepción de la sociedad como grupo de interés: sería, se puede alegar, más efectivo y eficiente gastar en asuntos sociales que eliminar o controlar los problemas que de otra manera se multiplicarían[21] (Ver también Anomia). Sin embargo, y a pesar que tal percepción facilita y ordena el discurso politico-social en relación a gastos sociales, en la medida que centra la atención en ventajas comunes promoviendo al mismo tiempo el desarrollo de técnicas y conceptos de utilidad social,[22] se ha alegado, en contra, que esta aproximación empobrece la visión tanto académica como social.[23]

Lo anterior da origen a tres interpretaciones principales sobre la idea de Estado de bienestar:

Estado del bienestar como concepto general, de acuerdo al cual los miembros de una sociedad tienen la expectativa legítima de que la sociedad, el gobierno o el estado los apoye, ya sea en general o en momentos de necesidad, o la expectativa real de que ellos se beneficiaran de los esfuerzos comunes y del progreso social. En esta visión general, tal expectativa es considerada bien un derecho de los ciudadanos o bien una obligación u objetivo social.
Estado del bienestar como el sistema en el cual el Estado como tal asume la responsabilidad por el bienestar de los ciudadanos. Ciertos ejemplos de este modelo de estado del bienestar se basan en una “red o sistema de seguridad", con provisiones claramente delimitadas.
Estados del bienestar puede identificarse con sistemas generales de bienestar social. En muchos "estados del bienestar", el bienestar no se proporciona actual o exclusivamente por el Estado, sino por una combinación de servicios independientes, voluntarios, mutualistas y gubernamentales. En algunos casos de este tipo, el estado o gobierno actúa como coordinador de las provisiones y al mismo tiempo como proveedor de último recurso. En otros, el estado puede delegar la provisión de servicios a caridades, organizaciones sociales o privadas (apoyándolas financieramente); en este último caso, algunos autores utilizan el término “sociedad del bienestar’.
Criterios de comparación [editar]Deborah Mitchell[24] identifica cinco aproximaciones principales a esos estudios comparativos:

Comparaciones de políticas: comparar los términos explícitos sobre los cuales se propone y toma acción. Briggs se centra en el origen y evolución histórica del concepto del bienestar tanto en Europa como en los EE. UU.[25] y Flora y Heindenheimer, a partir de tales desarrollos, proponen que a menudo tal desarrollo, a pesar de las diferencias ideológicas, etc., tiene lugar a lo largo de líneas similares[26]
Comparaciones de ingresos: tales ingresos son los recursos económicos dedicados a los sistemas de beneficencia. Maynard[27] sugiere dos sistemas básicos: pago a través de impuestos (pago obligatorio) y pago a través de sistemas de seguros (pago voluntario). Wilensky muestra que el nivel tales gastos depende principalmente de la estructura social (incluyendo edad) de la población y de la duración de implementación del sistema como tal.[28]
Comparaciones de productos: diferentes estados implementan reglas y mecanismos diferentes. Esping Andersen utiliza tales diferencias para establecer un sistema de clasificación relacionado con la entrega de servicios específicos y asunciones generales.[29]
Comparaciones de servicios. A través de la consideración de la entrega de servicios y beneficios: qué hacen, cómo se financian, quién los controla,[30] [31]
Comparaciones de resultados: se ha alegado -desde este punto de vista- que lo que importa acerca de estos sistemas no es lo que se intenta o cuál es el proceso, sino si la población se beneficia o no en consecuencia. Esta es la base del trabajo efectuado por el Luxembourg Income Study cuando analizó y comparó los servicios de asistencia social en diferentes países.[32]
Antecedentes históricos generales del Estado del Bienestar [editar] El sistema chino [editar]Algunos de los desarrollos mas antiguos de un sistema de estado de bienestar, a pesar de ser menos conocidos, fueron los que tuvieron lugar en el siglo XI en China bajo la dinastía Song. El Primer Ministro de la época en ese país, Wang Anshi, creía que es responsabilidad del Estado proveer a los ciudadanos de los servicios esenciales para un nivel de vida decente. Bajo su dirección, el Estado inició una serie de préstamos agrícolas y nombró comisiones a fin de regular salarios y planificar pensiones y jubilaciones para los ancianos y enfermos. Esas reformas fueron conocidas como Xin Fa o "Leyes Nuevas".

Las Leyes de Pobres inglesas [editar]Véase también: Estado del bienestar inglés
En Inglaterra, durante la época de los Tudor, se implementaron una serie de legislaciones, las llamadas "leyes de los pobres", que culminaron con la "Ley de Pobres" de 1601 -durante el reinado de Isabel I de Inglaterra. Se introducen distinciones entre los "pobres discapacitados" (enfermos, ancianos, etc.), los "pobres capaces" pero que carecen de trabajo y los "pobres recalcitrantes". En general, se busca corregir en lugar de castigar. Se establecen Casas de Caridad, en las cuales los pobres incapaces recibían atención, y Casas de Industria, en las cuales los pobres capaces podrían trabajar, y, finalmente, se establece que los "recalcitrantes" serán enviados a prisión. La responsabilidad administrativa del sistema depende de las parroquias, unidad administrativa local en el Reino Unido hasta el presente, a las cuales se les da la obligación de cuidar a sus pobres.

La importancia de esta legislación es que introduce el concepto de la responsabilidad social por sus miembros, no sobre una base religiosa, como anteriormente o en otros países.

Posteriormente, el conservador Benjamin Disraeli, introdujo -indirectamente- el termino “conservadurismo de una nación” para referirse a una aspiración de unidad nacional y armonía entre las clases sociales y grupos de intereses.[33] comienza -buscando un acuerdo político con los cartistas , en oposición a las políticas liberales de la época- a establecer el principio la responsabilidad del estado en relación a la "cuestión social". Concretamente, con el “Acta de Reforma de 1867” (o “Representation of the People Act 1867”) que extendió el derecho a voto a las clases obreras urbanas. (el número de votantes se doblo); daba representación en el Parlamente a quince ciudades que no lo tenían con anterioridad y extendía la de los grandes centros cartistas: Manchester y Liverpool. ) Mas adelante, (1875) Disraeli promovió leyes que permitían demostraciones pacificas durante conflictos industriales (1875). El derecho de los empleados a demandar los empleadores por incumplimiento de (condiciones) de contrato. La ley de Salud Publica (que obligaba a los constructores y arrendatarios a proveer viviendas con ciertas condiciones mínimas -tales como agua potable y conexiones a servicios sanitarios) La ley de Mejoramiento de las Casas de Artesanos y Trabajadores (que establecía la obligación de las municipalidades de eliminar poblaciones insalubres y construir otras con condiciones mínimas) La ley de Venta de Comestibles y Drogas o medicamentos (que regula la calidad de esos artículos) y la Ley de Educación (1876) Además, Disraeli abolió el “compuestaje”, sistema en el cual los arrendatarios pagaban no solo renta, pero intereses sobre ella (a menos que pagaran por adelantado, lo que, obviamente, la mayoría de los trabajadores no estaba en condición de hacer). e introdujo la reducción de impuestos indirectos y escalonamiento de los directos en relación a los ingresos,

Esta aproximación de "una nación" y legislación, con muchas modificaciones posteriores, regirá en Inglaterra hasta la introducción del Estado de Bienestar, cuando el Estado finalmente asume directamente responsabilidad social, creándose, para empezar, un sistema de pensiones para los indigentes ancianos (1908) y una garantía de empleo para los más pobres del campesinado (1911). Este es un sistema que, siguiendo una antigua tradición inglesa, se puede ver como basada en un "consenso político" que se estableció -o puede resumir- a partir de una frase que es común en Inglaterra: "La verdadera medida de una civilización es la manera que trata sus miembros mas débiles", sentimiento que se empezó a hacer sentir en la política institucional durante la Época victoriana , por ejemplo, John E. E. Dalberg, Lord Acton, dijo: "La forma mas cierta por la cual podemos juzgar si un país es realmente libre es la medida de la seguridad gozada por sus habitantes.[34] Es sobre esas bases que Aneurin Bevan puede sugerir : "El principio de la colectividad afirma que ... ninguna sociedad puede legítimamente llamarse civilizada si un enfermo no puede ser tratado por falta de medios",[35] y esos sentimientos eventualmente llevaron a que el estado del bienestar se propusiera como medida para librar a la población de la tiranía de los "cinco grandes males": la miseria, la ignorancia, la necesidad, la falta de trabajo y la enfermedad,[36] proponiendo un sistema de seguridad "de la cuna a la tumba".

La tradición comunitaria de los países escandinavos [editar](ver Estado de Bienestar Sueco)

Se ha argumentado que la tradición de los países escandinavos, de sistemas comunitarios de protección social dio origen al Estado del Bienestar. Una explicación posible, a menudo aducida para explicar esos avances son ciertas normas culturales propias de una sociedad de pequeñas aldeas agrícolas que se industrializo relativamente tarde. Esos valores culturales promueven igualitarismo y cooperación por sobre el individualismo.

A partir de 1847 como en 1853 se aprobaron en Suecia "Leyes de ayuda a los pobres", tomándose así los primeros pasos hacia el estado de bienestar. La Confederación de Sindicatos Suecos (Landsorganisationen i Sverige, literalmente "Organización Nacional en Suecia", referida comúnmente como LO) fue fundada en 1898 con un estrecho lazo al partido socialdemócrata. En 1913 el partido liberal (no socialista), con el apoyo general de la población, comenzó a expandir el ámbito de los beneficios sociales. (por ejemplo, la ley de Pensiones a fin de proveer seguridad para los ancianos). En 1918 un gobierno de coalición liberal-socialdemócrata aprobó una nueva ley de los pobres, transfiriendo la responsabilidad de cuidar a quien requiriera ayuda a los gobiernos locales (municipalidades) con el gobierno nacional a cargo de proveer apoyo administrativo. Esta ley se constituyó en la piedra base del sistema sueco de asistencia social por las próximas cuatro décadas.

”Estado social’’ en Alemania [editar](ver también Estado social y Economia social de mercado)

En la Alemania del siglo XIX se desarrolla el primer sistema generalizado de protección social bajo el nombre de Wohlfahrtsstaat, que eventualmente evoluciono a lo que algunos han llamado "capitalismo no liberal"[37] (en el sentido que no comparte las asunciones liberales acerca del mercado libre y algunas instituciones políticas) lo que, a su vez, está en las bases de un "estado del bienestar conservador" o "autoritario"[38]

Sobre las bases de la proposición que el "Estado seria considerado el protector natural de las clases pobres" (Federico Guillermo II) y que el estado tiene el deber de evitar “ser colonizado” por diferentes sectores o clases sociales (Lorenz von Stein) ya que, de otra manera, se puede producir una revolución se sentaron las bases de lo que algunos han llamado ‘’capitalismo no liberal”[39] y otros capitalismo renano. (en ambos casos entendido como el tipo de capitalismo que no asume ideas y formas políticas liberales).

Lo anterior se concreto con la llegada al poder de Otto von Bismarck, quien combatirá el ascenso del Partido Socialdemócrata Alemán. Después de haberlo prohibido, tomó varias ideas suyas con el fin de satisfacer a la clase obrera y de prevenir el retorno de sus adversarios en la escena política. Va así, desde finales del siglo XIX, a dotar a Alemania de un moderno sistema de protección social.[40]

Este modelo se basa en una visión derivada de Kant que veía la ley no solo como el mecanismo de regulación de conducta ciudadana, sino también de cambio y progreso (en el sentido que regula cuando y en que sentido el Estado debe intervenir en asuntos de interés común) Fue esa visión paternalista y autoritaria del papel del gobierno, la que está en el origen -según se ha alegado- de las ideas económicas del nazismo[41]

El nazismo estableció un sistema de protección social (estado de bienestar) que se caracterizó por su autoritarismo (prohibió otras opciones políticas, sindicatos y organismos sociales independientes del partido nazi) y eficiente en el beneficio de quienes los nazis consideraban “verdaderos alemanes”. Para mantenerlo, el sistema recurrió a la expoliación y al robo organizado desde el estado a nivel industrial.[42] Por ejemplo, a pesar que al comienzo de la guerra Hitler estableció un impuesto de guerra -50% de todos los salarios- solo el 4% de los alemanes lo pago. De acuerdo a Aly, el 70% de los ingresos del estado alemán durante la guerra vino de la expoliación, confiscaciones y robos en los países ocupados, algunas de cuyas empresas llegaron a tener que pagar un impuesto del 112% de sus ganancias para un “fondo de lucha contra el bolchevismo”.

La “sociedad social” francesa [editar]La creación de instituciones estatales de bienestar popular, empezó en Francia a fines del periodo conocido como la Belle Époque). Sin embargo, tales desarrollos se basaron sobre una organización de “assistance” a los destituidos, que ya había alcanzado un crecimiento previo amplio.[43] Este desarrollo se caracterizó, para empezar, como una conflicto entre obligación y libertad. Bajo la influencia del liberalismo y positivismo la “assistance” se organizó -con un rechazo generalizado a la acción estatal directa- a través de caridades (generalmente controladas por la iglesia)[44] que, aun siendo independientes del estado, se veían como complementando su tarea.

Por ejemplo, dirigiéndose, en 1872, a la Reunión General de la “ Société pour l'extinction de la mendicité dans Bordeaux”, el secretario de la sociedad, vizconde Charles de Pelleport-Burete, caracterizó con orgullo la sociedad como: “parte de ese conjunto de Instituciones Bordelesas que, sin ser parte del Servicio Público como tal... tienen un objetivo permanente de utilidad pública que la recomienda a la protección del estado, cuyas tareas secunda y a veces completa”[45] Estas caridades fueron rápidamente suplementadas con organizaciones mutualistas.[46] de “assurance”. De acuerdo a Pierre Rosanvallon[47] se distinguen en esta época tres propuestas al respecto: el contrato social (entre empleadores y empleados), el mercado (sistema individual) y los seguros (sistema voluntario pero colectivo).

Una de las organizaciones mutualistas mas conocidas y efectivas fue el Musée social en la cual figuras de diversos sectores sociales -industrial, social, eclesiástico, político e incluso sindical, tales como Léon Bourgeois, quien fue uno de los principales promovedores del “Solidarisme”, pero con la exclusión expresa de los marxistas- podían discutir y analizar diversas propuestas. El "Musée" comenzó promoviendo el mutualismo. Sin embargo, dos debates centrales dominaron su actividad interna: el rol adecuado del Estado en las políticas sociales, y segundo, una re-examinación del liberalismo clásico en la luz de percepciones positivistas acerca del mundo moderno de la época, especialmente la relevancia de los antiguos principios del individualismo a ultranza del liberalismo.

Consecuentemente se introduce un sistema de “educación nacional”, -laica, obligatoria y gratuita- a partir de 1880 y un sistema de “habitaciones de renta moderada” (habitations à bon marché o habitation à loyer modéré) en 1887. En 1898 se introduce un sistema de jubilación obligatoria, financiado a través de contribuciones de jubilación e invalidez. Adicionalmente, el Musée movilizó su influencia a favor de proyectos parlamentarios por pensiones de edad. Gracias, en parte a esa influencia, en 1910 se aprobó un sistema de jubilación basado en un sistema de organizaciones -incluyendo las mutuales- que administraban las contribuciones de los miembros.

Posteriormente, el Musée promovió programas estatales de salud pública, desarrollo urbano y otras políticas, con una visión u objetivo pro-natalista -promover crecimiento demográfico- y de ayuda a las familias, que resultaron en subsidios para las familias numerosas (1913).

Esa fue -a grandes rasgos- la situación que se mantuvo en Francia hasta después de las crisis de la década del 30 del siglo XX. Con posterioridad, el objetivo de “Solidaridad Nacional” fue perseguido a través de la extensión del sistema existente, a través de la creación de organizaciones de “ régime général' -de seguridad social y salud, por ejemplo- lo que se vio dificultado por la existencia de esas numerosas organizaciones anteriores[48] Sólo a partir de 1950, se introdujo un sistema de salario mínimo.

Corporativismo italiano [editar]Gøsta Esping-Andersen caracteriza el desarrollo del sistema de bienestar italiano como parte del modelo “Conservador-corporativista”, caracterizado por una tendencia a la subsidiaridad (el estado interviene solo cuando la familia prueba incapaz de ayudar a sus miembros), beneficios directamente relacionados a los ingresos y/o estado ocupacional y tendencia a promover y mantener la base familiar de la sociedad (incluyendo desincentivos al trabajo de las mujeres casadas). Algunos otros autores sugieren que es necesario complementar esa visión con atención al papel que la iglesia católica ha tenido -no solo en Italia- en el desarrollo de esas percepciones, por ejemplo, en la promoción de valores familiares. `[49] Esa sugerencia trae a nuestra atención el papel que no solo la religión sino la tradición ha jugado en el desarrollo de una visión particular del estado de bienestar: el estado del bienestar autoritario o fascista.

De acuerdo a Quine[50] diferentes gobiernos italianos han tratado de construir un sistema de bienestar sobre una base de organizaciones “de caridad” que provienen de la Edad Media, lo que ha resultado en una mezcla de lo nuevo con lo viejo, lo moderno con lo tradicional y lo religioso con lo laico, lo privado, lo social y lo publico tal que hay un gran diferencia o falla de implementación entre lo real y lo legal.

Así, el estado del bienestar autoritario presenta dos aspectos contradictorios: por un lado es parcial y fragmentado y por el otro discriminatorio y con tendencia al control absoluto: Los beneficios de desempleo se establecieron al nivel de estarvacion, los servicios de salud se otorgaban sobre bases estamentales o jerárquicas. El campesinado siendo en general excluido, dandose preferencia a sectores urbanos. Los servicios de bienestar en general eran no solo corruptos sino abiertamente alocados sobre bases políticas. Los grandes fondos que se acumularon en las cajas de previsión y jubilación fueron utilizadas -aun antes de la guerra- para financiar grandiosos proyectos de urbanización y engrandecimiento del estado.

Adicionalmente, ese proyecto del bienestar esta fundado, explícitamente, en la despoliacion de los ciudadanos de otros países y todos los vistos como ajenos a la nación.[51] [52] [53] En las palabras de Mussolini: "El Imperialismo es la base de la vida de todo pueblo que tiende a extenderse económica y espiritualmente" y "En el campo de la política colonial es necesario reivindicar los derechos y la necesidad de la nación".[54]

Sin embargo, a partir de la decada de los 90 del siglo XX, el sistema italiano ha evolucionado hacia un sistema mas universalista. Sin embargo, las presiones económicas y crecientes deficits significaron que tal sistema de derechos sociales universales nunca se implemento. Posteriormente se ha recurrido a tentativas de descentralización y privatización, lo que ha restaurado alguna estabilidad al sistema, pero a costo de mantener desigualdades generales y disparidades regionales.[55]

Resumen: El intervencionismo social del Estado a finales del siglo XIX y comienzos del XX [editar]A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX en la mayor parte de los países occidentales, la llamada Cuestión social, especialmente la presión política de los movimientos obreros, impulsó a los gobiernos a adaptar la legislación sobre el trabajo y el trabajo infantil, que fue progresivamente modificada. Como ha visto, la mayor parte de estas medidas fueron, por lo general, puntuales y de alcance mínimo, con caracteristicas que dependen tanto de la historia como de las circunstancias politico-sociales de cada pais. Sin embargo, es posible notar un movimiento hacia servicios incrementalmente mayores o mas comprensivos.

Esta situacion culmina en las crisis del Período de entreguerras

Es generalmente considerado que el resumen que Offe hace de la situacion es correcto: “El Estado de Bienestar ha sido el resultado combinado de diversos factores (…) El reformismo socialdemócrata, el socialismo cristiano, élites políticas y económicas conservadoras ilustradas, y grandes sindicatos industriales fueron las fuerzas más importantes que abogaron en su favor y otorgaron esquemas más y más amplios de seguro obligatorio, leyes sobre protección del trabajo, salario mínimo, expansión de servicios sanitarios y educativos y alojamientos estatalmente subvencionados, así como el reconocimiento de los sindicatos como representantes económicos y políticos legítimos del trabajo…"[56]

Estado del bienestar en el siglo XX [editar]Hay un acuerdo general en trazar el desarrollo del estado del bienestar moderno al periodo que sigue la Primera Guerra Mundial. En ese contexto tres elementos generales son citados usualmente: el desarrollo del fordismo , el precedente creado por la guerra y la continuacion y profundizacion de las crisis economicas.

Varios autores han acotado que el desarrollo del fordismo-y concomitante expansion de la produccion industrial- fue, ultimamente, el factor decisivo tanto en la continuacion y profundizacion de las crisis del periodo -caracterizadas como crisis de sobreproduccion- como, a traves de esas crisis- de una situacion que demandaba una solucion no solo mas estable sino mas eficiente: esa expansion de produccion solo puede ser resuelta establemente -en el largo plazo- con una expansion del consumo, lo que a su ves demanda un incremento igualmente masivo en la capacidad de consumo.

En relacion al precedente creado por la guerra se alega que aun cuando durante esa el Estado juega un papel mayor creando un precedente con la intervención masiva del Estado en la economía, en general, la fe en los mecanismos de los mercados libres para resolver los problemas permanecía intacta. Así, y a pesar que se había demostrado una gran capacidad ad hoc para dirigir la economía, los gobiernos de Europa Occidental y Estados Unidos volvieron a implementar políticas liberales después del armisticio. Cabe anotar que, a pesar de eso, la intervención estatal en la economía de posguerra no pudo ser evitada del todo, en la medida que numerosos gastos, tales como el mantenimiento de orfelinatos y los mutilados de guerra o la reconstrucción de las ciudades y regiones devastadas por el conflicto, impusieron demandas sobre las sociedades. Esas intervenciones se dieron en el marco minimalista delineado anteriormente.

Sin embargo, la continuación de las políticas del liberalismo clásico significó la continuación de las Crisis cíclicas económicas que culminaron en la Gran Depresión de los años 30, lo que empezó a tener repercusiones políticas, comenzando por mermar esa fe en el poder omnipotente de los mercados. Esta situación tuvo dos fuentes. Una fue la incapacidad del análisis liberal clásico para explicar y resolver esas crisis, debido a la creencia de que esas se debían a una serie prácticamente infinita de elementos tales que no se podía generalizar. En las palabras de Joseph Alois Schumpeter, "cada fluctuación económica constituye una unidad histórica que no puede explicarse sino mediante un análisis detallado de los numerosos factores que concurren en cada caso".

Otro elemento importante en el origen de esa crisis politica fueron los acuerdos económicos (o mejor dicho, falta de tales) del Tratado de Versalles. Un joven economista inglés, John Maynard Keynes, que formaba parte de la delegación británica, renunció en protesta, denunciando que "el Tratado no incluye ninguna provisión para la rehabilitación económica de Europa -nada para hacer un buen vecino de los derrotados Imperios Centrales, nada para estabilizar los nuevos Estados de Europa(...)-; tampoco promueve de alguna manera un pacto de solidaridad entre los Aliados mismos; ningún arreglo fue encontrado en París para restaurar el desordenado estado de las finanzas de Francia e Italia o para ajustar los sistemas del Viejo Mundo con el del Nuevo (...). Es un hecho extraordinario que el problema fundamental de una Europa que se muere de hambre y se desintegra frente a sus ojos fue el único asunto en el cual fue imposible despertar el interés de los Cuatro (poderes victoriosos)..."[57]

La denuncia de Keynes contra la inacción estatal fue recibida fríamente por las autoridades. Después de todo, se alegaba, las leyes económicas del mercado establecen que esos crearán naturalmente un Equilibrio económico que llevará al pleno empleo y beneficiará las mayorías. Sin embargo las criticas de Keynes demostraron ser proféticas. El comportamiento de los mercados de postguerra, lejos de resolver las crisis que la habían ocasionado, las ahondaron y, con ese ahondamiento, se crearon inestabilidades políticas que llevaron a cuestionar la capacidad de la democracia para generar un bienestar general. La respuestas clásicas, medidas monetaristas, fallaron notoriamente: Winston Churchill en Inglaterra revaluó la moneda y Herbert Hoover en Estados Unidos la desvalorizó -ambas medidas ahondaron las crisis en esos países.

Las crisis se agudizaron y empezaron a tener consecuencias políticas profundas: En 1921 estalla una nueva guerra entre Grecia y Turquía (1921-23). En 1922 Mussolini tomo el poder en Italia y en Austria se llega a la bancarrota, lo que fuerza a su administración por parte de la Sociedad de Naciones. En 1923 Turquía se transforma en "república de partido único". En 1924 Grecia establece una república que dura cuatro años antes de que una dictadura la remplace. En 1926 un gobierno militar asume poder en Polonia. En 1927 comienza la Guerra Civil China. En 1931 España se declaró república y Japón invade Manchuria. En 1932 el Primer Ministro de Japón es asesinado y su sucesor implementa políticas pro militaristas. También en 1932 Roosevelt es elegido presidente de los Estados Unidos y se le advierte que, "a menos que haga algo, habrá una Revolución en doce meses". El 1933 Hitler asume el poder en Alemania y se declara la guerra civil en Austria. En 1935 la Italia de Mussolini invade Etiopía. En 1936 estalla la Guerra Civil Española. En 1937 empieza la guerra chino-japonesa (1937-1945)

Sobre todo eso se cierne -parafraseando a Marx- "el fantasma del comunismo", en la forma de la URSS, que, a partir de 1922 (con el fin de la Revolución rusa de 1917), se ofrece como modelo económico y social alternativo, "un paraíso de los trabajadores", libre de crisis y restricciones sociales. Nuevos jefes de Estado empiezan a ser escogidos por sus programas abiertamente intervencionistas: en los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt fue elegido en 1933 con la promesa de su New Deal y el Frente Popular llegó al poder de Francia en 1936.

Sin ambargo, las dictaduras que ya habian surgido sí demostraron ser capaces de resolver las crisis. Tanto la URSS con el Plan Quinquenal, como la Alemania Nazi de pre-guerra, la Italia de Mussolini (quien fue elogiado por "hacer que los trenes corrieran a tiempo", es decir, por poner fin a las huelgas y caos económico que había dominado a ese país) y el Japón Imperial, países todos que impusieron fuertes controles estatales a la economía, resolvieron la crisis a mediados de los 30.[58] Esto llevó al auge de proyectos políticos totalitarios, lo que a su vez amenaza la estabilidad mundial, culminando en la Segunda Guerra Mundial (1939).

Asi, dos modelos de estado de bienestar surgen: uno autoritario, basado en la expoliacion de sectores que son percividos como externos a el pais.[59] El otro democratico, basado en la extension real de los beneficios sociales a los miembros de la sociedad. El primero basado en la extension a ultranza de la logica de la competencia capitalista[60] El otro, en la necesidad de mantener y extender, al menos en principio, los valores sociales y democraticos. Es en ese sentido que Waligorsky dice que se propuso la intervención estatal "como una resguardo contra el poder del mercado para socavar nuestras instituciones políticas y sociales más valuables. ..(..).. un mercado totalmente libre es definitivamente no el mejor mercado para una democracia, un mercado sin regulaciones no garantiza ni justicia ni prosperidad ..."[61]

Todo lo anterior legitima, a nivel internacional, los principios de la intervención estatal en la economía con el fin de garantizar el bienestar general de la población y la estabilidad económica tanto de ellas como de los países. Siguiendo esas ideas y en el periodo que siguió la Segunda Guerra Mundial muchos países, especialmente en Europa, abandonan las políticas de bienestar minimalistas anteriores y adoptan programas de provisión comprensivos. Con esas políticas, el Estado de Bienestar hace su "debut" en el mundo moderno.

Reflexión sobre el papel del Estado en este período [editar]El problema principal de entreguerras no fue la incapacidad de resolver las crisis, fue la incapacidad de resolverlas en tiempos de paz, a través de las concepciones económicas del liberalismo clásico y dentro del marco de la democracia.

Es en ese contexto que las aserciones tanto de Keynes ( Sólo el Estado “está en condiciones de restablecer los equilibrios fundamentales", sea o no la intervención una medida aceptable en términos clásicos o en el largo plazo.) y Waligorsky - para quien tal intervencion fue propuesta "como una resguardo contra el poder del mercado para socavar nuestras instituciones políticas y sociales más valuables. ..(..).. un mercado totalmente libre es definitivamente no el mejor mercado para una democracia, un mercado sin regulaciones no garantiza ni justicia ni prosperidad ..."[61] adquieren su verdadero significado.

Este es un momento definitorio en la política del siglo XX. Este fue el momento en que los conservadores cuyos principios van más allá que la defensa del Estado nación empiezan a buscar maneras de reformar las concepciones del Liberalismo clásico, que se habian hecho comunes en esa corriente politica, a fin de justificar intervención estatal en defensa de valores (ver, por ejemplo, Escuela de Friburgo). Es tambien el momento que el liberalismo comenzó a adquirir en los países industrializados una connotación de "izquierdismo" y aquellos que todavía se definían como liberales se transforman primero en conservadores[62] y más tarde en defensores de dictaduras.

Es posible que tal proceso podria haber terminado con la generalizacion del fascismo no sólo como aceptable sino como la mejor manera de frustrar las esperanzas y demandas populares. Por ejemplo, el 20 de Enero de 1927, durante una visita a Roma, Churchill declaró que si él hubiera sido italiano se habría unido a Mussolini y continuó " Agregaré una palabra sobre el aspecto internacional del fascismo. Externamente su movimiento ha rendido un servicio al mundo entero .. (..)... Italia ha demostrado que hay maneras de luchar contra las fuerzas subversivas, maneras que pueden llevar las masas populares, propiamente dirigidas, a apreciar y defender el honor y la estabilidad de una sociedad civilizada. Ha previsto el antídoto necesario al veneno ruso. De ahora en adelante, ninguna gran nación estará desprovista de un último medio de protección contra el crecimiento canceroso del bolchevismo".[63] Mussolini dijo: "la verdad es que los hombres están cansados de la libertad".[64] Aun tan tarde como en 1938, en vísperas del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Churchill declaró que si alguna ves Inglaterra llegara a tener los mismos problemas que Alemania de postguerra, él esperaba que llegara a encontrar su "Sr Hitler"[65] Adicionalmente, y de acuerdo a Chomsky tanto Henry Stimson, Ministro de Estado bajo Hoover como su jefe encontraban que Mussolini era un líder "bueno y útil". Roosevelt mismo se refirió a él como "ese admirable caballero italiano' y removio de su cargo al general de la infantería de marina más decorado en la historia de ese país, Smedley Butler, debido a que este se refirió a Mussolini como un "perro rabioso" y advirtió que las jaurías fascistas "estaban a punto de ser desatadas sobre Europa"[66]

En lo economico, aquellos mismos sectores se concentran, como Friedrich von Hayek, en tratar de demostrar - a traves de la llamada teoría austríaca del ciclo económico - la falsedad de que lo que se hacia evidente: que el sistema economico no mostraba ni habia mostrado ningun signo no solo de llegar a un equilibrio sino también producir prosperidad general. Tal propuesta neoliberal -generalmente considerada no solo erronea sino politicamente motivada[67] - los llevo a justificar prescripciones politicas que son descritas por Lionel Robbins -uno de los grandes adherentes iniciales de esa escuela[68] - en los siguientes terminos: “A partir de la asumcion que el diagnostico de liberacion monetaria excesiva e inversiones erroneas fuera correcto -lo que ciertamente no es un asunto resuelto- tratar lo que sucedio en consecuencia de la manera que yo pense en aquellos dias era correcta fue tan inapropiado como seria negarle una frazada y un estimulante a un borracho que haya caido en una poza helada con el argumento que su problema original fue el sobrecalentamiento. Yo siempre contemplare este aspecto de mi disputa con Keynes como el error mas grande de mi vida profesional, y “La Gran Depresion” , el libro que subsecuentemente escribi al menos parcialmente como una justificacion a esa propuesta, como algo que, con buena voluntad, veria olvidado” -[69]

Sin embargo, y como se ha mencionado, se habia hecho comun -en grandes sectores sociales- la percepcion que tal posicion no era ni aceptable ni posible (en el sentido de no ser estable social o economicamente en el largo plazo). Así, la cuestión urgente -al menos para los sectores más progresistas- llego a ser si era posible resolver la crisis dentro de formas y gobiernos democráticos[70] Se hacia necesario encontrar alguna alternativa, basado en la prosperidad general y la realización de que tal prosperidad depende, en gran medida, de la acción común estatal. Se empiezan a proponer proyectos políticos "amplios" en favor de fines sociales comunes -tales como el Frente Popular - proyectos que impulsan políticas que fueron llamadas progresistas o desarrollistas, es decir, que buscaban el crecimiento económico a fin de producir bienestar social general y mantener la democracia. Proyectos que fueron vistos como inherentemente utópicos tanto por los liberales clásicos y los conservadores (partidarios de la ley del mercado) como por los partidarios más duros de la dictadura del proletariado. (ver, por ejemplo: Amadeo Bordiga y Comunismo de izquierda)

Esa fue, esencialmente, la problematica que predominaba en visperas de la Segunda Guerra Mundial. Y fue la problematica que se prolongo al periodo conocido como la Guerra Fría, aunque con lineas mas confusas porque el "bando autoritario" no agrupo a todos los regimenes autoritarios propiamente tales. Y porque el "bando democratico" no solo agrupo también algunos regimenes autoritarios, sino porque los paises que se definian como democraticos no vacilaron en promover y utilizar medidas autoritarias en paises otros que los propios.[71]

Lo anterior produjo eventualmente el auge de las nuevas ideas de Keynes. No sólo había previsto la crisis del sistema anterior, no sólo cuestiona los dogmas liberales, sino que provee una guía practica de acción (ver keynesianismo). En general, el considera que “Sólo el Estado tiene la capacidad de actuar en el interes general”.,[72] salvaguardando al mismo tiempo la democracia.[73] sea o no la intervención una medida aceptable en términos clásicos o en el largo plazo. 
Se propone entonces la creación de las Naciones Unidas con la intención declarada de, entre otras, "crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el derecho internacional" y "promover el progreso social". Ese organismo, guiado por el espíritu keynesiano y aún en proceso de constitución, realiza en 1945, poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, una Conferencia Financiera en Nueva Hampshire (EE. UU.), que dieron lugar a los Acuerdos de Bretton Woods, donde se decide crear el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Poco después, en 1947, se firma el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), antecesor de la OMC. En lo relacionado a políticas del desarrollo de posguerra, se implementa el Plan Marshall.

Congruente con esos planes, y a nivel de las naciones, se implementan -después de la guerra - varias propuestas derivadas de las historias nacionales ya delineadas. Asi, por ejemplo en Inglaterra, el laborista Ernest Bevin le solicito a Beveridge, quien era un independiente muy influido por la Sociedad Fabiana pero con fuertes lazos al liberalismo progresista que elaborara una propuesta especifica con el apoyo de los conservadores de “una nacion” en ese pais, especificamente, a traves del lider conservador de la epoca: Harold Macmillan. Esas propuestas se transforman en las bases del proyecto socialdemócrata del bienestar social, que llego a ser visto como una economía mixta.

Mientras tanto en Francia la fuerza politica dominante -el Gaullismo- propone, basado en el rechazo tanto del mercado absolutamente libre de capitalismo como de los socialismos revolucionarios, un retorno a los principios del dirigismo, que se percivia como formando la base de la antigua grandeza de Francia -amen de proporcionar un modelo practico y aceptado de intervencion gubernamental- principio modificado con la ampliacion de servicios de “asistencia” delineados mas arriva a “servicios generales” en lo que llego a ser visto, en Francia, como un proyecto de tercera vía. El modelo busca ir más allá que la simple protección social, estableciendo, a traves de la participación (en los beneficios, en las decisiones, en la propiedad de la empresa), una "asociación capital-trabajo", a fin de reconciliar a los franceses entre ellos, sirviendo a los ideales de justicia y eficacia.


Al mismo tiempo en Alemania varios personajes que formaron de alguna u otra manera parte de la oposición conservadora-religiosa contra Hitler, organizan un nuevo grupo político de centro derecha, liderados por Konrad Adenauer y basados en las propuestas político-económicas de Alfred Müller-Armack. (ver ordoliberalismo y Estado Social). Esto da origen eventualmente al proyecto de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania que se concreta en el sistema de la Economía social de mercado.

En la medida que este proyecto se opone a las políticas socialdemócratas[74] se puede percibir como la respuesta conservadora al proyecto socialdemócrata y liberal de izquierda del Estado de Bienestar.

Sin embargo, con el paso del tiempo se nota que las políticas practicadas en los países europeos occidentales convergen[75] en relación a dar un rol económico activo al Estado con el fin de obtener ciertos objetivos sociales comunes (tales como el bienestar social y Crecimiento económico) y se hace evidente que el progreso y estabilidad de cada país europeo depende de la de sus vecinos. Así, se crea un consenso que abarca desde los sectores mas izquierdistas de los partidos social demócratas hasta los más derechistas o conservadores en los demócrata cristianos. Ese consenso es lo que llego a ser conocido como el modelo europeo de gobernanza, basado no solo en la idea que la sociedad -a través del estado- tiene una responsabilidad por sus ciudadanos sino también que el bien estar de cada uno, tanto para individuos como para países, depende del bien estar del vecino y que ese bien común, a pesar de visiones e intereses diferentes, puede lograrse a través de la práctica de la política de los consensos (ver Democracia deliberativa) Se empieza a hablar entonces de "la construcciones de comunidades",[76] - ver Tratados de Roma y Comunidades Europeas - El resultado de todo lo anterior es lo que se conoce como el modelo del Estado de Bienestar.

Algunas autoridades -por ejemplo Johannes R. B. Rittershausen[77] - argumentan que tal convergencia se condujo bajo la propuesta general del keynesianismo. Otras, -por ejemplo: Christopher S. Allen[78] - aducen que fue bajo las propuestas generales del ordoliberalismo. Sin embargo la mayoría de los estudiantes del area sugieren hay una similaridad básica entre estas visiones y aun otras, tales como las del "dirigisme" propuesto en Francia en ese periodo -por ejemplo: Agnes Labrousse y Jean-Daniel Weisz,[79] etc.

Esos arreglos fueron cuestionado con la introducción de las políticas neo-liberales a partir del proceso de globalización[80] Algunas autoridades van tan lejos como a sostener que en realidad entra en crisis[81] sin embargo aún se mantiene no solo como objetivo común alcanzable y realistico en Europa.[82] sino también como uno necesario: por ejemplo, a consecuencia de la Crisis económica de 2008-2009, Angela Merkel -haciendose eco del sentimiento keynesiano- proclamo “Solo el Estado es capaz de restaurar la confianza necesaria",[83] tanto Gordon Brown como Nicolas Sarkozy han opinado que "el laissez-faire tuvo su hora" e incluso The Economist, ese bastion del pensamiento liberal clasico moderno, ha dicho "Para los liberales... la crisis ha puesto en relevancia defectos en la manera que ellos tambien implementan sus modelos. Lograr regulaciones adecuadas es tan importante como liberar los mercados; puede que un sector publico eficiente cuente tanto como un sector privado eficiente, inversiones publicas en transporte, educacion y salud, bien hechas, pueden pagar dividendos. ... pragmatismo y eficiencia siempre son de importancia" (The Economist, editorial, edicion del 9 al 15 de Mayo, 2009).

El Estado del Bienestar en Europa [editar]Es frecuente escuchar decir que existe un solo modelo social europeo, como contraposición al modelo social existente en los EE. UU. Lo cierto es que la realidad es mucho más compleja. Existen en realidad distintos modelos sociales (es decir, Estados del Bienestar) en el seno de la UE. A pesar de que cada país tiene unas particularidades propias, se pueden distinguir cuatro modelos distintos:[84]

El modelo nórdico, de Dinamarca, Noruega, Islandia, Finlandia, Suecia y Holanda.
El modelo continental, de Austria, Bélgica, Francia, Alemania y Luxemburgo.
El modelo anglosajón, de Irlanda y Gran Bretaña.
El modelo mediterráneo, de Grecia, Italia, Portugal y España.
El modelo nórdico [editar]Como se puede observar en el gráfico, presenta el nivel más alto de protección social y su característica principal es la provisión universal basada en el principio de ciudadanía, es decir, que existe un acceso más generalizado, con menos condiciones, a las prestaciones sociales.

En lo que se refiere al mercado de trabajo, estos países se caracterizan por importantes gastos (relativos) en políticas activas con el objetivo de la reinserción rápida en el mercado de trabajo de los desempleados. Se caracterizan también por un elevado número de empleos públicos. Los sindicatos tienen una elevada afiliación y un importante poder de decisión lo que provoca una baja dispersión de los salarios (una distribución más equitativa de la renta).

El modelo nórdico se caracteriza también por un elevado tax wedge.[85]

Características del modelo nórdico : Los países nórdicos son estados pequeños, relativamente homogéneos en términos de etnicidad y religión, de larga tradición democrática, de respeto por los derechos humanos y de estado de derecho. Entre 1870 y 1918 tuvo lugar la abolición del trabajo de menores, pensiones para personas adultas pobres, seguros de riesgos profesionales, fondos para seguro de enfermedad. Entre 1919 y 1950 se produjo una importante extensión de los derechos sociales, el movimiento obrero tuvo un papel fundamental consiguiendo la extensión de relaciones laborales autónomas, por medio de acuerdos entre patrones y sindicatos, una tasa alta de organización de todos los asalariados, incluyendo mujeres.Una colaboración efectiva entre los líderes de clases sociales y el nuevo grupo de “ingenieros sociales” que se unieron a los partidos socialdemócratas. El universalismo, es una de las características principales del modelo nórdico, junto con la financiación por impuestos, la provisión publica de transferencias y servicios, énfasis en los servicios sociales personales, provisiones de alta calidad y tasas de compensaciones altas e igualitarias.

El modelo continental [editar]Es similar al anterior pero con una mayor proporción de gastos orientados a las pensiones. Se basa en el principio de “assistance” (ayuda) y `"sécurité sociale " (sistema de seguros), con en un sistema de subsidios parcialmente no condicionado a la empleabilidad (por ejemplo en Francia, dónde existen subsidios cuyo único requisito es tener más de 25 años. Sin embargo, otros beneficion dependen de contribuciones voluntarias a sociedades ya sea estatales, mutualistas o privadas de seguros).

En lo que se refiere al mercado de trabajo, las políticas activas son menos importantes y a pesar de que los sindicatos tienen una afiliación muy baja, estos tienen un importante poder de decisión en las negociaciones colectivas.

Otro elemento importante del modelo continental son los subsidios por invalidez.

El modelo anglosajón [editar]Este modelo está caracterizado por una previsión o medidas preventivas menores que otros modelos y por una asistencia social de tipo ultimo recurso más importante (los beneficios dependiendo en parte de ahorros, etc). Los subsidios se dirigen en mayor medida hacia la población en edad de trabajar y los jóvenes (por ejemplo, cada familia recibe una asignación por hijo, que se transforma en "ingreso mínimo" a los 16 años a quienes continúen estudiando), y en menor medida hacia las pensiones. El acceso a los subsidios está condicionado en mayor medida a la empleabilidad (por ejemplo, se condicionan los subsidios a que la persona haya trabajado anteriormente o este buscando trabajo).

En lo que se refiere al mercado de trabajo, los gastos en políticas activas -de promoción de empleos, educación y calificación de trabajadores-son relativamente importantes. Sin embargo, medidas de Seguridad Industrial son menores que otros modelos y los sindicatos tienen un menor poder de participación en decisiones ya sea gubernamentales o patronales. Esta es una de las razones por las que -se alega- estos países tienen una mayor dispersión de la renta y un mayor número de empleos con bajos salarios.

Sin embargo, el modelo anglo-sajón es considerado uno de los mas eficientes -solo superado por el nordico- en lo relacionado con reducción de la pobreza y en promover incentivos para trabajar, lo que, de acuerdo a algunos, lo hace preferible puesto que sus mejores resultados en materia de empleo lo hacen más sostenible financieramente a largo plazo, (Sapir, 2005[86]

El modelo mediterráneo [editar]Este modelo corresponde a los países que han desarrollado un Estado del Bienestar más tardíamente (años setenta y ochenta). Se trata del modelo social con menores gastos y está fuertemente basado en las pensiones y en unos gastos de asistencia social muy bajos. Existe en estos países una mayor segmentación de los derechos y status de las personas que reciben subsidios, que se refleja en un acceso muy condicionado a las prestaciones.

La característica principal del mercado del trabajo es una fuerte protección del empleo (no confundir con protección del trabajador o subsidio de desempleo) y el recurso a la jubilación anticipada como forma de mejora del empleo. Los sindicatos tienen una presencia importante asegurada por la extensión de los acuerdos alcanzados en negociaciones colectivas más allá de la presencia real de los sindicatos. Nuevamente, esto tiene como resultado una menor dispersión en los salarios que en el modelo anterior.

Evaluación de los Modelos Sociales Europeos [editar]La primera pregunta a la que hay que responder cuando se pretende evaluar los distintos modelos sociales europeos es saber qué criterio podemos utilizar. Aquí utilizamos los tres criterios utilizados por Boeri (2002) y Sapir (2005), que consideran que un modelo social debe satisfacer los siguientes criterios:

La reducción de la pobreza.
La protección contra los riesgos del mercado de trabajo.
Las recompensas por la participación al trabajo.
La reducción de la pobreza [editar]
Reducción en la pobreza de los distintos Modelos Sociales Europeos.
Eficiencia de los gastos sociales en los distintos modelos sociales.El gráfico de la izquierda muestra la reducción en las desigualdades después de tomar en consideración los impuestos y las transferencias, es decir, en qué medida cada modelo social reduce la pobreza sin tener en cuenta la reducción de esta provocada por los impuestos y las transferencias. En general, la capacidad de reducción de la pobreza está en línea con la talla del Estado del bienestar: a mayor proporción del PIB dedicado a los gastos sociales, mayor reducción de la pobreza. Sin embargo, otro aspecto a tener en cuenta es ver si algunos modelos son más eficientes en la reducción de la pobreza que otros. Por esto se entiende que con un menor gasto social se consiga una mayor reducción de la pobreza.

En este caso, el gráfico de la derecha muestra que los modelos Anglosajón y Nórdico son más eficientes que el Continental y Mediterráneo, pero sobre todo muestra que el Continental es el menos eficiente. Dado su elevado gasto social, se esperaría una mayor reducción de la pobreza que la que consigue este modelo. Obsérvese como el modelo Anglosajón se encuentra por encima de la línea trazada, indicando que reduce más de lo esperado (teniendo en cuenta el resto de modelos) la pobreza. En cambio el modelo Continental se encuentra por debajo de la línea y más alejado que el modelo Mediterráneo, indicando que es el que menos reduce la pobreza dado su gasto social.

Protección contra los riesgos del mercado de trabajo [editar]
Como se puede observar, existe una relación inversa entre protección al empleo y número de trabajadores que reciben subsidios de desempleo.La protección contra los riesgos del mercado de trabajo pueden ser, en general, de dos tipos:

Mediante regulación del mercado de trabajo (lo que se conoce con el nombre de protección del trabajo); básicamente, con el incremento de los costes de despido para las empresas.
Mediante subsidios de desempleo, que en este caso protegen al trabajador desempleado y se suele financiar mediante impuestos a los trabajadores con empleo.
Como se observa en el gráfico, existe un claro trade-off (palabra frecuente en la jerga económica que significa sacrificar algo por conseguir otro objetivo) entre estos dos instrumentos de protección del mercado de trabajo; obsérvese cómo se podría trazar una línea de media con pendiente negativa. Como se observa, los distintos países europeos han seleccionado distintas medidas de protección (se observan distintos puntos en el gráfico). En esta elección, las diferencias se pueden resumir de la siguiente forma:

Los países mediterráneos prefieren una mayor protección del trabajo, mientras que un número muy reducido de sus trabajadores reciben subsidios de desempleo.
Los países nórdicos, en cambio, protegen poco al trabajador, pero, sin embargo, la mayor parte de sus trabajadores en situación de desempleo reciben subsidios.
Los países continentales presentan un nivel ligeramente más elevado de ambas variables que la media europea.
Los países anglosajones basan su protección en los subsidios de desempleo, con un nivel muy reducido de protección del trabajo.
La evaluación de ambas medidas de protección es complicada. En general, existe un consenso entre economistas en que la protección del trabajo genera ineficiencia en las empresas: puesto que las empresas no pueden despedir a los trabajadores libremente, quizá decidan no despedir a pesar de no necesitar a tales trabajadores, dañando su eficiencia. No existe tal consenso en cuanto a si la protección del trabajo genera un mayor desempleo que la protección del trabajador.

Las recompensas por la participación al trabajo [editar]
Tasas de empleo y desempleo en cada modelo social.La mejor manera de ver cuáles son los incentivos al trabajo y las recompensas por la participación al trabajo de cada modelo es analizar lo que se conoce como ratio de empleo por población. Es decir, qué porcentaje de población es activa, entendiendo por esto a los trabajadores con empleo divididos por la población total (tasa de empleo) más la población en busca de trabajo (tasa de desempleo). El Proceso de Lisboa estableció en 2001 que la tasa de empleo de los países de la UE debería alcanzar como mínimo el 70% para el año 2010.

En este caso, el gráfico muestra que son los países del modelo Nórdico y Anglosajón los que tienen una mayor tasa de empleo mientras que los Continentales y Mediterráneos tienen una tasa de empleo por debajo del objetivo de Lisboa.

Conclusión [editar]
Clasificación de los distintos modelos sociales europeos en relación a su eficiencia y equidad..

A modo de evaluación general, un modelo social puede valorarse en función de dos criterios:

La eficiencia, es decir, si el modelo provee los incentivos necesarios para que el mayor número de población trabaje, y por tanto, tenga una tasa de empleo alta.
La equidad, es decir, si mantiene el riesgo de pobreza relativamente bajo.
Como se observa en el gráfico, el mejor modelo en función de estos dos criterios es sin duda el Nórdico. El modelo Continental debería mejorar su eficiencia, mientras que el modelo Anglosajón debería mejorar su equidad. El modelo Mediterráneo debería mejorar ambos aspectos.

Algunos economistas consideran que entre el modelo Continental y el Anglosajón, el último es preferible, puesto que sus mejores resultados en materia de empleo lo hacen más sostenible financieramente a largo plazo, mientras que el nivel de equidad depende de las preferencias de cada país (Sapir, 2005). Otros economistas consideran que el modelo Continental no puede considerarse peor que el Anglosajón puesto que este también es el resultado de las preferencias de sus ciudadanos (Fitoussi et al., 2000; Blanchard, 2004).

Argumentos a favor y contra [editar] Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, como revistas especializadas, monografías, prensa diaria o páginas de Internet fidedignas.
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El concepto del Estado del bienestar sigue siendo polémico, y es continua la discusión sobre la responsabilidad de los gobiernos del bienestar de sus ciudadanos.

Argumentos a favor [editar]Humanitario: la idea de que ninguna persona debe sufrir innecesariamente.
Democrático: los votantes en la mayoría de los países favorecen la extensión gradual de la protección social.
Derechos Humanos: los Estados están obligados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y por los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de 1966.
Ético: la reciprocidad es casi universal como principio moral, y la mayoría de los sistemas del bienestar se basan en patrones del intercambio generalizado. El altruismo, o ayudar a otros, es una obligación moral en la mayoría de las culturas. Por ejemplo, la caridad y la ayuda para los pobres (ya sea con subsidios o puestos de trabajo) son bien vistos por muchas personas.
Religioso: la mayoría de las religiones importantes del mundo creen que el altruismo es moral y el egoísmo es inmoral. Las obligaciones religiosas incluyen el deber de la caridad y la obligación para la solidaridad.
Interés mutuo: varios sistemas nacionales se han creado voluntariamente del crecimiento del seguro mutuo.
Económico: los programas sociales realizan una gama de actuaciones económicas frente a posibles fallos de mercado (monopolios naturales, desvirtuaciones que pudieran producirse a través del comercio internacional, estructurando el mercado de trabajo, etc.), redistribuir la renta y salvaguardando la economía de componentes cíclicos. Además, la cohesión social permite un mayor desarrollo que finalmente redunda en beneficio de todos los agentes económicos (desbordamiento del conocimiento, entorno saludable, etc.). Es lo que se denomina equidad categórica, generalmente sobre bienes preferentes.
Social: los programas sociales se utilizan para promover objetivos comunes con respecto a la educación, la familia y el trabajo.
Político: es una necesidad. Es el único modelo que ha demostrado en la práctica la capacidad de producir tanto el crecimiento económico como la cohesión social necesarios para garantizar el orden democrático y el buen funcionamiento de la sociedad.
Hayekiano: Es conveniente para prevenir "riesgos comunes".
Argumentos en contra [editar]Aportan los siguientes argumentos contra el Estado del bienestar:

Ética: no es ético apropiarse de los recursos de las personas sin consentimiento con el fin de beneficiar a terceros; el fin no justifica los medios.[cita requerida]
Individualista: la intervención del Estado infringe la libertad individual; el individuo no debe ser forzado a subvencionar el consumo de ] - el Estado del bienestar quita libertad de elección, ya que son burocracias sobre las que el ciudadano tiene muy poco control las que deciden qué bienes y servicios "compra" uno con sus impuestos, mientras que en un mercado libre y privado, el consumidor es el soberano total (argumento desarrollado por Milton Friedman en "Libertad de elegir").
Conservador: el Estado del bienestar supone un riesgo moral, ya que los individuos se ven desligados de las consecuencias económicas de sus actos. Por ejemplo: uno puede practicar deportes de riesgo, a sabiendas de que la atención sanitaria está pagada colectivamente, y de que, si sufre un accidente grave, existen pensiones de invalidez.
Objetivista: el Estado del bienestar se basa en una falacia, ya que si individualmente los ciudadanos no pueden permitirse un determinado nivel de "bienestar", no hay ningún motivo para que sí puedan hacerlo colectivamente (argumento de Leonard Peikoff).
Movimiento obrero revolucionario (marxista o anarquista): el Estado del bienestar es un instrumento para disimular la explotación que subyace bajo el sistema capitalista.
Religioso: algunos cristianos protestantes son contrarios al Estado del bienestar porque este conmina a las personas a ser generosas; ellos mantienen que solo las donaciones voluntarias, mediante la caridad privada, son virtuosas. [cita requerida]
Véase también [editar]Bienestar social
Bien común (Economía política)
Dirigismo
Economía del bienestar
Economía mixta
Estado del bienestar ingles
Estado de Bienestar Sueco
Estado Social
Keynesianismo
New Deal
Renta Básica
Reformismo
Tercera Vía
Notas [editar]↑ Por ejemplo, el portal “iniciativasocial.net” define Estado de Bienestar como “El paso de una seguridad social sólo para algunos, a una seguridad social para todos los ciudadanos marca la aparición del Estado de Bienestar. Los derechos de seguridad social, es decir, las pensiones, la sanidad, el desempleo, junto a los servicios sociales, el derecho a la educación, la cultura y otros servicios públicos aplicados al conjunto de los ciudadanos y no sólo a los trabajadores, definirán la política de bienestar social como sello de identidad de las democracias europeas más avanzadas”.
↑ Offe tiene una visión crítica del estado de bienestar; sin embargo, la define como una nueva relación política: “El modo más destacado en que se medía esta relación mutua en el Estado moderno es el proceso político democrático. La política democrática es el puente entre el ciudadano y el Estado. Sólo necesito apuntar aquí a los eslabones a partir de los cuales se construye ese puente: las libertades civiles y derechos políticos atribuidos al ciudadano individual, el principio de la mayoría, partidos políticos, elecciones, parlamento y ejecutivo estatal.” - Claus Offe. Contradicciones en el Estado de Bienestar. Madrid, Alianza, 1990
↑ Notese que esto implica que los servicios que el Estado del bienestar ofrece son accesibles a todos los ciudadanos o habitantes, no solo a quienes sean considerados, por ejemplo, pobres
↑ Por ejemplo en Bienestar social y desarrollo de los derechos sociales: jornadas de estudio . se argumenta: "El compromiso del Estado es, en consecuencia, un pilar fundamental del bienestar que se asienta sobre los Derechos sociales "
↑ Tan temprano como 1790 -y como respuesta conservadora a las posiciones liberales del periodo; Edmund Burke argumenta a favor de lo que él llama “los verdaderos derechos humanos”: “Si la sociedad civil se ha creado para el avance del hombre, todas los avances que ha efectuado llegan a ser su derecho. (El Estado) Es una institución de beneficencia y la ley misma solo es beneficiosa si actúa de acuerdo a una regla. Los hombres tienen derecho a vivir por esa regla, tienen derecho a la justicia. Tienen derecho a los frutos de su labor y a los medios de hacer esa labor fructífera. Tienen un derecho a las posesiones de sus padres, a la nutrición y mejoramiento de sus descendientes, a educación en la vida y a consolación en la muerte. Lo que sea que un hombre puede hacer por si mismo sin causar perjuicio a los demás el tiene derecho a hacer por si mismo; y tiene derecho a una porción justa de todo lo que la sociedad, con todas sus combinaciones de habilidades y fuerzas, puede hacer en su favor. En esta sociedad todos los hombres tienen iguales derechos”... (Burke, Reflexiones sobre la Revolución en Francia)
↑ Sin embargo, no todos están de acuerdo con la percepción de que los derechos sociales se fundamentan en "la naturaleza" como tal. Por ejemplo, para James Madison, un “derecho social” es uno nacido del Contrato social, uno que se adquiere por el mero hecho de la existencia de ese contrato. El ejemplo que Madison propone puede entenderse en países de habla hispana como el “derecho a un juicio justo” (juicio por jurado en EE. UU.). Tal derecho no es “natural” -no existe ni puede existir previamente a la aparición de la sociedad y de las leyes. Tampoco puede tener una forma única: puede haber diferentes maneras de implementarlo. Sin embargo, todo y cualquier acuerdo para formar una sociedad justa implica el derecho a un juicio justo. En general, desde el punto de vista del contractualismo, los derechos que tal contrato origina (derechos civiles) solo son válidos en la medida en que benefician a la sociedad y sus miembros. Si ese no es el caso, se renegocia el contrato -a través de elecciones o cambios a la ley- o, últimamente, se recurre legítimamente a la insurrección. Ver John Locke, David Hume, etc. Para una vision mas detallada y moderna de esta problematica, ver José Mª Martínez de Pisón Cavero: "Políticas de bienestar : un estudio sobre los derechos sociales' ISBN 10: 843093281X ISBN 13: 9788430932818 .
↑ Así, por ejemplo, Leopoldo Vizcarra Ramirez sugiere: “Partiendo de que todos tenemos deberes que cumplir, de lo cual se derivarán los derechos..”. en Otras Noticias: El Deber Social y Político)(documento pastoral chileno)
↑ “Hugo Chávez mencionó la conciencia del deber social y la propiedad social de los medios de producción como los dos elementos fundamentales del socialismo". en La conciencia del deber social y la propiedad social son elementos básicos del socialismo
↑ Por ejemplo, siguiendo a Aristóteles, Tomás de Aquino describía a la sociedad como un cambio mutuo de servicios encaminados a la vida buena o bien común basado en la razón que impone ciertas obligaciones: “El derecho es una ordenanza de la razón, establecida para el bien común por quien tiene a su cargo la comunidad y promulgada”. - para un análisis mas detallado al respecto, ver José Trías Monge Teoría de adjudicación. Siguiendo esta interpretación Luis Ugalde sugiere: “Uno de los problemas de fondo es que el Estado de Bienestar antes de un derecho humano tiene que ser una posibilidad real de producción. Si se decreta como derecho y no se construye como producción real se vuelve insostenible y conflictivo. Dicho de otra manera: No es posible el disfrute efectivo de derechos humanos si el “bienestar” no es precedido del “bienhacer” propio. Naturalmente para que hoy las personas, los pueblos y las naciones tengan verdadero bienhacer en la producción de su bienestar, es necesaria la solidaridad de otros para crear oportunidades y ello requiere una visión de ciudadanía universal con obligaciones mutuas y vasos comunicantes. Lo que obviamente no se puede lograr con el neoliberalismo” -en Globalización, estado de bienestar y neoliberalismo -
↑ Para una descripción general de la problemática de esta visión, ver Dorando J. Michelini: Bien común y ética pública. Alcances y límites del concepto tradicional de bien común.
↑ Generalmente basado en alguna concepcion religiosa o filosofica de Virtud.- Ver, por ejemplo: Justicia (virtud); Caridad (virtud); Filantropía; Zakat; Altruismo, etc
↑ Por ejemplo, en el Contrato Social de Rousseau contiene una cláusula que contiene la delegación absoluta de todos los derechos del individuo en favor de la sociedad. Con posterioridad a esto, cualquier derecho que un individuo tenga es uno concedido por la voluntad general. - Ver: Julio Luis Martínez Martínez: "Consenso público" y moral social 2.2 Ante Rousseau y la "religión" civil.- En la otra mano, la voluntad publica común se enlaza, en la concepción legal moderna, a los derechos, por ejemplo, la Corte Interamericanas de Derechos Humanos concluye que “El requisito según la cual las leyes han de ser dictadas por razones de interés general significa que deben haber sido adoptadas en función del "bien común” ( art. 32.2 ), concepto que ha de interpretarse como elemento integrante del orden público del Estado democrático, cuyo fin principal es " la protección de los derechos esenciales del hombre y la creación de circunstancias que le permitan progresar espiritual y materialmente y alcanzar la felicidad " ( " Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre " ( en adelante " Declaración Americana " ), Considerandos, párr. 1). (Opinión Consultiva 6/86; 9 de mayo de 1986).” en Resúmenes de las Jurisprudencia del Sistema Americano de Protección a los Derechos Humanos
↑ . Ver, por ejemplo: DECLARACIÓN AMERICANA DE LOS DERECHOS Y DEBERES DEL HOMBRE, part arts XI al XVI, XXVIII; XXXV (Deberes de asistencia y seguridad sociales.) y XXXVI, etc. Pero, por supuesto, cuando contemplamos este punto de vista encontramos una transición al punto siguiente: el propósito del Estado.
↑ Como se sugiere mas arriba, esta posición se puede trazar -con las debidas precauciones- a Aristóteles, para quien el propósito del organismo político era la felicidad o “vida buena” de los ciudadanos. Esta perspectiva fue trasmitida -a través de Tomás de Aquino, quien le dio un sentido cristiano- a los escolásticos, entre quienes Francisco Suárez argumenta que: “ La finalidad del poder público consiste en la realización del Bonum Commune. Este bienestar general comprende el orden, la justicia, la igualdad ante la ley. Además, siempre según Suárez, incluye la posibilidad de lograr bienes terrenales para una existencia digna del hombre.” -J. A. DOERING en FRANCISCO SUÁREZ (1548-1617) Y JEAN-JACQUES ROUSSEAU (1712-1778, - mientras que John Locke aduce que: "El fin del gobierno es el bien de la humanidad" -en "Second Treatise of Government.- Cap XIX "Of the Dissolution of Goverment" - y James Madison agrega: “..el bien público, el verdadero bienestar de la gran masa del pueblo, es el objetivo a ser perseguido; y .. ninguna forma de gobierno en absoluto tiene otro valor que el adecuarse al logro de ese objetivo” (El Federalista N 45, 26 de Enero, 1788).
↑ Friedrich Hayek mismo tiene lo que se puede llamar una “versión restringida” de esta visión: “Hay buenas razones de porque deberíamos tratar de usar cualquier organización política tengamos a nuestra disposición para hacer provisiones para los débiles o los enfermos o para las víctimas de desastres imprevisibles. Puede que sea cierto que el método mas efectivo de proveer contra ciertos riesgos comunes a todos los ciudadanos de un estado es dar a todo ciudadano protección contra esos riesgos. El nivel al que tal provisión contra riesgos comunes se puede implementar dependerá necesariamente de la riqueza general de la comunidad. (punto aparte) Es una materia totalmente diferente, sin embargo, sugerir que aquellos que son pobres, solamente en el sentido que hay en esa misma comunidad aquellos que son mas ricos, tienen un derecho a una parte de la riqueza de los últimos” Friedrich Hayek: Los fundamentos de la libertad. cap VI: Equality, Value, and Merit (en ingles en el original)] -de hecho, en ese libro Hayek va tan lejos como a sugerir que el poder político tiene el derecho de "garantizar un mínimo de ingresos a todo el mundo; distribuir el gasto público para tomar medidas cuando decaiga la inversión privada; restringir la venta de algunos bienes peligrosos como las armas o las drogas, así como establecer regulaciones sanitarias y de seguridad"
↑ . Universidad de Antioquia “El gasto público social puede expresarse tanto en gastos de funcionamiento como en gastos de inversión. Por ejemplo, el pago del salario de un médico perteneciente a un hospital público constituye gasto de funcionamiento pero en tanto este profesional presta el servicio de salud y la salud hace parte del gasto público social, este será un gasto público social representado en un gasto de funcionamiento.” en 2. El gasto público social.
↑ "Se reconoce que la mejora de la seguridad y la salud en el trabajo tiene un impacto positivo sobre las condiciones laborales, la productividad y el desarrollo económico y social". Declaración en Seúl del XVIII Congreso Mundial sobre la Seguridad y la Salud en el Trabajo
↑ Marta Canto Castro: “Los recursos que se canalizan hacia la educación a través del pago de profesores y hacia la salud no se pueden considerar “gasto” sino una “inversión” cuyos rendimientos, por difíciles de precisar que resulten, contribuyan a un mejoramiento significativo de las condiciones generales de equidad y productividad en el largo plazo.” en ¿INVERSION SOCIAL O GASTO SOCIAL?
↑ Por ejemplo, el mayor costo promedio (tanto para individuos como porcentaje del PIB desde el punto de vista comunal) en materias medicas entre los países de habla inglesa (incluyendo Canadá. Australia, Nueva Zelandia, etc) es el de los EEUU -país en el cual la medicina no ha sido socializada- mientras que al mismo tiempo ese país es el ultimo (sexto) en lo relacionado con servicios médicos. Ver: The Commonwealth Fund: Mirror, Mirror on the Wall: An International Update on the Comparative Performance of American Health Care (en ingles en el original)
↑ . Sandro Contenta y Jim Rankin (de la Escuela de Criminología de la Universidad Simon Fraser, Canadá) escriben: Pague ahora, o pague aun más más adelante. Así es como los expertos en criminología describen las diferentes visiones acerca de cómo reducir la criminalidad. Podemos identificar los problemas sociales que incrementan los crímenes y gastar dinero en tratar de reducirlas. O podemos gastar dinero más adelante -y de acuerdo a la mayoría de las versiones, cantidades aún mayores- encarcelando a un creciente número de criminales agobiados por esos problemas sociales.” en Solving crime? Tackle the root causes first (en ingles en el original)
↑ Por ejemplo, David Stuckler y otros encontraron -en un estudio llevado a cabo sobre datos de 26 países europeos desde 1970 a 2007- que por cada 1% que el desempleo aumenta, suicidios y homicidios incrementan en 0.8%, pero cuando el desempleo aumento en un 3%, suicidios aumentaron un 4.4% y homicidios aumentaron un 6 %. (Citado por “New Scientist” 11 Julio 2009, p 6)
↑ . Así, por ejemplo: la introducción a la Maestría en Evaluación social de proyectos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, México, dice: “Dentro de la administración pública existe un vacío en términos de herramientas técnicas que permitan asignar eficientemente el gasto público, así como de indicadores que permitan dar prioridad a los proyectos y obras presupuestados. El presupuesto público y privado enfrenta cada vez mayores restricciones, mientras las necesidades de bienes y servicios en la sociedad se desarrollan paralelamente al crecimiento poblacional, por lo que los rezagos en inversiones son cada vez mayores; y la justificación de obra pública parte solamente de elementos cualitativos no comparables. Los proyectos de infraestructura o servicios públicos deben ser analizados bajo un enfoque de rentabilidad social, ya que los criterios privados derivan en resultados erróneos, por lo que deben aplicarse metodologías específicas al estudiar la conveniencia de su ejecución, debido a que las distorsiones en el mercado de bienes y servicios provoca que los resultados no entreguen una respuesta adecuada; finalmente, no existe un sistema eficiente, continuo y permanente en la identificación de proyectos.”
↑ Uprimny Yepes, Rodrigo (en Legitimidad y conveniencia del control constitucional de la economía dice: “Amartya Sen señala que «la economía moderna se empobreció en forma sustancial debido a la distancia que se ha abierto entre la ética y la economía», ya que, como consecuencia de ese divorcio, la ciencia económica ha tenido una visión estrecha de las motivaciones del comportamiento humano y del significado del desarrollo social.” Uprimny alega que lo mismo se puede decir de la relación ley-economía.
↑ D Mitchell, 1991, Income transfers in ten welfare states, Avebury
↑ A. Briggs, 1961, The Welfare State in historical perspective, European Journal of Sociology
↑ P Flora, A Heidenheimer, 1982, The development of welfare states in Europe and America, Transaction Books.
↑ Alan Maynard (1985): Welfare: Who pays? (en In defence of Welfare P Bean, J Ferris, D Whynes, edt. Social Science Paperbacks, Tavistock, Londres)
↑ H Wilensky, 1975, The welfare state and equality, University of California Press.
↑ G Esping Andersen, 1990, The three worlds of welfare capitalism, Polity.
↑ Por ejemplo: R Mishra, 2000, Globalization and the welfare state, Macmillan.
↑ S Ringen, 1989, The possibility of politics, Clarendon Press.
↑ Ver tambien: J Dreze, A Sen, 1989, Hunger and public action, Clarendon Press.
↑ el término se deriva de una novela de Disraeli -Sybil, or the Two Nations- en la cual describe Gran Bretaña como siendo: “dos naciones entre las cuales no hay ni intercambios ni simpatías, que son tan ignorantes de las costumbres, ideas y sentimientos de cada otra como si fueran habitantes en diferentes regiones o diferentes planetas: los ricos y los pobres”
↑ John E. E. Dalberg: The History of Freedom in Antiquity, [1877].
↑ Aneurin Bevan "In Place of Fear"
↑ Beveridge Report - 1942
↑ Streeck, Wolfgang y Yamamura, Kōzō: The Origins of Nonliberal Capitalism
↑ ver, por ejemplo: Esping-Andersen, G: The Three Worlds of Welfare Capitalism (Polity Press - 1990)
↑ Por ejemplo: Streeck, Wolfgang y Yamamura, Kozo (edtrs): The Origens of nonliberal capitalism (Cornell University Press - 2005) ISBN 0-8014-8983-0, 9780801489839
↑ Bismarck crea en 1883, la primera garantía médica obligatoria para los obreros de la industria cuyos ingresos superasen los 2000 marcos. La gestión de los fondos fue confiada a instituciones autónomas, la mayoría controladas por los representantes obreros, que debían, por primera vez, gestionar un patrimonio colectivo importante. En 1884 fue votada una ley sobre los accidentes en el trabajo que obligaban a los industriales alemanes a cotizar a las cajas cooperativas, destinadas a indemnizar a las víctimas. Así, el obrero totalmente inválido continuaría recibiendo el 66% del salario, y en caso de fallecimiento, la viuda continuaría recibiendo una parte. Finalmente, un sistema de jubilación obligatoria fue impuesto en 1889 por la ley de garantía de la vejez e invalidez.
↑ Por ejemplo, las propuestas de Ernst Forsthoff, quien, a partir del periodo de la República de Weimar, postula que los individuos están subordinados ya sea al “Estado absoluto” o al “Volk”, bajo la dirección de un "Líder" o Führer. Ver "Der totale Staat" Hamburg 1933 (en alemán). Forsthoff ha sido muy criticado en Alemania como siendo uno de los juristas que legitimo el estado nazi. Sin embargo, no fue un miembro oficial de ese partido e incluso su cátedra fue prohibida por la gestapo. Después de la guerra Forsthoff cambió su posición a que los individuos están sometidos a la demandas de la tecnología y tuvo una participación destacada como representante de la tendencia “conservativa radical” en el gran debate en ese pais acerca del papel de la ley en el contexto de la constitución que se proponía. Ver, por ejemplo, Caldwell P. Ernst Forsthoff and the legacy of radical conservative state theory in the federal republic of Germany
↑ Götz Aly: Hitler’s Beneficiaries: Plunder, Racial War, and the Nazi Welfare State, New York: Metropolitan Books.
↑ Philip Nord, “The Welfare State in France,” French Historical Studies 18:3 (Spring 1994), 832.
↑ Paul V. Dutton: Origins of the French Welfare State (en ingles)
↑ Citado por Steven M. Beaudoin: "Without belonging to public service": charities, the state, and civil society in Third Republic Bordeaux, 1870-1914. (Journal of Social History, Vol. 31, 1998)
↑ Paul Dutton, op cit.
↑ Pierre Rosanvallon: La Nouvelle Question sociale. Repenser l’État-providence, Seuil, 1995
↑ Nord, op cit.
↑ Ver: Arts, Wil and John Gelissen, (2002) “Three worlds of welfare capitalism or more? A state-of-the-art report”, Journal of European Social Policy, vol. 12, London: Sage
↑ Maria Sophia Quine: Italy's Social Revolution: Charity and Welfare from Liberalism to Fascism.- Basingstoke: Palgrave, 2002 ISBN 0-333-63261-3
↑ Alya Aglan, Michel Margairaz, and Philippe Verheyde, Eds.: La Caisse des dépôts et consignations, la Seconde Guerre mondiale et le XXe siècle. Paris : Albin Michel, 2003. 670 pages, € 32.00. ISBN 2-226-13894-3.
↑ Gotz Aly: Hitler's Beneficiaries: Plunder, Racial War, and the Nazi Welfare State (Hardcover) ISBN-10: 0805079262
↑ Lynn H. Nicholas : The Rape of Europa: The Fate of Europe's Treasures in the Third Reich and the Second World War.- ISBN-10: 0679756868 ISBN-13: 978-0679756866
↑ ver (Benito Mussolini, en citas
↑ Jamie Wingert: ITALIAN WELFARE STATE
↑ Claus Offe. Contradicciones en el Estado de Bienestar. Madrid, Alianza, 1990, cap VII
↑ John Maynard Keynes, The Economic Consequences of the Peace (1919) http://socserv2.socsci.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/keynes/peace.htm#Ch6 (en Ingles)
↑ John Kenneth Galbraith "Un viaje por la economía de nuestro tiempo" (1995).
↑ Mussolini: "El Imperialismo es la base de la vida de todo pueblo que tiende a extenderse económica y espiritualmente" y "En el campo de la política colonial es necesario reivindicar los derechos y la necesidad de la nación". ver wikiquote
↑ “... afirmamos... que la verdadera historia del capitalismo empieza ahora, pues el capitalismo empieza ahora, pues el capitalismo no es únicamente un sistema de opresión, sino asimismo una selección de valores, una coordinación de jerarquías, un sentido con un desarrollo superior de las responsabilidades individuales". B. Mussolini: "Scritti E Discorsi II: La Rivoluzione Fascista", citado según J. Agnoli en "Die Bürgerliche Gesellschaft Un Ihr Staat", en Das Argument, número 41, diciembre de 1966, página 460. y “El fascista acepta y ama la vida, ignorando y despreciando el suicidio: concive mas bien de la vida como deber y lucha y conquista,” B. Mussolini. Fascismo en Enciclopedia del fascismo
↑ a b Liberal Economics and Democracy .- ISBN 978-0-7006-0803-4 - http://www.kansaspress.ku.edu/wallib.html
↑ Esta transición se refleja en una frase atribuida a Churchill: El que a los 25 no es liberal carece de corazón. El que a los 35 no es conservador, carece de cerebro"
↑ The Menace of Fascism
↑ http://en.wikiquote.org/wiki/Fascism
↑ Winston Spencer Churchill: A Tribute
↑ [ http://www.zmag.org/Chomsky/dd/dd-c01-s12.html "Deterring Democracy" -]
↑ De acuerdo al el articulo relevante en la wiki inglesa La teoría austríaca del ciclo económico es generalmente rechazada por economistas. Entre otros, David Laidler considera que la teoría fue motivada por las posiciones politicas de sus proponentes principales, ya que los economistas “austriacos” son conocidos por su fuerte oposicion al envolvimiento del gobierno en asuntos economicos y argumenta que la teoría fue desacreditada por su asociacion con “propuestas de politicas nihilistas” durante la Gran Depresion. Ver Laidler D. The price level, relative prices and economic stability: aspects of the interwar debate, p. 11. Bank of International Settlements discussion paper.
↑ Robbins fue director (Chair) de la London School of Economics en 1929, lo que le permitio nombrar a von Hayekal cargo de profesor en ese lugar. A partir de ese nombramiento las ideas de la Escuela austriaca se esparcieron por el mundo
↑ Lionel Robbins (1971) Autobiography of an economist, Macmillan, [London]. (p 154).- Citado por Laidler D. The price level, relative prices and economic stability: aspects of the interwar debate, p 16
↑ Muchos perciben las reformas del estado de bienestar como motivadas por salvar al capitalismo. Sería prudente que al respecto consideraran que el fascismo es primordialmente una propuesta política. En lo relativo al modelo económico, Mussolini dejo muy claro que el proyecto era decididamente capitalista. Por ejemplo: "... afirmamos... que la verdadera historia del capitalismo empieza ahora, pues el capitalismo empieza ahora, pues el capitalismo no es únicamente un sistema de opresión, sino asimismo una selección de valores, una coordinación de jerarquías, un sentido con un desarrollo superior de las responsabilidades individuales". Ver http://es.wikiquote.org/wiki/Benito_Mussolini
↑ Ver, por ejemplo: El Intervencionismo norteamericano en America latina y Porque nos odian? Historia de las intervenciones de USA : 1945-1999 (comentario -en ingles- sobre el libro de William Blum: Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War II. Es debido parcialmente a eso que Galbraith sugiere que esos conflictos no se dieron -a nivel de los paises industrializados- principalmente en un marco de libertad contra dictadura, sino como uno de defensa de los valores civilizados contra el barbarismo. Ver , por ejemplo, “La Edad de la Incertidumbre.”
↑ J.M. Keynes: How to Organize a Wave of Prosperity - The Evening Standard, 31 July 1928
↑ J.M. Keynes: “Pero mas alla de esto, no se ve un caso obvio por un sistema de Socialismo de Estado. No es la propiedad de los medios de produccion lo que es importante que el Estado controle. Si el Estado es capaz de determinar el uso agregado de recursos dedicados a aumentar los instrumentos (Keynes usa esa palabra para designar bienes de capital) y la tasa basica de recompensa a quienes los poseen, habra logrado todo lo que es necesario. Aun mas, las medidas de socializacion necesarias pueden ser introducidas gradualmente y sin romper la tradicion general de la sociedad” (Teoría general , etc, cap 24)
↑ por ejemplo, uno de los principales promotores de la Economía Social de Mercado, Ludwig Erhard) dijo "
Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista, y la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esta tutela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que a la postre sólo produce súbditos, pero forzosamente tiene que matar la libre mentalidad ciudadano, sino también porque esta especie de auto-enajenación, es decir, la renuncia a la responsabilidad humana, debe llevar, con la paralización de la voluntad individual de rendimiento, a un descenso del rendimiento económico del pueblo
. Erhard, Ludwig, Política económica de Alemania, Ediciones Omega, pag 208
↑ Ver, por ejemplo: "Institutional Economics in France and Germany: German Ordoliberalism versus the French Regulation School (Studies in Economic Ethics and Philosophy) (En ingles) Agnes Labrousse y Jean-Daniel Weisz (Editores) Springer (2000) ISBN-10: 3540678557 - ISBN-13: 978-3540678557
↑ "En las últimas paginas de sus memorias, Jean Monnet (...) escribió "La Comunidad Europea es solo un paso a la organización del mundo del futuro". Puede que esto suene arrogante, pero no lo es, porque no esta basado en una ambición egemónica sino sobre una moral. La causa de la construcción de la Europa es una cuestión ética. Solo cinco años después de la terminación del conflicto mas terrible que se haya visto los lideres franceses extendieron sus manos en amistad hacia Alemania. Desde entonces, la pareja Franco-Alemana ha estado al centro de la Unión Europea... Una ves que se dio este ejemplo, las relaciones a veces difíciles de otros países ..(...)... llegaron a ser menos tensas ...(...)... Europa es un lugar de cooperación. Se encuentran soluciones constructivas no tanto a través de la diplomacia pero a través del esfuerzo común....(....)... cooperación y aceptación de la ley no significa que se abandona la autonomía.. pero significa que se ha entendido que alguna transferencia de la autonomía es necesaria para la convivencia pacifica.. Etc.." - Michel Albert. El Valor internacional de la experiencia Europea. Ponencia a la Conferencia de Taipei de la Academia Sinica-. Sep 2005. (en inglés)
↑ The Postwar West German Economic Transition: From Ordoliberalism to Keynesianism (en ingles)
↑ "Ordo-liberalism trumps Keynesianism: Economic Policy in the Federal Republic of Germany and the E.U. (en ingles)
↑ Agnes Labrousse y Jean-Daniel Weisz (editores) "Institutional Economics in France and Germany: German Ordoliberalism versus the French Regulation School (Studies in Economic Ethics and Philosophy) (en ingles) Springer (diciembre 2000) ISBN-10: 3540678557 - ISBN-13: 978-3540678557
↑ Ese cuestionamiento se baso en las propuestas de Augusto Pinochet en Chile y Margaret Thatcher en Inglaterra, quien se oponía violentamente al consenso "de una nacion" y a lo que ella percibía como el poder excesivo de los sindicatos.(ver: Peter Dorey The Conservative Party and the Trade Unions), políticas que se conocieron originalmente como “thatcherismo” (ver: Roger Middleton Thatcherism - Genesis & Performance: The Political Economy of Britain in the 1970s and 1980s) y posteriormente como como neoliberalismo. (ver: Universidad de Bristol, Escuela de Ciencias Geograficas: The Evolution of Thatcherism .- J Peck: Geography and public policy: constructions of neoliberalism, en EDWARD ARNOLD PROGRESS IN HUMAN GEOGRAPHY.,( 2004) .- B Jessop, K Bonnett, S Bromley: Farewell to Thatcherism? Neo-Liberalism and ‘New Times’, en New Left Review, 1990.- Hoon Jaung The rise of neo-liberal revolution in Britain: Thatcherism in the British conservative party .- Keith Faulks: Citizenship in Modern Britain ) A partir de esas posiciones (generalmente percividas como autoritarias y/o confrontacionales) se producen otros desarrollos, por ejemplo, Tony Blair en Inglaterra lleva al partido laborista a abandonar la "clausula 4", que era la clausula que establecía que ese partido tenia como objetivo la propiedad común de los medios de producción
↑ La política: Instituciones políticas - CRISIS DEL ESTADO DEL BIENESTAR: REPLANTEAMIENTO Y PERSPECTIVAS DE FUTURO - Wikilearning
↑ la crítica mas común y propagada, especialmente por sectores consrvadores y neo-liberales, es que el estado de bienestar llevó a una crisis económica y dejo de producir progreso. Sin embargo Merkel Wolfang. (¿Final de la socialdemocracia? Recursos de poder de gobierno de los partidos socialdemócratas en Europa occidental. Valencia, Ediciones Afons el Magnanim, 1995, cap. VI y VIII.) dice: "… la evolución del empleo, los precios y el PBI entre 1974 1989 desmiente la tesis de decadencia general. Es cierto que las cifras han empeorado ligeramente en relación a la época dorada. Pero, comparando los resultados de estos países con los del resto de los estados Europeos de la OCDE, el balance de su política de empleo ha mejorado ostensiblemente. En materia de precios, también se registra un avance de posiciones, aunque sea modesto. Y, en lo que se refiere a la evolución del crecimiento, el modelo de la "época dorada" se ha mantenido: los índicesposteriores a 1974 siguen siendo algo inferiores a los del conjunto de Europa occidental."
↑ Declaraciones de Angela Merkel
↑ Sapir, A. (2005): Globalisation and the Reform of European Social Models, Bruegel, Bruselas. Accesible por internet en [1]
↑ El tax wedge corresponde a los impuestos y contribuciones sociales del empleado y el empleador.
↑ Sapir, A. (2005): Globalisation and the Reform of European Social Models, Bruegel, Bruselas. Accesible por internet en [2]
Bibliografía [editar] En castellano [editar]Beck, Ulrich: Presente y Futuro del Estado de Bienestar: El Debate Europeo ( Mino y Davila - 2005)
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Streeck, Wolfgang y Yamamura, Kōzō: The Origins of Nonliberal Capitalism
Enlaces externos [editar]Texto sobre el Estado de Bienestar
UAM: “Estado de Bienestar” (introduccion a curso) contiene una descripcion general y extensiva bibliografia tematica.
A favor

El Estado Social: descripción y retos.
Artículos sobre el Estado del Bienestar en Socialdemocracia.org
Privatizaciones: La ofensiva capitalista contra el Estado del Bienestar - Artículo de opinión
En contra

Estado benefactor e inflación crónica, por Wilhelm Röpke. Biblioteca virtual de Fundación Hayek.
Bye-bye Bismark, por Anthony P. Mueller
¿Por qué es inmoral el Estado benefactor?, por Tibor R. Machan
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Estado_del_bienestar"
Categorías: Estado de bienestar Política económica Sociología política Edad Contemporánea Socialdemocracia
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